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Foto por Rev. Gustavo Vasquez, UMCOM.

La Pastora Nilka Marrero García es una apasionada de la teología wesleyana, de servicio a la comunidad y de lucha por la justicia social y la transformación del mundo.

Foto Rev. Gustavo Vasquez, UMCOM.

Ademas de los servicios regliosos y de estudio bíblico, la Iglesia Metodista San Pablo ofrece una serie de servicios a través de sus ministerios de alimentación inmigración diálogo comunitario y educación infantil.

Foto cortesía de la Iglesia Metodista San Pablo.

Casa de Pan es un ministerio de la Iglesia Metodista San Pablo que procura contribuir a disminuir el serio problema de inseguridad alimentaria existente en Barrio Obrero.

Foto cortesía de la Iglesia Metodista San Pablo.

El ministerio "Recrearte", de atención diaria vespertina para niños/as donde reciben ayudas didácticas, clases de inglés y matemáticas.

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Un barrio de obreros edificadores del Reino

Por Rev. Gustavo Vasquez *
07 de octubre de 2016

La Iglesia Metodista San Pablo en Barrio Obrero de la ciudad de San Juan, está ubicada en una especie de península del área capital de Puerto Rico. Es una zona rodeada de fuentes de agua, que tiene una historia muy rica y particular. Estaba rodeadas de muchos manglares, hoy extintos por el desarrollo urbano, los cuales sirvieron de refugio a comunidades inmigrantes entre los siglos 16 y 19. Allí llegaron muchos/as esclavos/as que huían de las islas británicas y francesas en busca de libertad, en un número tal que se llegó a establecer – en Santurce- el primer ayuntamiento de hombres y mujeres negras, que se llamó San Mateo de los Cangrejos.

Este suelo del sector Barrio Obrero ha sido una especie de oasis para quienes han buscado libertad, esperanza y prosperidad a través de los tiempos. Por esta área han pasado oleadas de migrantes internos y extranjeros, de diferentes clases sociales, razas y tradiciones.

Actualmente la comunidad inmigrante dominicana es la que predomina en el área, convirtiendo a la ciudad de San Juan de Puerto Rico en la segunda capital demográfica de la República Dominicana, dándole a este sector-de amplia concentración de inmigrantes- el nombre popular de “la moderna Quisqueya”.

En los tiempos más recientes, la inmigración haitiana ha venido creciendo progresivamente. La pastora de la iglesia, Nilka Marrero García, explica que “se ha evidenciado este aumento, a través del incremento de las interceptaciones y detención de embarcaciones haitiana de parte de la Guardia Costera”.  

Son muchas las personas de estas comunidades inmigrantes, que no tienen un estatus migratorio legal, lo que les condena a vivir al margen de la sociedad y la Iglesia Metodista San Pablo, mantiene abiertas sus puertas y ministerios para recibirles, acompañarles y darles apoyo espiritual y material.

La Iglesia Metodista San Pablo se fundó a principios del siglo pasado, en 1921, como resultado de una obra misionera iniciada por hermanos/as de la iglesia metodista, ubicada en el desaparecido sector de “salsipuedes”, del mismo sector Barrio Obrero.

Una mujer a la cabeza

La Pastora Nilka fue profesora de la Universidad de Puerto Rico y abogada antes de ejercer el pastorado. “Por muchos años fui miembro de la iglesia episcopal pero terminé en la iglesia metodista porque yo soy muy wesleyana, creo que antes de yo saber ya era wesleyana”.

Ponceña de nacimiento y de una familia que tuvo intensa dinámica migratoria –por ser su padre miembro del ejército- Nilka vivió muchas experiencias: “yo viví en el sur de los Estados Unidos en plena época por la lucha de los derechos civiles y vi a mi padre, que era de raza blanca, entrar a restaurantes para preguntar si mi madre, que era mulata, podía pasar. Así que sé muy bien lo que es ser inmigrante y a los que es vivir en diversidad racial. Es una pena que muchos no disfruten esa gracia creadora y multiforme del Señor.”

Esta es su segunda experiencia en el pastorado de la Iglesia Metodista de Puerto Rico (IMPR) en la cual tiene 3 años cumplidos.

El servicio da testimonio del amor

En la década de los cuarenta la iglesia siguió creciendo y expandió su templo y la oficina pastoral. Para los años 70, adquirió un edificio anexo, desde el cual se ha servido a la comunidad y actualmente hospeda el programa de tutorías “Recreate”; un centro de atención diaria vespertina para niños/as donde reciben ayudas didácticas, clases de inglés y matemáticas.

Al respecto la Pastora Nilka recuerda que comenzó como pastora de esta iglesia en septiembre del 2013 y “me dedique a conocer y a escuchar las historias y reflexiones de los miembros de la congregación. Quería saber el porqué de las condiciones actuales de la iglesia, el porqué estaba ubicada en esta zona, cuál era la historia de este barrio, en fin quería contextualizar mi fe y mi ejercicio pastoral. Por ello le pedí a la congregación, en un círculo de oración, que soñaran y me dijeran ¿qué querían ver aquí?”.

“Ellos comenzaron a contarme que en esa iglesia había existido una escuelita y que algunos/as miembros habían estudiado en ella y quería recobrar su ministerio de educación. Fuimos entonces en las reuniones de ese círculo de oración, orando soñando y planificando. Estuvimos más de 6 meses trabajando en ese espacio anexo, que estaba casi abandonado, lo recuperamos y comenzamos a recibir a niños de la comunidad.”

 “Aunque esta es una comunidad pobre, sostenemos este programa para servir a los niños, especialmente de las comunidades inmigrantes. Muchos/as de ellos/as vienen con traumas por todo el proceso migratorio y las dificultades que ello implica”.

Otro de los ministerios que desarrolla la iglesia es “Casa de Pan”, el cual funciona como una alacena de alimentos distribuidos entre las familias y personas necesitadas, además de proveer comidas calientes, una vez por mes, en el marco de actividades especiales de socialización e interacción comunitaria.

Para la Pastora Nilka este ministerio de alimentación es un programa prioritario para la iglesia. “En este sector enfrentamos un serio problema de inseguridad alimentaria. Aquí hay gente que pasa hambre y no precisamente porque estén en condición de calle. Tenemos muchos ancianos a quienes no les alcanzan los cupones para comprar alimentos suficientes, además de las medicinas, por lo que hemos estado proveyendo comida, en nuestras posibilidades, a los ancianos de nuestra comunidad”.

Otra de las áreas de atención y servicio es la provisión de ropa, en el cual se acopia, se organiza y se distribuye, atendiendo la necesidad de vestimenta de las familias más pobres de la comunidad.

Inmigración

La condición migratoria es otro de los problemas que muchos enfrentan en Barrio Obrero. Para la Iglesia San pablo este es otro desafío, ya que no cuentan -por el momento- con las posibilidades de ofrecer programa de asesoría migratoria permanente, como muchos en esta congregación aspiran.

La Pastora Nilka es una de las que sueña tener una clínica migratoria “sin embargo, por el momento tenemos un pequeño ministerio que se llama “Ruta a la Ciudadanía”. Hemos hecho conexiones con diversas universidades que tienen programas de asistencia migratoria y nuestra iglesia muchas veces ayuda con ofrendas a la gente que necesita cubrir los altos costos de los trámites. Les ayudamos con las correspondencias de documentos oficiales, les asistimos en la lectura y explicación de los mismos y brindamos acompañamiento en todo el proceso”.

A pesar de que la mayoría de la población puertorriqueña no está muy familiarizada con la problemática migratoria y las dificultades que la comunidad inmigrante tienen que vivir, la Pastora Nilka Marrrero García afirma convencida que “la Iglesia Metodista San Pablo, no está enajenada en este tema, nos hemos dedicado a conocer al inmigrante y su realidad. Sabemos que la fosa entre la República Dominicana y Puerto Rico, está llena de esperanzas muertas, de la gente que tiene que salir en ‘yola’ (embarcaciones improvisadas para la navegación clandestina) por su pobreza y que nunca llega”.

“Nuestra congregación está compuesta por un número significativo de familias inmigrantes que llegan a Puerto Rico, llenos de esperanza por mejorar. Una hermana de estas familias una vez me dijo ‘para morirme de hambre no tratando, mejor me muero tratando de llegar’. Yo creo que mucha gente quiere ignorar esta situación en Puerto Rico por lo vulnerada que esta nuestra soberanía y entonces se piensa que esto es un asunto del gobierno federal”.

Visiblemente emocionada la pastora recuerda el servicio de consolación que dirigió el pasado mes de febrero de 2016, después de que una “yola” no llegara a suelo puertorriqueño: “nosotros los/as pastores/as que trabajamos con la gente, nos enteramos rápidamente de estas situaciones porque somos los que estamos recogiendo los desesperos, las lágrimas y los dolores de los familiares”.

De diferentes orígenes y nacionalidades llegan a la comunidad de Barrio Obrero y a la iglesia. Esta movilidad propia de las comunidades inmigrantes ha reivindicado, lo que la pastora Nilka llama, el modelo eclesiástico de Melquisedec: “nosotros los/as recibimos, los/as bendecimos, los/as empoderamos y los/as enviamos. Tal vez esto no le dé estabilidad a los números demográficos de esta congregación, pero es la misión que tenemos que asumir con los/as inmigrantes”.

Paz, desarrollo y ambiente

La iglesia ha servido como un espacio de encuentro y diálogo entre diferentes sectores de la comunidad, algunos de ellos puertorriqueños originarios del barrio, que se han sentido desplazados por la creciente inmigración. En este sentido el aporte de la iglesia ha sido importante en la mediación de conflictos y ha contribuido en la creación de interacción comunitaria y mayor comprensión entre los vecinos/as.

La Iglesia metodista San Pablo es una referencia de trabajo, perseverancia y visión ministerial comprometida con su comunidad y con la misión de la iglesia, desde la tradición perspectiva wesleyana. Está envuelta en diversos proyectos de bienestar comunitario como la recuperación del Caño Martín Peña, en el cual están envueltas diversas organizaciones que buscan la recuperación ecológica del manglar y el desarrollo ecoturístico, socio-productivo y urbano de las áreas aledañas incluyendo Barrio Obrero.

Este proyecto es una alternativa que podría contribuir el mejoramiento de las condiciones de vida de la comunidad, la generación de empleo y la descontaminación del caño, lo que sería un acercamiento y una contribución a la edificación del reino de justicia, paz, equilibrio y armonía, que promete Dios a su pueblo.

 

* El Rev. Gustavo Vasquez es el Director de Comunicaciones Hispano/Latinas de la IMU. Puede contactarle al (615)742-5111 o por el gvasquez@umcom.org