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Una carta abierta a Jeff Sessions y a todos/as los/as metodistas unidos/as

 

Revda. Dra. Susan Henry-Crowe*/ Traducción y Adaptación por Michelle Maldonado**
15 de agosto de 2017

En respuesta a la manifestación de los/as supremacistas blancos/as, los/as neonazis y el KKK en Charlottesville, VA, la secretaria general envía una declaración a los/as metodistas unidos/as y una carta abierta al Fiscal General Jeff Sessions.

El pasado fin de semana, Estados Unidos experimentó el terrorismo a manos de los/as supremacistas blancos/as, los/as neonazis y el KKK durante una manifestación en Charlottesville, VA. Hubo muertes y heridos, todo en nombre del odio, el racismo y la xenofobia.

He escrito una carta al Fiscal General Jeff Sessions, quien dirige el Departamento de Justicia, la agencia federal encargada de proteger los derechos civiles de todas las personas en los Estados Unidos, y es un metodista unido.

Lee mi carta aquí.

Les animo a leer esta carta y a enviar su propia carta al Fiscal General aquí. Debemos pedir a nuestros/as líderes que rechacen el racismo, la intolerancia y tomen el manto de la justicia y la paz.

Mientras mantenemos a nuestros/as líderes responsables de su trabajo en los pasillos del poder, también debemos mirar dentro de nuestras iglesias, nuestras comunidades y nosotros/as mismos/as. La Iglesia Metodista Unida no está libre de complicidad en los males de la supremacía blanca y el racismo, como nos lo recuerdan los pecados pasados ​​y los retos presentes.

Los/as cristianos/as blancos/as tienen un deber particular de estar en conversación y aprender de nuestros/as vecinos/as. También debemos ser aliados/as de las comunidades de color y las minorías religiosas, y estar presentes en la lucha por la justicia racial. Como una persona blanca, para mí esto significa estar al lado y tomar las preocupaciones de las personas afectadas como si fueran mis propias preocupaciones.

La Iglesia reta a "personas blancas a confesar su participación en el pecado del racismo y a arrepentirse de las prácticas racistas pasadas y actuales" (Libro de Resoluciones, 3376).

Este trabajo no se hace de manera aislada. Ser aliado significa ser solidario.

Insto a todas las congregaciones y conferencias a estar con las comunidades más cercanas a ellos que están amenazadas por el racismo. El racismo no es sólo la expresión del odio, sino la perpetuación de la injusticia económica, la promulgación de políticas discriminatorias en materia de vivienda y educación, la aplicación de prácticas policiales injustas, la violación de los derechos de voto, y más. El pecado del racismo no es sólo un problema en Charlottesville; está en nuestras propias ciudades de origen. Si usted no sabe cómo el racismo está afectando a la gente en su propia cuadra, o en su propia ciudad, aprenda sobre eso y tome acción:

*Comprométase cívicamente a nivel local, estatal y federal, abogando por reformas que desmantelen el racismo sistémico en las políticas de los Estados Unidos.

*Invierta espiritualmente, económicamente y con otros recursos personales y públicos en personas y comunidades que sufren racismo.

*Finalmente, esto no es simplemente una cuestión de política; es una cuestión de personas. Construya y profundice relaciones que crucen líneas raciales. Entre los/as estadounidenses blancos/as, el 91% de nuestros círculos sociales son enteramente blancos. Podemos y debemos hacer y ser mejores. La Comisión General de Religión y Raza tiene numerosos recursos para iglesias e individuos aquí.

Debemos continuar orando y aprendiendo sobre el privilegio de ser blanco, el racismo institucional y el fanatismo sistémico. Insto a todos/as los/as metodistas unidos/as a reafirmar sus votos bautismales y reafirmar su compromiso de resistir al mal.

Este trabajo difícil pero importante de arrepentimiento personal, transformación social y el abrazarnos mutuamente como partes vitales del cuerpo de Cristo, lo lograremos los metodistas unidos/as a través de la conexión. Este esfuerzo no se limita a una conferencia anual o una jurisdicción. Las personas de fe desde Charlottesville a Chicago, y de Seattle a Savannah comparten la carga y la responsabilidad de participar. Hagamos espacio en nuestros corazones, congregaciones y comunidades para que la justicia se derrame como agua y justicia, como un arroyo siempre fluyente.

En paz,

Susan

*Para leer el artículo original, visite el enlace: https://www.umcjustice.org/news-and-stories/an-open-letter-to-jeff-sessions-and-all-united-methodists-517

**Michelle Maldonado es la Directora Asociada de Comunicaciones Hispano/Latinas de la IMU. Puede contactarle al (615) 742-5775 o por mmaldonado@umcom.org.