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Foto cortesía de Wikipedia.

Raza y tradición en el cristianismo estadounidense

 

Phil Wingeier-Rayo* / Traducción y Adaptación: Michelle Maldonado**
24 de julio de 2015

Las últimas semanas de junio han planteado retos significantes para los cristianismos en Estados Unidos. Un desafío importante para el cristianismo predominantemente blanco fue cuando Dylan Roof asistió a un estudio bíblico en la “Iglesia Metodista Episcopal Africana “Emanuel” (Emanuel AME)” en Charleston y luego disparó y mató a nueve personas, incluyendo al pastor, el reverendo Clementa Pinckney. Si el cristianismo pretende preservar su relevancia en los Estados Unidos, la iglesia tiene que reflexionar sobre su pasado y hacer ajustes importantes para desempeñar un papel en la dirección espiritual del país.

El crimen que ocurrió el 17 de junio en la iglesia afroamericana Emmanuel AME en Charleston representa una amenaza para el cristianismo tradicional blanco. Investigaciones acerca de Roof, quien es blanco, han revelado que fue bautizado y criado en la Iglesia Evangélica Luterana y luego radicalizó su pensamiento, a través de un contacto cibernético con un grupo de supremacía blanca conservador. Los medios de comunicación están asociando a americanos blancos y conservadores con el cristianismo.

Dentro de los días después de la masacre de Charleston, siete iglesias afroamericanas fueron quemadas en cuatro estados del sur. Las autoridades han clasificado algunos de estos actos de incendio premeditado y los otros aún están siendo investigados. Aunque los culpables de los incendios no han sido capturados, la interpretación general es que el cristianismo, la supremacía blanca y el odio están entrelazado. El cristianismo tradicional blanco en los Estados Unidos ha sido manchado por el apoyo sutil, y a veces obvio, de la supremacía blanca.

En términos generales, el cristianismo no está siendo retratado en los medios de comunicación como una institución de amor y de inclusión. Muchas veces el cristianismo se ha ganado esta reputación y otras veces es culpable por asociación. Muchas veces los cristianos prefieren asociarse con otra persona de su misma raza independientemente de su afiliación religiosa, que asociarse con un cristiano de otra raza o que tenga una perspectiva teológica diferente.

Muchas veces hay iglesias de inmigrantes en nuestras comunidades que tienen poca relación o interacción con las iglesias tradicionales y esto podría ser, debido a las diferencias culturales o de clase. Sin embargo, la raza juega un papel muy importante. El cristianismo estadounidense está compuesto por diferentes iglesias, separadas de acuerdo a sus diferencias y particularidades culturales (blancos, negros, hispanos, nativos americanos o coreanos), mientras que otras instituciones de la sociedad, como las escuelas, las empresas y la milicia se han vuelto mucho más integradas que las iglesias. Es más probable que te encuentres un grupo de personas diversas en cualquier sitio fuera que dentro de una congregación. En muchos casos cuando los jóvenes, que crecen en ambientes integrados como las escuelas, equipos deportivos y comunidades, tienen que dejar sus amistades diversas fuera cuando deciden asistir la iglesia.

Mientras que los tiroteos en Charleston son un ejemplo particularmente atroz de la conexión entre el cristianismo tradicional blanco y el racismo, esa conexión se continúa forjando cada día en pequeñas y destructivas maneras. Recuerdo una experiencia que tuve hace doce años mientras asistía a una pequeña iglesia blanca en el lado sur de Chicago. Esa comunidad tradicionalmente blanca se estaba transformando en un área predominada por latinos; y mientras que la escuela (ubicada a una cuadra de la iglesia) ya era 90% latina, la iglesia iglesia seguía siendo predominantemente blanca.

Cuando mi esposa, quien es de Nicaragua, fue nombrada pastora, ella alentó a la congregación a abrir sus puertas a los vecinos, pero los miembros de la iglesia se resistieron. Nosotros decidimos ofrecer programas de niño/as después de la escuela, clases de inglés y ciudadanía, también ofrecimos un culto en español los domingos en la tarde, todo sin el apoyo de los miembros de la iglesia. Los miembros se resistieron y lucharon con dientes y uñas; hubo ataques verbales en la computadora de la iglesia y también amenazas físicas, llegando al punto de que recogieron los platos y muebles que habían donado, para que los latinos no pudieran usarlos.

Cuando la membrecía se redujo a 10 personas, la conferencia anual tomó la decisión oficial de cerrar la iglesia y abrir el edificio como una misión hispana en la comunidad. Los programas continuaron en el mismo edificio y la misión creció a una congregación de 70 personas antes de que fuéramos asignados como misioneros a México el año siguiente.

Esta desafortunada historia enseña mucho sobre la relación entre el cristianismo blanco tradicional y las relaciones raciales. Uno podría suponer que los cristianos estarían emocionados cuando un edificio de la iglesia se utiliza para los nuevos ministerios que sirven a la comunidad. Del mismo modo, los cristianos deben regocijarse cuando nuevos creyentes dan sus vidas a Cristo y se unen a la iglesia. Sin embargo, esta congregación tenía su identidad tan estrechamente ligada a la raza que no fue capaz de ver más allá de su prejuicio, para ver a un Dios que es más grande que cualquier raza o nacionalidad.

Como los datos demográficos raciales de los Estados Unidos continúan cambiando, el cristianismo tradicional blanco debe reflexionar seriamente sobre su incapacidad para recibir y hacer sentir bienvenidas a personas de otras etnias o estará en serio peligro de sobrevivencia. La “Oficina del Censo de Estados Unidos” proyecta que para el año 2044 las minorías va a ser la mayoría en los Estados Unidos, es decir, no habrá mayoría racial. Esto es más el resultado de las minorías étnicas teniendo hijos, que por efecto de la inmigración.

Si la iglesia quiere ser relevante para lo que pronto será la mayor parte de los Estados Unidos, entonces tiene que cambiar radicalmente su apego a la supremacía blanca y colocar su fidelidad en un Dios universal, que ama a todas las personas sin excepción del color de su piel. Las iglesias predominantemente blancas deben arrepentirse de cualquier asociación con la supremacía racial o aceptar que van a convertirse e instituciones irrelevantes para la mayoría de la población estadounidense. El cristianismo en general debe separarse de cualquier forma de racismo o de crímenes de odio y ,de inmediato, darles la bienvenida a las personas sin importar el color de su piel.

Los cristianos pueden resistirse a los intentos de identificar a Dios con su propia raza o a excluir a personas de otras etnias que asistan a sus congregaciones, también pueden “quitarle el cristianismo” a esos que promueven odio y división mediante la restauración de una comprensión bíblica de Jesús como el Hijo de Dios, quien proclamó que el amor, la paz y la justicia prevalecerán. La Iglesia puede ser un lugar acogedor y un ejemplo del Reino de Dios, tal como lo establece el evangelio de Juan: "Dios amó tanto a la gente de este mundo, que me entregó a mí, que soy su único Hijo, para que todo el que crea en mí no muera, sino que tenga vida eterna”. Jesús vino para que todo el mundo conociera una vida mejor. Esta visión de Dios nos exige fe y lealtad por encima de raza, nacionalidad y de cualquier otras diferencia.

* Dr. Wingeier-Rayo es director de ministerios mexicano-americanos e hispano/latino, director de “Curso Regionales Metodista Unido de la Escuela de Estudios para Pastores Locales”, y es profesor de la “Misión Cristiana y Estudios Interculturales” en la escuela de teología de Perkins. Para más información él o este artículo, visite el enlace: http://www.umglobal.org/2015/07/phil-wingeier-rayo-race-and-tradition.html

** Michelle Maldonado es la Directora Asociada de Comunicaciones Hispano/Latinas de la IMU. Puede contactarle al (615)742-5775 o por el mmaldonado@umcom.org