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Vida Espiritual

Cada miembro tiene sus dones y con ellos contribuye en los ministerios espirituales.¿Qué podría haberse hecho para obtener un resultado distinto? ¿Por qué un pastor exitoso fracasó en esta misión? Sin lugar a dudas, la falta de unidad en la congregación y la renuencia de muchos líderes a hacer concesiones, dieron al traste con la nueva iglesia. "Toda ciudad o familia dividida contra sí misma no se mantendrá en pie", dijo Jesús (Mateo 12:25).

La presencia del Espíritu trae unidad y crecimiento
El apóstol Pablo enfatiza que, sin la acción del Espíritu Santo, no se puede lograr la unidad de la iglesia. Además, la vida y poder de la iglesia vienen del fruto del Espíritu y de los dones espirituales. El Espíritu no es privilegio exclusivo de ningún creyente. Toda la iglesia debe abrirse al Espíritu como la única manera para lograr el cumplimiento exitoso de nuestra misión.

Ante esta realidad, el propósito de este artículo es buscar en las cartas paulinas, particularmente en Romanos, 1 Corintios y Efesios, las claves que pueden mantener a la iglesia afianzada en el Espíritu de Dios.

En Efesios 4:1-16, Pablo ora y enseña para que los cristianos y cristianas vivan en humildad y amor: "esfuércense por mantener la unidad del Espíritu mediante el vínculo de la paz. Hay un solo cuerpo y un solo Espíritu, así como también fueron llamados a una sola esperanza" (Ef. 4:3, 4). Somos un solo cuerpo porque tenemos "un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos y por medio de todos y en todos" (Ef. 4:5-6). Ya que Dios es uno, la iglesia que sirve a Dios también debe ser una.

Frutos del Espíritu
El Espíritu dota a la iglesia del fruto del Espíritu, los dones del Espíritu y los ministerios espirituales. Estas tres categorías son importantes: fruto, dones y ministerios. Sin embargo, es importante que comprendamos dos cosas. Primero, que los dones y ministerios no pueden ejercerse en detrimento de nuestra unidad en la fe. Al contrario, la diversidad existe para facilitar el crecimiento integral de la iglesia como un solo cuerpo. Cuando Jesús ascendió a los cielos nos dio ministerios tales como el apostolado, la profecía, la evangelización, el pastorado y la enseñanza (Ef. 4:11). Pero se dice que el fin de estos dones es "edificar el cuerpo de Cristo. De este modo, todos llegaremos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios" (Ef. 4:12-13). Nótese que Pablo no habla de unidad en teología sino "en la fe". Nuestra fe es una porque está fundada en un solo Dios. Por eso, Pablo nos exhorta: "&ellipsis; al vivir la verdad con amor, creceremos hasta ser en todo como aquel que es la cabeza, es decir, Cristo. Por su acción todo el cuerpo crece y se edifica en amor, sostenido y ajustado por todos los ligamentos, según la actividad propia de cada miembro" (4:15-16). Cada miembro tiene sus dones y con ellos contribuye en los ministerios espirituales. Pero esos dones y ministerios sólo están al servicio del crecimiento de la iglesia en la unidad de la fe.

El don más importante
En segundo lugar, el don más importante que todos tenemos es el Espíritu mismo. 1 Corintios 12:13 enseña que "todos fuimos bautizados por un solo Espíritu para constituir un solo cuerpo&ellipsis; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu". Antes de hablar de los dones, debemos notar que, al ser bautizados, todos recibimos el don principal: el Espíritu mismo (Hechos 2:38). No existe salvación, vida, ni cristianismo sin el Espíritu (Juan 6:63; Romanos 8:1-6).

Ningún cristiano o cristiana puede decir que carece de dones. Por tanto, debemos esforzarnos en conocer cuáles son los dones que el Espíritu nos ha dado. Existen listas de dones en pasajes como 1 Corintios 12:4-13, Romanos 12:6-8 y 1 Pedro 4:9-11. Para descubrir tus dones, un punto de partida adecuado sería leer estas listas y escuchar en tu corazón a cuál área de trabajo Dios te está llamando. Un segundo paso podría ser tomar un sondeo-inventario de dones espirituales. Algunas iglesias usan estos sondeos como parte de una clase titulada, "Cómo encontrar tus dones espirituales". En tercer lugar, es poner tus dones en práctica. Recuerda siempre que los dones no son para competir, dividir, ni para enorgullecernos, sino para complementarnos unos a otros en la edificación de la iglesia (Romanos 12:3-4).

Algunos dones son controvertidos, como el hablar en lenguas y la interpretación de lenguas y profecía. Las personas que tienen estos dones deberían conocerlos mejor, lo cual disminuiría el rechazo que a menudo encuentran. El don de lenguas no debería ser impedido (1 Corintios 14:39), pero debería ser usado principalmente en privado para la edificación personal, porque el que habla en lenguas no habla "a los demás sino a Dios" (1 Corintios 14:2-4, 28). Pablo dice que, en la iglesia, él prefería hablar cinco palabras con su entendimiento que diez mil en lengua desconocida (1 Cor. 14:19).

En cuanto al don de profecía, es importante notar que su propósito nunca fue anunciar el futuro. En la Biblia, la profecía sirve para exhortar y edificar, no para adivinar. Es cierto que la profecía incluye una dimensión futura. Pero la referencia al futuro sólo busca influenciar la conducta del presente. Por ejemplo, cuando Jonás predice la destrucción de Nínive, el propósito de Dios era mover a sus habitantes al arrepentimiento, lo cual eventualmente sucedió, y la profecía no se cumplió, era condicional (Jonás 3:10).


Rdo. Dr. Armando Rodríguez Jr.

Otros dones
Las controversias sobre algunos de los dones opacan la importancia de otros más importantes. Pablo dice que hay un camino más excelente que las lenguas, la profecía o los milagros. Lo importante es hacerlo todo en amor (1 Corintios 12:31 ? 13:1-3). Hay algunos dones que encarnan el amor, tales como el don del servicio (Romanos 12:7), el repartir y hacer misericordia (Romanos 12:8), la hospitalidad (1 Pedro 4:9, Rom. 12:13) y la administración (1 Cor. 12:28). Ninguna iglesia puede crecer sin ejercer estos dones con liberalidad y amor genuino. Ningún creyente puede vivir sin el fruto del Espíritu que da sentido a nuestra vida cristiana. Este fruto es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, y templanza o dominio propio (Gálatas 5:22-23). Todos y cada uno de los dones y ministerios de la iglesia carecen de sentido si no son ejercidos mostrando el fruto del Espíritu en abundancia. Por eso Pablo nos dio el mandamiento de ser llenos del Espíritu Santo (Efesios 5:18).

En los Estados Unidos, vivimos tiempos de pobreza y desempleo. El maltrato a los inmigrantes alcanzan niveles alarmantes. Nuestra misión de "hacer discípulos de Jesucristo para la transformación del mundo" no puede llevarse a cabo separados de los dones y del fruto del Espíritu. ¿Conoces cuáles son tus dones? ¿Los estás usando en amor? ¿Están sirviendo tus dones a la unidad y edificación de la iglesia? ¿Benefician a los más vulnerables? ¿Formas parte de algún ministerio de tu iglesia en el cuál tus dones encuentran expresión? ¿Estás buscando del Espíritu para crecer en sus dones y fruto? Sin una respuesta positiva a estas preguntas, la iglesia de Jesucristo puede perder su relevancia en estos momentos críticos.

Recursos por internet:

Para obtener un inventario de dones del Espíritu, vaya a http://www.flumc.org/ncd/ncd-pdf/spiritual_gifts_survey.pdf
Otros recursos:

  • Kenneth C. Kinghorn. Descubra sus Dones y Talentos. Vida.
  • Kenneth C. Kinghorn. Discovering Your Spiritual Gifts: A Personal Inventory Method. Zondervan.
  • Charles V. Bryant, Your Spiritual Gifts Inventory. Upper Room.
     

--Rdo. Dr. Armando Rodríguez, pastor de la IMU John Wesley, Conferencia de la Florida. Catedrático del Curso de Estudios, Seminario Teológico Garrett-Evangelical, Evanston, Illinois. arodriguezjr@flumc.org

 

el Intérprete, noviembre-diciembre, 2011