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Foto por Mike DuBose

Para predicar se considera seriamente el tiempo y la ocasión. El/a predicador/a ejerce un ministerio público; se espera que el sermón utilice la Palabra de Dios para abordar las crisis comunes, la desolación y el dolor.

Diez sugerencias para predicar después de una catástrofe

 

Por el Dr. Richard Lischer/ Traducción y adaptación por Michelle Maldonado**

Para predicar se considera seriamente el tiempo y la ocasión. El/a predicador/a ejerce un ministerio público; se espera que el sermón utilice la Palabra de Dios para abordar las crisis comunes, la desolación y el dolor. Las catástrofes vienen en todos los tamaños. Algunas, como la quema de una iglesia o el accidente de un autobús escolar, son locales y tienen un impacto directo en la congregación; otras, como la guerra o el asesinato de un presidente, son nacionales o globales. Eventos como los huracanes, tienen precedentes recurrentes; y otros como la destrucción del World Trade Center y el ataque al Pentágono, no tienen precedentes.

  1. No trate de comprender el significado del evento. Aunque se espera que lo interprete a través de la Palabra de Dios, no se espera que lo explique o que haya entendido por completo su significado.
  2. No se apresure en extrapolar las implicaciones del evento. Aquí el predicador depende básicamente del análisis televisivo y el sentido común, ambos disponibles fuera de la iglesia.
  3. No se deje atrapar por la emoción del momento, enfurecido o temeroso, ni se pierda en las poderosas emociones generadas por la catástrofe. En lo posible, trate de ser la "presencia no ansiosa" de la que hablan los consejeros pastorales.
  4. Teodicea"para justificar los caminos de Dios al hombre", como Milton lo expresó en el Paraíso Perdido, no se logra fácil o sabiamente en medio de una crisis. No tiene que saberlo todo y explicarlo desde el punto de vista de Dios. Habrá tiempo para que tales discusiones se lleven a cabo, en un espíritu de compasión y humildad.
  5. Decir demasiado rápido que "esto traerá algo bueno" puede diluir inadvertidamente la tragedia y minimizar el sufrimiento de los supervivientes. José dijo a sus hermanos "Lo decías en nombre del mal, pero Dios lo quiso para bien", sólo después de un intervalo de muchos años.
  6. Trate de brindar cuidado pastoral desde el púlpito. Refleje las necesidades de la comunidad; no exprese su propio dolor, temor o ira antes de comprometerse a fondo y compasivamente con sus oyentes. Evite por completo el tono irónico, y el sentimentalismo o la exageración de las emociones. Descanse en la esperanza y el consuelo del Evangelio. Su congregación ya ha encontrado su enfoque, por lo que evite ilustraciones extrañas.
  7. Predique al Jesucristo encarnado, la identificación definitiva de Dios con el sufrimiento del mundo. Como aquellos/as que perecieron esta semana, a él no se le concedió una "buena muerte", libre de tortura y terror. La muerte y la resurrección de Jesús marcan tanto el gemido de la vieja creación como el comienzo de una nueva.
  8. Predique el puente de Dios sobre los abismos de la historia. Jesús dijo: "Yo soy Alfa y Omega, el principio y el fin". El amor de Dios en Cristo cubre lo mejor y lo peor de los seres humanos. El reinado de Dios sobre la historia no nos libra de ser testigos de los terrores de la historia.
  9. Predique al Dios que no nos olvida ni nos abandona, al Dios que nos asegura que una madre no puede olvidar a sus hijos lactantes - "Ni yo te olvidaré". Que las palabras sencillas de la Escritura muestren el poder de Dios a través del sermón.
  10. Es el momento para elegir bandos. No todos los sufrimientos tienen su origen en causas "neutrales" como inundaciones y huracanes. El predicador pregunta "¿A quién pertenecemos? La historia de Jesús es incompatible con la glorificación de armas y violencia, y con los llamados "derechos" que ignoran la salud de la comunidad. Deje que el sermón sirva de modelo, o al menos, presagie el modo de vida distintivo del cristiano en un mundo violento. Que el sermón diga la verdad, brinde paz y ministre a los desprotegidos. Que nuestros sermones sirvan siempre al propósito general para el cual hemos recibido nuestra santa vocación.

*Richard Lischer es el profesor emérito de James T. y Alice Mead Cleland de Predicación en la Escuela de Teología en Duke, y es autor del libro "The End of Words" (Eerdmans).

Estas sugerencias se crearon originalmente después de los ataques terroristas del 11 de septiembre, y se consideraron como parte del Foro sobre el ministerio durante la crisis. Han sido actualizadas en respuesta al tiroteo masivo en Las Vegas, Nevada, el 1 de octubre de 2017.

Para leer el artículo original en inglés, visite el enlace: http://www.umcom.org/learn/ten-suggestions-for-preaching-after-a-catastrophe

**Michelle Maldonado es la Directora Asociada de Comunicaciones Hispano/Latinas de la IMU. Puede contactarle al (615) 742-5775 o por mmaldonado@umcom.org

Category: Lider
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