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Ocupar el templo

Jim Winkler

19 de enero, 2012 | Iglesia y Sociedad


Ocupar la Iglesia.

Las protestas "Ocupar Wall Street" son inevitables en un país y mundo en que la diferencia entre ricos y pobres crece cada día más. La gran mayoría considera que más desigualdad y pobreza son cosas insostenibles y reprochables.

El sector rico de los Estados Unidos está conformado, grandemente, por gente blanca y, sin embargo, nuestro país es cada vez menos controlado por hombres blancos europeos. Este es un hecho demográfico obvio. Sin embargo, es un hecho que la Iglesia Metodista Unida no entiende ni quiere abordar.

A fines del año pasado, se dedicó el monumento en honor al Dr. Martin Luther King, quien dijo "El arco del universo moral es largo, pero se curva hacia la justicia".

De la misma forma, cuando nuestro país se estira demasiado hacia la desigualdad económica, la guerra, el racismo y la degradación ambiental, se recoge como una liga de goma buscando el equilibrio de sus ideales. La gente de fe juega un papel importante en esta corrección inevitable.

Tenemos en frente un camino duro en nuestro intento de refrenar las fuerzas de la codicia y el odio. Estas son fuerzas profundamente enraizadas y extremadamente poderosas y determinadas. Los líderes políticos de ambos partidos y los medios de comunicación se deben a estas fuerzas.

Pero el sufrimiento económico se extiende en la tierra. La clase trabajadora casi desaparece por el cierre de las industrias durante la década de 1980. La clase de saco y corbata casi desaparece en los 1990. Cuando el desastre del mercado de hipotecas llegó en los 2000, se produjo una receta de desasosiego y desencanto. Para empeorar las cosas, todo el que exprese su descontento se le culpa por su desgracia.

Cuando la gente empieza a perder esperanza de que las cosas mejoren para sus niños, se abren a nuevas ideas. Algunas veces, son malas ideas propuestas por los demagogos de la exclusión y el odio. En medio de la confusión, se producen reacciones extrañas. Todos desean ser libres. Algunos poderosos sugieren que toda "regulación" es una limitación a nuestra libertad. Las mismas voces estuvieron esperando a Moisés cuando bajó del monte con una lista de 10 regulaciones de parte de Dios. No cabe duda que los Diez Mandamientos fueron emitidos en respuesta a un largo período de mala conducta. Es obvio que los israelitas no estaban cuidando unos de otros, por eso la prohibición contra el asesinato, el adulterio, etc.

El sueño de que uno sube en la escala social por medio del trabajo duro está muriendo. El sistema está corrompido a favor de los que tienen dinero y conexiones. Cuando el dinero compra el poder político y cuando la corrupción es la norma, los jóvenes pierden la fe en la democracia. Hoy toda una generación está perdiendo su fe. El movimiento "Ocupar Wall Street" es una respuesta a la insatisfacción. Se trata el poder del puedo al estilo antiguo. Como Jesús, ocupan el templo de los cambistas. Si los líderes de las naciones no abordan los problemas, el pueblo lo hará. Se rechaza la idea de que una corporación sea una persona.

Si no fuera porque también hay victorias, me sentiría desalentado. La iglesia es un lugar donde nos preocupamos unos por otros, donde no abandonamos el sueño de lograr seguro médico adecuado para todos. Es el lugar donde nos respetamos por ese sentido de que lo humano es sagrado. Es un lugar donde los que sufren abuso doméstico pueden encontrar refugio. Es un lugar donde la orientación sexual no es una barrera de exclusión. Inspirados por el ejemplo de nuestro Salvador, en la iglesia nos preocupamos unos de otros.