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Foto cortesía de la Pastora Edith Salazar.

La IMU de White Plains llevó a cabo una jornada de recolección de firmas para solicitar a los senadores estatales que intercedan para deterner el proceso de deportación de Dunia Vasquez.

Foto cortesía de la Pastora Edith Salazar.

Dunia Vasquez (izquierda) acompañada de la Pastora Elizabeth Salazar (al centro) y la Obispa Hope Morgan Ward (derecha), al momento de recibir su certificación como misionera laica en la asamblea de la Conferencia Anual del Carolina del Norte en 2015.

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Misionera laica recibe apoyo de metodistas unidos/as ante posible deportación.

 

Por Rev. Gustavo Vasquez *
22 de junio de 2017

La misionera laica certificada Dunia Vasquez, ha recibido el apoyo decidido de su congregación (la Iglesia Metodista Unida de White Plains en Carolina del Norte), frente a una orden de deportación que enfrenta y que le exige abandonar el país antes del 12 de julio de 2017. Los/as miembros de su iglesia y de otras congregaciones metodistas unidas del área, junto a organizaciones sociales y comités conferenciales, llevaron a cabo una jornada de recolección de firmas para solicitar a los senadores estatales Thom Tillis (Republicano), Richard Burr (Republicano) y al representante David Price (Demócrata), que intercedan para detener el proceso de deportación.

La iglesia realizó la jornada el 21 de junio en la que se consiguieron más de cien signatarios/as. Las firmas fueron llevadas, por la pastora Salazar y un grupo de laicos/as de la congregación anglosajona, a las oficinas legislativas del estado para formalizar la solicitud.

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Dunia Vasquez emigró desde Honduras en 2004, huyendio de la violencia doméstica y social de su país. Foto cortesía de lsa Pastora Edith Salazar. 

Dunia Vasquez, fue consagrada por la Conferencia Anual de Carolina del Norte en el 2015 y es parte de los/as laicos comprometidos/as de la iglesia, que trabajan sirviendo a la comunidad en varios programas que atienden áreas como tutorías escolares, clases de inglés y clínicas migratorias entre otras actividades. Ella ha venido liderando un grupo de alcance que trabaja con las mujeres de la comunidad en White Plains, brindando programas de educación física, cocina y trabajos manuales.

“Yo me vine de mi país huyendo de la violencia doméstica y social, con la aspiración de encontrar un mejor futuro y poder traerme a mis hijos, pero fui detenida en el cruce de la frontera retenida. Para poder salir nos hicieron firmar un documento que no explicaron, pero que ofrecía la posibilidad de salir en libertad. Yo no tenía conocimiento del sistema de inmigración, ni asesoramiento legal en ese momento; así que firme y posteriormente me enteré que era una deportación voluntaria y de las consecuencias que tendría”.

Al igual que varios millones de personas que no tienen documentos legalmente reconocidos por el gobierno estadounidense, Dunia comenzó a buscar las opciones más seguras para establecerse y decidió mudarse a Carolina del Norte en 2005. Después de varios años pudo traer a su hijo mayor, de 17 años actualmente, quien presenció el asesinato de su padre en Honduras, a manos de las pandillas delincuenciales en 2011. “Ese mismo año conocí a la Iglesia Metodista Unida a través de los programas que ofrecían de inglés para mí y de tutorías escolares para mis hijos/as mayores”.

Después de asesorarse legalmente, apoyada por la iglesia y organizaciones sociales pro-inmigrantes, comenzó un proceso de solicitud de asilo y de reporte periódico ante las autoridades de inmigración, pero recientemente recibió la notificación de que su solicitud de asilo había sido negada.

De acuerdo con Edith Salazar, pastora de la comunidad hispana dentro de la IMU de White Plains (que es multicultural), “los ministerios de servicio a la comunidad, han permitido a la iglesia estar en contacto con mucha gente que atraviesa dificultades con su estatus migratorio y ha permitido que los/as miembros de cultura anglosajona (quienes son la mayoría de los trabajadores voluntarios/as en los programas) interactúen con la comunidad y comprendan mucho mejor que la realidad de los/as inmigrantes no es un asunto meramente político, sino de justicia”.

Para la Pastora Salazar, las muestra de apoyo masivo de los/as hermanos/as anglosajones, ha sido una señal de esperanza y fortaleza. La propia Dunia se ha sentido impactada y cobijada bajo las muestra de amor y solidaridad que ha recibido. “Mis hermanos/as hispanos/as y anglosajones/as han sido de mucha importancia para mí en estos momentos. Quienes vivimos este tipo de situaciones en la iglesia, tenemos que compartirlo abiertamente con todos/as los hermanos/as sin importar la barrera de idioma y de cultura. Eso ayuda a quienes no tienen problemas migratorios, por su estatus o por su nacionalidad, conozcan se sensibilicen y se solidaricen con el necesitado/as. Mis hermanos/as estadounidenses me han ayudado mucho, porque han entendido la situación y me están apoyando”.

Actualmente Dunia está aplicando por una visa humanitaria que considere su caso y circunstancias familiares, que podrían abrir una posibilidad para permanecer con su familia en el país. De no ser así tendrá que regresar a Honduras donde no tiene familia que la pueda apoyar, porque toda a emigrado, a excepción de su mamá. “Si tengo que salir del país ya hemos conversado como familia, para que nuestros hijos y mi actual esposo se muden también a Honduras, con el peligro de confrontar las dificultades y la violencia desmedida que azota al país”, expresó Dunia.

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Un grupo de laicos de la IMU de White Plains, junto a la Pastora Edith Salazar, consignaron las firmas recogidas en apoyo a Dunia Vasquez ante las oficina de los senadores estatales Thom Tillis y Richard Burr.

La IMU de White Plain, que tiene alrededor de 400 miembros (y un ministerio en español que agrupa a unas 70 personas), había discutido la posibilidad de acogerla en santuario, pero Dunia se negó: “en estos momentos estoy embarazada y mi último embarazo fue de alto riesgo, así que no quiero ponerme en riesgo a mí y a la iglesia con un problema médico estando dentro del cobijo del santuario”.

 “Esta situación nos afecta mucho como iglesia, porque la comunidad ha entrado en pánico, por temor a mas deportaciones intempestivas; tenemos otros tres casos y están aplicando por diferentes visas y tenemos una persona que ya fue deportada. Para mí como pastora esto se ha traducido en mucho estrés y es un impacto emocional fuerte, porque es sentir que nuestra familia de desquebraja”, señaló la pastora Salazar.

 “Junto con el Pastor principal, Rev. Ray Warren, y funcionarios de la iglesia, esta situación se ha elevado al liderato del Distrito de Raleigh, diferentes comités conferenciales y a la Obispa Hope Morgan Ward, quienes han manifestado su apoyo han comenzado a llevar a cabo acciones para abogar por Dunia y su familia”, acotó la Pastora Salazar.

Para la Pastora Edith Salazar “es importante que los/as pastores/as se asesoren bien en temas migratorios, movernos, comunicarnos y tocar las puertas. Preparar a nuestras congregaciones con talleres de información con especialistas, policías, abogados, etc.. Para que la gente esté informada y preparada de cómo actuar en situaciones como esta”.

Tanto la Pastora Salazar como Dunia coinciden en afirmar que es muy importante contar las historias de quienes están sufriendo situaciones migratorias. “Contar la historia es algo muy importante e impactante para nuestros hermanos anglo que están influenciados por las noticias en los medios de comunicación. Tenemos cinco ‘dreamers’ en la congregación, son jóvenes excelentes y respetados por la iglesia en general y han sido un excelente vehículo para explicar la dramática situación de las familias inmigrantes indocumentadas a la comunidad anglosajona”.  Por su parte, Dunia afirma que “contar nuestra historia, ayuda a derribar prejuicios raciales y culturales y nos ayuda a encontrar apoyo. A abrir nuevas puertas de encuentro”, afirmó Dunia.

* El Rev. Gustavo Vasquez es el Director de Comunicaciones Hispano/Latinas de la IMU. Puede contactarle al (615)742-5111 o por el gvasquez@umcom.org.