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Porqué soy metodista unido

 

Humberto Casanova

Mi vida en la Iglesia Metodista Unida empezó cuando mis padres, Ricardo y Marcela Alegría empezaron a asistir a la IMU Corpus Christi, en Texas. Antes de esto, con mis 3 hermanos, mi hermana y mi madre, asistíamos a la iglesia católica St. Patrick. Cuando yo tenía entre 6 y 9 años, mis padres se cambiaron, primero, a una iglesia presbiteriana y después a una iglesia evangélica, el Buen Pastor. Todas estas iglesias estaban ubicadas en el lado oeste de Corpus Christi, la parte predominantemente mexicano-americana de la ciudad.

Cuando tenía 10 años, los metodistas invitaron a la iglesia el Buen Pastor a unirse a la Conferencia Anual Río Grande, y el año 1961 la iglesia se convirtió en una congregación metodista unida. Al año siguiente, la iglesia se cambió de lugar.

Mi primer pastor metodista fue el Rdo. Daniel Rodríguez que sirvió en el Buen Pastor, seguido del Rdo. Ramón Ramírez, que sería mi suegro. Después vinieron los pastores Rubén Salcido, Ovidio Amaro y Brígido Vera.

Durante los años 1960-1970, no sabía mucho de la Iglesia Metodista, aparte de que cambiaron de nombre en 1968, para llegar a ser la Iglesia Metodista Unida. También estuve allí, cuando el Obispo Eugene Slater dedicó la iglesia el Buen Pastor, en 1969.

El año 1969 fue un año de muchos cambios para mí. Me gradué del high school en la escuela W.B. Bay, empecé la universidad y acepté a Jesús como mi salvador. En la década de 1960, trabajaba con mis hermanos y mi hermana en el negocio de la familia: The 7 Seas Fish Market. Eso quería decir que trabajábamos para mi padre, el jefe más duro que he conocido. Mi papá era un hombre trabajador y hablaba claro. Nos decía que ninguno de nosotros estaría jamás sin empleo. Después de oír las palabra de mi papá, conocí que el camino a la felicidad personal y la satisfacción profesional significaba seguir estudiando en la Universidad Texas A&I, en Kingsville, donde me gradué el año 1973.

Como joven latino, mi vida giraba alrededor de mi familia, la iglesia local el Buen Pastor y mis amigos, fuera y dentro de la iglesia. La iglesia local era una presencia y apoyo constante para la familia.

Después de mi graduación, trabajé en la Junta General de Pensiones y Beneficios de Salud, en Evanston, Illinois. En 1974, Bilha Ramírez y yo nos encontramos otra vez, nos enamoramos (¡aunque yo siempre estuve enamorado de ella!), nos comprometimos y casamos. La boda se ofició el 22 de junio de 1975, en la IMU el Buen Pastor, Edinburg, Texas.

Con mi papá trabajé en la venta de pescado, pero en GBOPHB entré en contacto directo con el trabajo de la Iglesia Metodista Unida. El casarme con la hija de un predicador remachó la dirección hacia donde Dios me guiaba.

Dios nos bendijo a Bilha y a mí con dos hijas y tres nietos. Nuestro matrimonio y fe nos llevaron desde Texas, a Illinois, California y Tennessee. Por un tiempo, yo trabajé en Lake Junaluska, Carolina del Norte, pero ahora los dos estamos aquí en Tennesee. Desde 1995, mi esposa, mis hijas Cynthia y Mónica, y yo nos hicimos miembros de la IMU Brentwood, en Brentwood, Tennesee.

¿Por qué me hice metodista unido? La respuesta es gracias a mi iglesia local, el Buen Pastor (Corpus Christi, Texas), la cual abrazó a mi familia y compartió con nosotros la historia del amor de Dios. Esa iglesia está directamente conectada con mi iglesia local en Brentwood. La Iglesia Metodista Unida es el lugar a través del cual todas las congregaciones locales se conectan unas con otras. Donde sea que esté la iglesia (Brentwood, TN; Corpus Christi, TX; Mutare, Zimbabue; Northbrook, IL etc.), nuestras iglesias comparten la historia del amor de Jesús. Es gracias a esa historia que soy salvo por la gracia de Dios.

Mi viaje por la Iglesia Metodista Unida ha sido una bendición. Ha sido una bendición conocer a tanta gente en y fuera de la iglesia a través de los años y haber servido a la iglesia en varios lugares. Gracias a la iglesia, estoy conectado con MARCHA (Methodists Associated Representing the Cause of Hispanic Americans). Gracias a la iglesia mi familia y yo nos hicimos miembros de la iglesia, y gracias a la iglesia mi familia y yo hemos sido bendecidos con su cuidado y amor por cada uno de nosotros.

Mi pastor solía decir: “Sean una bendición a los demás”. Con la guía de Dios, espero ser una bendición para que otros conozcan a Dios. 

¡A Dios sea la gloria!

*Alegría es presidente de MARCHA. Ha sido tesorero de la Jurisdicción Sureste en el periodo 2004-2012, y después fue oficial jefe de finanzas de la Asamblea de Lake Junaluska, Inc. en Carolina del Norte. Tambié trabajó como Ministro de Administración y Finanzas de la IMU West End, Nashville, Tennesee.