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Mitos y verdades sobre los desastres

 

Por Susan Kim
7 de junio, 2013 | UMCOR

En el devenir humano, mucha gente experimenta grandes desastres: terremoto, inundaciones, incendios, tornados, huracanes, etc. Para atender las necesidades emocionales de quienes sufren, es importante disipar algunos mitos sobre la atención espiritual. A continuación compartimos algunos mitos que debemos dejar de lado.

Mito: Sólo la gente que se identifica a sí misma como "religiosa" puede beneficiarse de la atención espiritual.
Verdad: Los desastres y las tragedias trastornan la vida espiritual de toda la gente. El atender sus necesidades espirituales ayuda a que sanen en forma holística. "La espiritualidad es una parte esencial de la humanidad", explica Mary H. Gaudreau, consultora de UMCOR. "Todos pueden beneficiarse de la atención espiritual en momentos de desastres".

Mito: Profesionales en salud mental pueden tomar el lugar de quienes proveen atención espiritual.
Verdad: Los que proveen de atención espiritual trabajan en sociedad con los profesionales de la salud para cuidar de las comunidades que sufren desastres. Los dos campos comparten cosas similares pero son modalidades de sanidad son distintas.

Mito: Una vez que los sobrevivientes de un desastre vuelven a sus hogares, el impacto emocional y espiritual desaparece.
Verdad: El total del impacto emocional puede demorarse de 3 a 10 meses, después que los sobrevivientes han regularizado asuntos prácticos y han empezado a darse cuenta del carácter final de algunas pérdidas. Además, el trauma empeora las situaciones difíciles que estaban presentes antes de la tragedia. Problemas familiares, de empleo y otras dificultades personales pueden acentuarse.

Mito: Los niños impactados por un desastre o tragedia pueden explicar con palabras sus preocupaciones.
Verdad: Los niños carecen de las capacidades conceptuales y verbales para enfrentar un estrés repentino. "Es por esto que los proveedores de cuidado espiritual deben animar a los niños a expresar sus emociones por medio de juegos y el dibujo", dice Gardreau. "El actuar el desastre como un juego es, a menudo, parte del proceso de sanidad para los niños".

Mito: Todos reaccionan de la misma forma al estrés y trauma causados por los desastres.
Verdad: Se puede predecir algunas tendencias generales, pero la gente reacciona dentro del contexto de su sistema de apoyo social, edad, actitudes sobre los desafíos de la vida, traumas pasados y, por supuesto, su experiencia en el desastre. Mucha gente se recupera con mejor sentido de satisfacción y fuerza. Otros necesitarán más ayuda para volver a construir sus vidas. Otros tienen mucha dificultad en salir adelante. Se pueden producir problemas de drogas y alcohol, abuso doméstico y suicidio.

Mito: "Estoy bien" dice la gente.
Verdad: Los que han sufrido un desastre tratarán de minimizar el dolor o el daño causado a ellos y sus familias. Muchos sobrevivientes dice "otros están peor que nosotros", o "podría haber sido peor". Esto podría ser una forma honesta de enfrentar la tragedia, pero otras veces es una señal de que el sobreviviente no quiere reconocer la gravedad de lo ocurrido.

Mito: El cuidado espiritual debe ser dejado a los profesionales que vienen desde fuera de la zona del desastre.
Verdad: Las comunidades locales están dotadas magníficamente para proveer cuidado espiritual. "El cuidado espiritual en los desastres empieza localmente", dice Gaudreau. "Algunas veces una necesidad muy grande requerirá apoyo adicional de fuera, pero dicha ayuda tiene el fin de apoyar, no sustituir el esfuerzo local".

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*Kim es periodista freelance que, a menudo, contribuye a la Agencia de Socorro de la Iglesia Metodista Unida (UMCOR).  www.umcor.org