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Foto cortesía de Mstyslav Chernov (Own work) [CC BY-SA 4.0 (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0)], via Wikimedia Commons

Al igual que muchos refugiados, esta niña siria fotografiada frente a la estación de tren de Budapest Keleti el 3 de septiembre de 2015, está lejos de casa.

Archivo de fotos por Mike DuBose, Comunicaciones Metodistas Unidas.

Obispo Rosemarie Wenner del Área Episcopal de Alemania está trabajando con las iglesias que están en el ministerio con los refugiados sirios en Alemania.

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Obispa de la IMU en Alemania: ‘los inmigrantes son gente, no problemas’

 

Joe Iovino* / Traducción y Adaptación: Michelle Maldonado**
17 de septiembre de 2015

Los reportajes sobre la crisis de los refugiados de Siria, nos traen imágenes de niños/as y familias atrapadas en circunstancias insoportables que parecen demasiado grandes para manejarlas. Porque el mundo es nuestra parroquia, como proclamó John Wesley, los/as metodistas unidos/as están llamados/as a extender la mano en el nombre de Jesús, a quienes buscan refugio de la violencia y la pobreza. Aunque una acción - por muy buena intención que lleve- no resolverá el problema, juntar muchos esfuerzos pequeños e iniciativas modestas, pueden hacer una diferencia ante la crítica situación de los/as refugiados/as.

La iglesia responde

Cuando los /as inmigrantes de Siria llegan a Alemania, "muchas personas les ofrecen una calurosa bienvenida... pero también hay grupos que actúan con hostilidad e incluso violencia", afirmó la Obispa Rosemarie Wenner.

Al mismo tiempo, la Obispa relata con esperanza y satisfacción las acciones de hospitalidad que han adelantado las congregaciones metodistas Unidas"recientemente hablé con el pastor de Freiburg, una ciudad en el sur de Alemania cerca de la frontera con Suiza. El me contó como los/as miembros de su –relativamente- pequeña congregación fueron al refugio en Freiburg, donde los inmigrantes de Siria estaban llegando, para llevar ayuda. Previamente, se habían organizado pidiéndole a los hermanos/as de la iglesia que donaran ropa, juguetes y productos sanitarios. Después de sólo unas horas, tuvieron que suspender la recolección porque habían recibido demasiados insumos y se había hecho muy difícil el manejo de la situación. Además -añade la Obispa Wenner- varias iglesias ofrecieron apartamentos para los refugiados.

En los lugares donde los solicitantes de asilo viven durante un par de meses, las iglesias ofrecen grupos de acompañamiento, programas para niños/as, clases de idiomas, entre otros servicios. Muchos personas están apadrinando a familias e individuos proporcionándoles apoyo e insumos para cubrir las necesidades básicas. Desde luego –añade la Obispa- todos/as están invitados/as cordialmente a adorar nuestras iglesias y muchos/as están asistiendo".

El hecho de congregarse y participar en el culto, ha creado un hogar espiritual para muchos/as desplazados/as de sus hogares físicos. "Varias congregaciones cuentan historias de los migrantes y refugiados/as que asisten a sus  servicios de adoración", comparte la Obispa  Wenner quien agregó que “la pequeña congregación cerca de Heidelberg, donde mi esposo y yo vivimos, recientemente bautizó una pareja iraní que llegaron como solicitantes de asilo". Los miembros de la iglesia de Heidelberg hablan alemán e inglés, una gran ventaja para ministerios con visitantes de otras tierras.

"Lo que mejor podemos ofrecer es amor"

Iglesias con recursos escasos también están participando y ofreciendo lo que tienen. La Obispa Wenner recuerda lo que “la esposa de un pastor recientemente dijo, ‘no tenemos nada que ofrecer, mas que nuestro amor. Obviamente esto es suficiente para aquellos que vienen'".

El amor es un componente clave de lo que ofrecemos como seguidores de Jesús. El Evangelio nos dice que compartamos su amor con los que se sienten desplazados, es por ello que compartimos el amor de Cristo cada vez que tratamos a los demás con dignidad y respeto.

"En Alemania, muchas personas dicen, 'tenemos que resolver el problema de los refugiados'. Nosotros como cristianos debemos siempre recordar y recalcarle a los demás, que esta situación nos ha llevado a encontrarnos con personas no con problemas. Por supuesto, tenemos que lidiar con preguntas como, '¿qué hace que las personas abandonen su hogar y cómo podemos trabajar por la paz y cerrar el espacio entre las enormes diferencias económicas?', pero los que vienen tienen que ser vistos como seres humanos que merecen vivir en dignidad porque son criaturas de Dios como tú y yo", afirma la Obispa.

Una de las maneras en que logramos esto, es estando juntos/as con quienes han sido profundamente afectados/as. "Tenemos que escuchar a los propios migrantes", explica Wenner. "Es acerca de ellos/as, no de nosotros".

Muchos pequeñas acciones pueden cambiar el mundo

Uno de los aspectos maravillosos de ser parte de La Iglesia Metodista Unida es que somos una conexión global de congregaciones y miembros individuales de la iglesia.

"Nosotros que decimos que somos una iglesia global podemos hacer uso de las conexiones para crear una red de preocupación y compromiso político", afirma Wenner. "Como vivimos en una tradición donde el ministerio con los pobres no sólo es un acto de caridad, sino un medio de gracia, estamos llamados a colaborar con todos los/as cristianos/as y  todos/as los /as hombres/mujeres de Dios para transformar el mundo".

La Obispa Rosemarie Wenner encuentra aliento en las palabras de una canción. "En Alemania, cantamos un himno: ‘¡Muchas gente pequeña en muchos lugares pequeños que hacen muchas cosas pequeñas y van a cambiar la faz del mundo’. Nadie tiene que salvar a todo el pueblo. Pero todo el mundo es capaz de aportar. Y las oraciones son una fuente para fortalecernos para un largo viaje".

Muchas cosas pequeñas coordinadas juntas pueden cambiar la faz del mundo. Este es nuestro llamado como el pueblo de Dios y la gente de La Iglesia Metodista Unida. La Obispa Wenner se siente atraída por un versículo que describe un día que está por venir dado por Jesús. "Me encanta Lucas 13:29 [NVI]: ‘Habrá quienes lleguen del oriente y del occidente, del norte y del sur, para sentarse al banquete en el reino de Dios’.Varias de nuestras iglesias han descubierto que comer juntos ayuda a construir relaciones y resulta ser un anticipo del cielo".

Compartiendo nuestros recursos, elevando nuestras oraciones y conociendo a aquellos que lo necesitan, puede que no parezca mucho, pero a través de esos pequeños actos estamos participando de esa visión donde un día todas las naciones van a comer juntas a la mesa en el Reino de Dios.

Como dice el himno, "Mucha gente pequeña en muchos lugares pequeños que hacen muchas cosas pequeñas van a cambiar la faz del mundo!" Que así sea. Amén.

* Joe Iovino trabaja para UMC.org en Comunicaciones Metodistas Unidas. Para más información de Joe o el artículo, visite el enlace: http://www.umc.org/how-we-serve/german-bishop-on-migrants-meet-people-not-problems

** Michelle Maldonado es la Directora Asociada de Comunicaciones Hispano/Latinas de la IMU. Puede contactarle al (615)742-5775 o por el mmaldonado@umcom.org