Skip Navigation

Foto costersía de la Conferencia Anual de Holston.

Rev. Daniel Castillo (Izquierda extrema) ora con la madre de Luis Sanchez Ponce, Susana Ponce (centro) y su familia.

Perder a Luis: familia en Maryville teme deportación

Por Annette Spence *
16 de enero de 2015

MARYVILLE, Tenn. (Dec. 14, 2015) -- Susana Ponce enfrenta la segunda navidad sin su hijo en casa. Su mayor temor es que ya no lo vuelva a ver. El 10 de Diciembre, ella pasó el día llorando porque pensaba que su hijo primogénito Luis Sánchez Ponce de 25 años había sido deportado a México.

"¿Cómo puede sentirse una madre?” dice Susana por medio de un traductor. “Ellos le han cerrado las puertas a él". Después de haber vivido sus últimos 15 años en los Estados Unidos y graduado de Heritage Hischool, Luis está en peligro de perder el único hogar que conoce. Él tiene una hija de ocho años nacida en Tennessee, pero Luis no nació aquí. Él es indocumentado, y su futro es una pelota de ping-pong para los politicos.

El Reverendo Daniel Castillo, pastor de la Iglesia Metodista Unida de San Juan, vino a orar con Susana y su familia mientras que ellos esperaban por más información sobre Luis, dos semanas antes de Noche Buena. Ellos recibieron noticias de que Luis estaría partiendo en un avión a las 2 p.m., pero no sabían a donde iba.

“Él no es el único caso en nuestra iglesia,” dijo Castillo, refiriéndose a congregantes que han sido detenidos o deportados. “Todos entendemos que tan du ro es para la familia, así que hemos tratado de decirles a todos que sigan orando.”

PERDIDO EN EL DESIERTO

Susana no ha visto a su hijo desde Octubre del 2014, cuando fue arrestado y llevado a un centro de detención federal de migración en Louisiana. Ella muestra fotos de él. Y rompe en llanto cuando su nombre es mencionado. “Soy como un árbol al que le falta una rama,” dice ella. Esta no es la primera vez que Susana, de 44 años, se ha angustiado por perder a su hijo. Luis tenía 10 años cuando se perdió en el desierto entre México y Arizona.

“Él se perdió en un momento en que corrimos. Se quedó atrás,” dice Omar Sánchez Ponce, hermano menor de Luis. Omar tiene 21 años ahora. Tenía seis años en el 2000 cuando sus padres trataron por primera vez cruzar la frontera de México con sus tres hijos pequeños.

El padre de Luis y Omar trabajaba en una compañía de mármol en el Este de Tennessee, y su familia quería estar con él. Así que pagaron coyotes para que los ayudaran a llegar a los Estados Unidos, dejando la Ciudad de México por lo que ellos esperaban sería una vida mejor.

De alguna manera, Luis fue separado de su familia en el grupo grande que viajaba con los coyotes. Susana estaba desesperada, pero el oficial de la patrulla fronteriza que la detuvo a ella y a su familia no les ayudaría a encontrar a Luis.

A Susana le dijeron, “Él no va a sobrevivir 24 horas si sigue en el desierto,” y ella y su familia fueron enviados de regreso a México.

Una semana más tarde, la familia trató una vez más pero esta vez cruzarían la frontera para buscar a Luis. Quince días después de que desapareció, Susana fue reunida con su hijo en un hotel de Arizona. Otro grupo de migrantes había encontrado a su hijo en el desierto, “llorando y gritando,” dice Susana.

Ellos salvaron su vida.

BUSCANDO LIBERTAD

Luis pasó el resto de su niñez en el Condado de Blount, Tennessee. Trató de asistir al colegio técnico, pero por no ser ciudadano él no era elegible para ayuda financiera. Así que encontró un trabajo de carpintero con una compañía que le requería trabajar largas horas, algunas veces fuera del estado.

En Mayo del 2013 fue detenido por exceso de velocidad y luego arrestado y puesto en prisión por dos transgresiones menores (simple posesión de mariguana y parafernalia) en el condado de Loudon, Tenn.

Más adelante, cuando Luis trabajaba fuera del estado, Omar fue con su oficial de libertad condicional. Él dice que el oficial le aseguró que pagando $1,300 en cargos debería prevenir que su hermano violara su libertad condicional.

En Octubre del 2014, Luis fue detenido en el Condado de Blount por no traer el cinturón y por no cargar identificación él fue arrestado por violar su libertad condicional en el condado de Loudon.

Antes de que Omar pudiera regresar con los $1,200 que un oficial le dijo que necesitaría para sacar a su hermano de la cárcel, Luis fue transferido a custodia federal de las autoridades de migración.

“Cada caso legal que he escuchado, escucho que gente se ha aprovechado de ellos,” dice Castillo, pastor de la comunidad de habla hispana de la Iglesia Metodista Unida de San Juan. “Ellos no están totalmente solos porque ellos tienen a su Iglesia, pero ellos son vulnerables.”

La familia de Luis le dio cerca de $7,000 a un abogado de Maryville para regresarlo a casa. Después de varios meses con poca acción, ellos creen que han sido estafados.

Ellos trataron otro abogado, recomendado por la Coalición para los Derechos de Migrantes y Refugiados en Tennessee. Quien desde entonces ha estado trabajando para liberar a Luis.

“Nadie ha sido llamado a cuentas por las mentiras que los oficiales de migración y sus supervisores dijeron en las cortes para poder buscar su deportación,” dijo Andrew Free, un abogado de migración y derechos civiles en Nashville. “Y porque la administración de Obama sabe que la mayoría en el Congreso les importa poco a cerca de los 'Dreamers' y en general las familias de los migrantes, dudo mucho que nadie tenga que responder por alguna de estas acusaciones."

ESPERANDO TODAVIA 

Los dos Luis y Omar son “Dreamers” el termino es usado para describir gente joven quienes fueron traídos a los Estados Unidos desde niños. El programa del 2012 conocido como DACA, o Acción Diferida Para Llegadas De Menores, no provee ningún camino directo a la ciudadanía, pero provee de un permiso de trabajo y algo de protección contra la deportación.

Omar solicitó y recibió su DACA. Luis estaba reuniendo sus papeles y ahorrando dinero para poder solicitar, pero su detención le he impedido que su aplicación avance, dice su hermano.

La ocupada familia de Susana se ha unido en la ausencia de Luis y aún empeñado sus carros para reunir dinero para su libertad. Han gastado cerca de $20,000 desde que esto empezó esta tribulación en el 2013.

“Cada trabajo que obtenía, solo pagaba las cuentas y lo demás lo ponía para él,” dice Omar quien es carpintero.

"Hemos tratado irla pasando. Tratamos de mantenernos fuertes,” dice Rachel Potter, novia de Omar y madre de su hija de tres años.

El 10 de Diciembre la familia de Susana se reunió con el Pastor Castillo para orar y procesar lo que parecía la inminente deportación de Luis. Alguien de adentro del centro de detención les informó que Luis había sido esposado y sacado. Su situación fue compartida en una historia de Univisión y también a través del grupo de abogacía nacional United We Dream.

“Liberen a Luis,” decía el mensaje de los medios sociales y las cartas. “Él merece discreción de la fiscalía."

Más tarde esa noche, el abogado Andrew Free se enteró que Luis no había sido deportado, pero transportado a otro centro de detención en Nuevo México.

Susana continúa esperando y orando con la esperanza de que Luis regresará del desierto una vez más.


Lo que la Iglesia Metodista Unida dice sobre Inmigración (UMC.org) 

La Iglesia Metodista Unida reconoce, recibe y afirma a todas las personas, independientemente de su país de origen, como miembros de la familia de Dios. Nosotros afirmamos el derecho a todas las personas a igualdad de oportunidades de empleo, acceso a vivienda, al cuidado de la salud, educación y libertad de discriminación social. -- "Principios Sociales".

 

* Annette Spence es autora de este reportaje publicado por la Conferencia Anual de Holston: http://holston.org/about/communications/the-call/volE15/num22/losing-luis-en-espanol/