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Ilustración Rev. Gustavo Vasquez, UMCOM.

Tanto la iglesia Metodista de Puerto Rico, como La Iglesia Metodista Unida y especialmente el Caucus Hispano /latino MARCHA (Metodistas Asociados en representación de la Causa Hispano Americana), han mantenido un participación activa en la gestión de la libertad de Oscar López Rivera por razones humanitarias y de justicia social.

¿Porqué las iglesias metodistas apoyaron la liberación de López Rivera?

 

Por Rev. Gustavo Vásquez *
08 de febrero de 2017

El pasado 17 de enero se anunció públicamente la decisión del presidente Obama de conmutar la pena que cumple Oscar López Rivera, por lo que podrá salir en libertad el próximo mes de mayo. Esta decisión ha complacido a la mayoría del pueblo puertorriqueño, particularmente al pueblo metodista, quien ha venido gestionando la liberación por más de tres décadas.

Tanto la iglesia Metodista de Puerto Rico, como La Iglesia Metodista Unida y especialmente el Caucus Hispano /latino MARCHA (Metodistas Asociados en representación de la Causa Hispano Americana), han mantenido un participación activa en la gestión de la libertad de Oscar López Rivera por razones humanitarias y de justicia social.

Desde la década de los 70 la Iglesia Metodista en Puerto Rico ha venido solicitando la excarcelación de los presos políticos puertorriqueños, que cumplían condenas en cárceles de los Estados Unidos.

Oscar López Rivera, es llamado por muchos el “Mandela Latinoamericano”, por los años que tiene en prisión por razones políticas e ideológicas, sufriendo incomunicación y aislamiento penal en varios períodos de su sentencia. El fue veterano de la guerra en Vietnam, condecorado por su valor con la estrella de bronce, la cual se otorga a quienes se distinguen por su heroísmo y su servicio en el campo de batalla.

A su retorno a Chicago, se incorpora a las luchas por reivindicaciones sociales de la población hispano/latina, especialmente la comunidad puertorriqueña. Fue organizador comunitario y promovió varias causas como la lucha contra la brutalidad policial, el acceso a la salud, vivienda y educación de los más pobres y fue co-fundador de la Escuela Secundaria Puertorriqueña Dr. Pedro Alvizú Campos, para darle oportunidades de educación a los jóvenes hispano/latinos en la ciudad de Chicago.

Su compromiso con la lucha contra la injusticia y la marginación del pueblo puertorriqueño lo condujo, en 1976, a participar a participar en la organización clandestina independentista Fuerzas Armadas de Liberación Nacional de Puerto Rico (FALN). En 1981 es detenido por el FBI y acusado de conspiración sediciosa y otros cargos menores.

Solicitó ser reconocido como prisionero de guerra, buscando ampararse en el Protocolo I de la Convención de Ginebra de 1949, que le otorga derecho a las personas apresadas por su participación en acciones que se opongan a la ocupación colonial, pero no fue admitida su solicitud, a pesar de que las acciones ilegales cometidas, las había llevado a cabo por motivaciones políticas y no por ser un delincuente común.  

Esto trajo como consecuencia que se le sentenciara a 55 años y después de ser acusado de un intento fallido de fuga, su sentencia total alcanzó los 70 años. La desproporción de la sentencia con respecto a las faltas cometidas, activó la gestión ecuménica de iglesias, organizaciones religiosas y sociales, entre las cuales estuvo la las iglesias metodistas de Puerto Rico, Estados Unidos y MARCHA.

Un asunto humanitario y de justicia

De acuerdo con el Rev. Germán Acevedo, líder de la Iglesia Metodista de Puerto Rico y ex-presidente de MARCHA, “la iglesia metodista ha estado solicitando la liberación de los presos políticos puertorriqueños de las cárceles estadounidenses desde un principio. Los presidentes Carter y Clinton, otorgaron indultos a los presos políticos y sólo permanecía la causa sobre Oscar López Rivera”.

“Los metodistas de Puerto Rico y Estados Unidos nos hemos comprometido con gestionar la liberación de estas personas, porque los principios sociales del metodismo unido se declara en favor de la justicia restaurativa, que busca la recuperación y reinserción social de la persona que comete una falta, por lo que la pena exagerada que se le impuso a Oscar López Rivera por sedición, nos llevó a tomar estas acciones”, puntualizó el Rev. Acevedo.

“Todas las gestiones hechas en Puerto Rico y Estados Unidos por la iglesia, siempre han buscado hacer justicia y buscar la reinserción social de Oscar López, quien nunca fue acusado oficialmente de haber hecho daño a bienes o personas, sino que se le juzgo por sedición. Vale destacar que la sedición consiste en rebelarse contra el orden constitucional establecido, cosa que es incierta porque el movimiento independentista puertorriqueño en el que participaba Oscar López, nunca buscó derrocar el gobierno de Estados Unidos, sino que procuraba el fin de la relación colonial sobre Puerto Rico y la independencia del país”, recordó el Rev. Acevedo.

Impacto de la liberación de Oscar López

Diversas organizaciones sociales, políticas, culturales, grupos religiosos, iglesias y movimientos ecuménicos en varias partes del mundo, se han sumado a lo largo de los años pidiendo la excarcelación de Oscar López Rivera. Celebridades del mundo académico, cultural y líderes religiosos, entre los que se cuenta el papa Francisco, han sido interlocutores, solicitándole al presidente Obama su indulto.

El Obispo de la Iglesia Metodista de Puerto Rico, Hector Ortiz, destaca que la liberación de Oscar López Rivera “es un gran regocijo para el pueblo puertorriqueño y para el pueblo metodista, ya que ha sido una lucha prolongada que ha tomado acciones por parte de la iglesia en Puerto Rico y resoluciones oficiales en las Conferencias Generales de la IMU en 2008, 2012 y 2016”.

“Este proceso ha sido también una experiencia de crecimiento y madurez para la IMPR y La IMU, ya que no ha llevado a sentarnos varias veces, a discutir nuestras diferencias sobre este tema y sentado a discutir y a tomar acuerdos que han fortalecido nuestra unidad. Tanto en las gestiones del Obispo Juan Vera, cuando se inició con decisión las gestiones, como la del Obispo Rafael Moreno, quien visitó personalmente a Oscar López Rivera en las cárceles de Indiana, la iglesia ha actuado en apego a sus principios humanitarios”, recalcó el Obispo Ortiz.

De acuerdo con la máxima autoridad episcopal de la iglesia metodista puertorriqueña “la liberación de López Rivera ha contribuido a unirnos en una causa común, para ser consecuentes con nuestros principios sociales como iglesia y buscar justicia para una persona que ya ha cumplido suficiente tiempo encarcelado por sus ideas y acciones”, apuntó el Obispo Ortiz.

Por su parte, la Revda. Lyssette Perez, actual presidenta de MARCHA, destacó la importancia de que “se haya alcanzado justicia con este indulto del presidente Obama y que se le haya dado la libertad a una persona que como Mandela, Gandhi, Rosa Park y Martin Luther King, entre muchos otros, enfrentó cárcel por buscar alcanzar principios de libertad y justicia para su pueblo”.

“Para MARCHA este ha sido un proceso de aprendizaje y de valoración de nuestra misión en la lucha por los derechos humanos, que están refrendados en los principios sociales de La Iglesia Metodista Unida. Esto nos ha permitido ver y vivir la importancia de unirnos por el bien de los que sufren injusticia y marginación”, expresó la Revda Perez.

“Vamos a seguir abogando por justicia en todos los casos que podamos, dentro y fuera de la iglesia, porque esa es la misión de MARCHA. Ahora mismo, hemos recibido una solicitud del Caucus de los/as hermanos/as nativo-americanos/as, solicitando apoyo para trabajar en conjunto por la excarcelación de personas nativas injustamente encarceladas por motivos políticos. Debemos analizarla y discutirla próximamente, para tomar una decisión sobre ello. Pedimos a Dios que nos acompañe en este proceso”, concluyo la presidente de MARCHA. 

El proceso que se avecina

El Obispo Ortiz señala que “la Iglesia Metodista de Puerto Rico se está preparando, junto un gran número de organizaciones sociales, políticas, culturales y religiosas, para recibir a Oscar López Rivera el próximo mes de mayo. En el ámbito ecuménico en Puerto Rico, hemos podido aprender con hechos concretos, que cuando las iglesias y el pueblo con todas sus organizaciones sociales, se unen por un fin común logramos nuestros objetivos. Así fue como alcanzamos que la marina de los Estados Unidos, saliera de la isla de Vieques (petición apoyada por varias resoluciones de la IMU) y ahora la liberación de Oscar López”.

“Sin embargo – recuerda el Obispo Ortiz- Puerto Rico tiene grandes desafíos en este momento de su historia y tenemos que lidiar con la acción de una Junta impuesta por el gobierno de Estados Unidos, que concentra gran poder y que puede tomar decisiones que pueden afectar enormemente la vida de nuestro pueblo. Esta experiencia de unidad ecuménica, tiene ahora el reto de velar porque esta junta actúe con justicia”.

El Obispo Ortiz concluyó recordando que “ apenas dos días antes de que el presidente Obama otorgara el indulto, por iniciativa del Obispo Juan Vera, varias iglesias y muchas otras organizaciones sociales, organizamos en la Plaza Colón de la ciudad de San Juan, un evento que se denominó ‘Por Oscar y su excarcelación.. Flores y Oración’. Fue un acto ecuménico, amplio e inclusivo y un día después de esa oración, la pena fue conmutada. Esto es una demostración del poder de la oración, sobre todo cuando se vincula con la justicia y la piedad, que nos mostraron los profetas”. 

* El Rev. Gustavo Vasquez es el Director de Comunicaciones Hispano/Latinas de la IMU. Puede contactarle al (615)742-5111 o por el gvasquez@umcom.org.