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Una Carta Pastoral a la Iglesia Metodista Unida del Presidente del Concilio de Obispos

 

1 de marzo de 2019

Una Carta Pastoral a la Iglesia Metodista Unida del Presidente del Concilio de Obispos

+Se le pide que lea esta breve carta en su servicio cuando sea posible.  

13 ¿Está afligido alguno entre ustedes? Que ore. ¿Está alguno de buen ánimo? Que cante alabanzas. 14 ¿Está enfermo alguno de ustedes? Haga llamar a los ancianos de la iglesia para que oren por él y lo unjan con aceite en el nombre del Señor. 15 La oración de fe sanará al enfermo y el Señor lo levantará. Y, si ha pecado, su pecado se le perdonará. 16 Por eso, confiésense unos a otros sus pecados, y oren unos por otros, para que sean sanados. La oración del justo es poderosa y eficaz. (Santiago 5:13-16 NVI)

A los discípulos fieles de Jesucristo que son el pueblo de la Iglesia Metodista Unida,

Leí este pasaje de la Escritura en nuestro Día de Oración, en San Luis. Luego reflexioné sobre estas palabras con el Concilio de Obispos el día después de la Sesión Especial de la Conferencia General, y lo comparto ustedes. En un tiempo de división y desafío, con "luchas y temores, por dentro, por fuera", tenemos necesidad de sanidad. El ministerio de sanidad de Jesús toma en serio el dolor y el sufrimiento. Las Escrituras llaman a los ancianos de la iglesia a orar y ungir. En las tradiciones espirituales antiguas, la unción se trata de apartar y sanar, recibir poder y ganar valor.

Cada iglesia que he conocido en mi vida ha tenido ancianos espirituales, líderes espirituales maduros que se preocupan por el cuerpo, es decir, el pueblo que Dios ha reunido en un lugar. Oro en este momento por un liderazgo espiritual maduro entre el clero y los laicos de nuestra iglesia global. Oro para que nos movamos hacia el dolor y la pena, y especialmente entre nuestros miembros en la comunidad LGBTQ.

Santiago no nos llama a identificar los pecados de los demás. Él nos llama a confesar nuestros pecados unos a otros, y a orar unos por otros, para que podamos ser sanados. Nuestra oración y confesión mutua tiene un propósito más amplio: nuestra sanación. Y nuestra curación es para un propósito aún mayor: para que seamos "reparadores de brechas" (Isaías 58:12 RVA).

A través del poder de la cruz y la llama del Espíritu Santo, Dios demuestra su amor por todos. Que seamos un medio de gracia los unos para los otros en estos días.

La paz del Señor,

+Kenneth H. Carter, Jr.

Presidente, Concilio de Obispos
La Iglesia Metodista Unida


100 Maryland Avenue, NE, suite 300
Washington, DC 20002
202-547-6270


Esta es una traducción de la carta original en inglés
Traducción y adaptación: Aileen Jimenez
Gerente de Comunicaciones para Líderes Hispano-Latinos/as
ajimenez@umcom.org