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1 de Diciembre: Liturgia para el Día mundial del SIDA

Por Claudia Florentin
30 de noviembre de 2015

El pastor Lisandro Orlov adaptó una liturgia por el Día MUndial del SIDA preparada el Consejo Mundial de Iglesias y la Alianza Ecuménica de Acción Mundial.

Marcos 13, 37

Tengan cuidado y estén prevenidos, porque no saben cuándo llegará el momento

Orden del Culto para el Día Mundial del SIDA 2015

Antes que comience la liturgia del día, coloque un esbozo de un mapamundi hecho de papel y péguelo en la parte delantera, donde la gente pueda verlo. Encienda velas blancas grandes y colóquelas en los países del mundo con mayor prevalencia de VIH y muertes relacionadas con el SIDA.

Palabras de Bienvenida

Bienvenido y bienvenida a nuestra liturgia en el Día Mundial del Sida. El Día Mundial del Sida se celebra el Primero de Diciembre de cada año. En este tiempo recordamos a las personas que trabajan para llegar cero muertes relacionadas con el vih, a cero nuevas infecciones y a cero discriminación relacionadas al Sida y con el VIH. Es un tiempo para dar gracias por el progreso logrado y reflexionar sobre lo que aún queda por hacer. Es una oportunidad para que todo el mundo se una para erradicar el Sida y mostrar su apoyo a las personas que viven con el VIH. Es un tiempo para comprometerse de nuevo asegurándose que nadie se quede atrás.

Llamado a adoración

Inicie el servicio con los participantes encendiendo pequeñas velas rojas y colóquelas en sitios del mapa donde conozcan a alguien que vive con el VIH o que haya organizaciones de la sociedad civil o comunidades de fe que trabajan en la prevención, educación y acompañamiento en el contexto de la epidemia del SIDA.

Fuente de compasión, venimos ante ti en el Día Mundial del Sida para recordar a las personas afectadas por el VIH y el Sida y reflexionar sobre los avances alcanzados y lo que aún queda por hacer. Estamos comprometidos/as con las metas globales de Cero Nuevas Infecciones, Cero Muertes Relacionadas con el Sida, y Cero Estigma y Discriminación. Estamos haciendo todo lo posible para acabar con el Sida como una crisis de salud pública para el año 2030. Te damos gracias por el progreso para frenar, revertir y prevenir la propagación del VIH, para mitigar su impacto en las familias y comunidades, y construir comunidades acogedoras y de cuidado para todos y todas. Este avance es el fruto de los dones divinos de la razón, la inteligencia, el buen juicio e inspiración espiritual que has otorgado a los millones de científicos/as, personas que proveen atención de salud, trabajadores/as sociales y de salud mental, a quienes dan cuidado pastoral, activistas y sociedad civil y personas directamente impactadas y afectadas quienes ponen de su parte para poner fin a esta pandemia.

Como creyentes creados/as a tu imagen y semejanza, Espejo de todas las dignidades, también somos conscientes que no importa qué tan preciso sea nuestro conocimiento, cuan competentes nuestras habilidades, cuan apasionado nuestro compromiso, nunca lograremos “llegar a cero” hasta que nos vaciemos completamente y confiemos más profundamente en ti. Sabemos que sólo tú que eres Aquel que nos congregas en la unidad,  eres capaz de eliminar todas las enfermedades, poner fin a toda pobreza, erradicar todo estigma y discriminación, y superar al pecado y la muerte para siempre.

Así nos encomendamos a tu asombrosa gracia, y nos ponemos a tu cuidado y tierna disposición para llegar a cero unidos en la respuesta global al VIH y otras enfermedades pandémicas para cooperar plenamente contigo, a formar y moldear este mundo en un reino de justicia, paz y caridad. Oramos a ti, que gobiernas a todas las fuerzas del bien por siempre y para siempre. AMÉN.

Canto de Reunión

La liturgia propone en este momento una canción que facilite a la comunidad pensar en el esfuerzo que exige acabar con el estigma y la discriminación…

Historias de Suazilandia

Lector 1: En este Día Mundial del Sida escucharemos dos historias de Suazilandia, un pequeño país en el sur de África. En Suazilandia, casi un tercio de las personas adultas son VIH positivas -la tasa de prevalencia más alta de cualquier nación- y más personas contraen la tuberculosis en un año que en cualquier otro lugar del mundo. Casi dos terceras partes del país viven con menos de dos dólares por día y el desempleo se sitúa actualmente en más del 60%.

Estas historias provienen de Ministerios Cabrini, una organización Católica de atención comunitaria al servicio de la población rural de Lubombo Lowveld en Suazilandia.

Lector 2: El joven Menzi es seropositivo desde su nacimiento. Su madre murió y su padre trabaja para mantener a la familia. Menzi a menudo es atendido por miembros de su familia, quienes a su vez, tienen que atender sus propias dificultades. El acceso a la terapia antirretroviral le ha mantenido con vida – una realidad que no habría sido posible hace una década. Desafortunadamente, Menzi casi siempre desatiende sus citas de cuidado e incluso cuando tienen acceso a la medicación, su adherencia no es tan buena como debería ser. Su padre es incapaz de llevarlo a las citas médicas y los demás miembros de su familia no se consideran responsables de proporcionar esta atención. La mala adherencia al tratamiento amenaza con complicar la situación de su salud que es ya de por sí difícil.

Lector 3: La señora Dlamini presenta la cuarta etapa del VIH, y está coinfectada con la tuberculosis. En su primera visita a la clínica se encontraba demasiado débil como para caminar y tuvo que ser transportad. Clínicamente estaba malnutrida y severamente baja de peso. A pocos meses de su visita inicial se reveló que también estaba embarazada. Su sistema inmunológico gravemente comprometido, la colocaba tanto a ella y a su bebe aún no nacido en un riesgo significativamente mayor de complicaciones pues el feto corría el riesgo de infectarse con el VIH. En Suazilandia las mujeres VIH positivas a menudo no reciben tratamiento antirretroviral durante el embarazo debido al estigma asociado por tener la “enfermedad”. El diagnóstico y tratamiento para los niños pueden ser retenidos para no compartir el secreto de familia que el VIH está presente en el hogar.

Lecturas

(Permaneciendo de pie)

Proverbios 31:8-9

Abre tu boca en favor del mudo y en defensa de todos los desamparados; 9 abre tu boca, juzga con justicia y defiende la causa del desvalido y del pobre.

Juan 9:1-11

Jesús da la vista a un hombre que nació ciego

Al pasar, vio a un hombre ciego de nacimiento. 2 Sus discípulos le preguntaron: «Maestro, ¿quién ha pecado, él o sus padres, para que haya nacido ciego?». 3 «Ni él ni sus padres han pecado, respondió Jesús; nació así para que se manifiesten en él las obras de Dios.  4 Debemos trabajar en las obras de aquel que me envió, 4mientras es de día;  4llega la noche,  4cuando nadie puede trabajar. 5 Mientras estoy en el mundo, 5 soy la luz del mundo». 6 Después que dijo esto, escupió en la tierra, hizo barro con la saliva y lo puso sobre los ojos del ciego, 7 diciéndole: «Ve a lavarte a la piscina de Siloé», que significa «Enviado». El ciego fue, se lavó y, al regresar, ya veía. 8 Los vecinos y los que antes lo habían visto mendigar, se preguntaban: «¿No es este el que se sentaba a pedir limosna?». 9 Unos opinaban: «Es el mismo». «No, respondían otros, es uno que se le parece». Él decía: «Soy realmente yo». 10 Ellos le dijeron: «¿Cómo se te han abierto los ojos?». 11 Él respondió: «Ese hombre que se llama Jesús hizo barro, lo puso sobre mis ojos y me dijo: “Ve a lavarte a Siloé”. Yo fui, me lavé y vi».

Reflexión

Voz 1: El VIH y el Sida atraviesan todas las fronteras Padres, abuelos, tías, tíos, hermanos, hermanas, niños.  Miembros de las comunidades y congregaciones.

Voz 2: 37 millones de personas alrededor del mundo, viven con VIH;  2 millones de nuevos infectados e infectadas hubo este año  1.2 millones de personas fallecieron a causa de enfermedades relacionadas

Voz 1: 22 millones de personas infectadas no tienen acceso a tratamiento  La cobertura infantil es aún menor. La mitad de personas infectadas no saben que viven con la enfermedad.

Voz 2: Adolescentes, migrantes, refugiados, damnificados, quienes laboran lejos de casa, personas con discapacidad, trabajadores del sexo, víctimas de violencia y abuso, huérfanos, hombres sexualmente activos con otros hombres, drogadictos que comparten jeringas, personas transgénero, mujeres y niñas, aborígenes, todos son particularmente vulnerables.

Voz 1: Fortaleza de toda existencia, te pedimos por un mundo donde exista igualdad de oportunidades para crecer, desarrollarse, florecer, trabajar y disfrutar de vidas prósperas y satisfactorias, respaldadas por leyes, políticas y programas que respeten sus derechos humanos y aborden los determinantes sociales de salud y bienestar.

Voz 2: Espejo de toda dignidad, te pedimos por un mundo donde toda persona, viviendo o no con VIH pueda vivir sus vidas en plenitud, desde su nacimiento hasta su adultez y hasta su vejez, libres de discriminación y con dignidad e igualdad.

Reflexión: ¿Quién ha pecado?

Las y los discípulos pensaron que era una pregunta bastante simple: ¿quién pecó para provocar esta ceguera, el hombre ciego de nacimiento o sus padres? No parecía importarles cómo el ciego podría haberse sentido con una pregunta que probablemente ya lo atormentaba a él y a sus padres. ¡Cómo podría haberles estigmatizado y discriminado! Los discípulos estaban buscando una respuesta fácil para explicar una situación complicada.

Jesús, como lo hacía a menudo, hace algo inesperado. Les dice que la ceguera no se relaciona al pecado ni del ciego ni de sus padres. Les dice que su pregunta es equivocada, que en lugar de buscar a quien culpar, deberían estar buscando las obras de Dios. Entonces, les muestra a Dios a través de la curación de un ser humano.

Como las y los discípulos, la iglesia a menudo ha estigmatizado, marginado y rechazado a las personas que viven con el VIH. ¿No hemos podido escuchar a Jesús diciéndonos que pongamos fin al juzgar a las personas, y en su lugar, buscar cómo se pueden manifestar las obras de Dios podrían? ¿No escuchan su desafío, como las manos y los pies de Dios que somos en el mundo de hoy, para hacer lo que podamos para lograr la sanidad?

Cuando desafiamos el estigma y la discriminación y aceptamos a las personas como son y las amamos incondicionalmente, sin juicio ni prejuicio; cuando nos preguntamos qué podemos hacer y cómo podemos ayudar, con sinceridad y honestidad; cuando trabajamos por el acceso al tratamiento para todos/as y para que toda persona puedan tener vida larga y saludable, ¿no son estas las obras reveladas de Dios? Es hasta entonces que la gente verá y experimentará a Dios.

Entonces podemos decir: “Mientras sea de día, tenemos que hacer las obras de aquel que nos ha enviado”. Amén

Reflexión elaborada por Karen Plater, Iglesia Presbiteriana – Canadá

Canto – Kyrie eleison (Señor, ten piedad)

(Repetir varias veces)

Oración de Confesión

LectorCreador del universo y de la vida, confesamos que no hemos mirado a quienes has creado con el mismo amor que tú lo haces. No hemos afirmado que todas y todos en tu pueblo tienen el mismo valor y dignidad. Nos volvimos indiferentes mientras se humilla y expulsa a otras personas;

Todos/as: Dios creador, ten piedad de nosotros/as

Lector: Jesús redentor, en la tierra tú viviste la inclusividad que predicabas. Llegaste a los márgenes de la sociedad y llevaste la salvación a través de tu sacrificio en la cruz. Confesamos que no hemos vivido Tu inclusión. Día a día encontramos a quienes has redimido y no hemos reconocido la dignidad que les has dado;

Todos/as: Dios Redentor, ten piedad de nosotros/as

Lector: Espíritu Santo y sustentador, tú nos concedes v tu aliento nos llena de vida y nos lleva a alabarte. Confesamos que nuestros lugares de comunidad no hemos dado la bienvenida a toda persona. Te adoramos con quienes nos sentimos cómodos y somos apáticos/as con las innumerables personas que se han sentido las muchas barreras que hacían difícil entrar, obstáculos a la plena inclusión;

Todos: Dios Sustentador, ten piedad de nosotros/as.

Canto – Kyrie eleison (Señor, ten piedad)

Acción de Compromiso y Canto

Pida a cada participante firmar una carta de su compromiso con cero infecciones por VIH, cero discriminaciones y cero enfermedades relacionados con el SIDA. La carta se colocará cerca el altar y será leída durante el servicio. Mientras los participantes firman la carta se toca la música/canción.

Nota, elaborar la carta y tenerla lista para la firma.

Canto

(Por favor escoja un canto motivador al compromiso)

Bendición y Envío

Que Dios, que da esperanza, los llene de alegría y paz a ustedes que tienen fe y les de abundante esperanza por el poder del Espíritu Santo. (Romanos 15:13 DHH)

Y a través de nuestras palabras y acciones que todos y todas podamos seguir avanzando hacia un mundo donde sea realidad el cero nuevas infecciones por el VIH, cero muertes relacionadas con el Sida y cero estigma y discriminación contra personas y familias que viven con o están afectadas por el VIH y el Sida. Amén.

Adaptación del Pastor Lisandro Orlov. Pastoral Ecuménica VIH-SIDA. Buenos Aires. Argentina.

*Para más información acerca de ella o del artículo, visite el enlace: http://alc-noticias.net/es/2015/11/30/1-de-diciembre-liturgia-para-el-dia-mundial-del-sida/