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Foto: Linda Logston.

El Rev. José Nieves (parado al frente) reunido en la Escuela Primaria Boggy Creek, con familias puertorriqueñas que han sido reubicadas en Kissimmee, estado de Florida, por la devastación dejada por el Huracán María en Puerto Rico.

Metodistas unidos/as en Kissimmee atienden a más de 600 familias puertorriqueñas

 

Por Rev. Gustavo Vasquez *
28 de mayo de 2018

Pocos días después del huracán Irma, el huracán María afectó a Puerto Rico con vientos de más de 175 millas por hora, alcanzando la categoría 5 y afectando también a Dominica, República Dominicana, Guadalupe, Haití, Martinica, Saint Kitts y Nevis y las Islas Vírgenes de EE. UU.

Hasta marzo de 2018, más de 135,000 puertorriqueños/as habían sido reubicados/as en Estados Unidos desde el huracán, según una investigación del Centro de Estudios Puertorriqueños de la Universidad de la Ciudad de Nueva York.

La mayoría de la gente ha llegado al área central del estado de Florida; incluso antes de la devastación del huracán María, el condado de Osceola y su vecino de Orange, encabezaban la lista de los condados que exhibían los mayores incrementos en el número de nuevos residentes puertorriqueños, según los datos del censo de en los Estados Unidos de 2016.

¿Cómo ayudar?

La Conferencia Anual de Florida ha abierto un fondo para aliviar la situación generada por los huracanes en Puerto Rico, en el cual reciben donaciones y apoyo. Además, UMCOR está recibiendo donaciones a través de la cuenta Advanced # 901670 para Respuestas a Desastres en EE.UU.

El diario “Orlando Sentinel” publicó el 17 de diciembre del pasado año: "Incluso antes de los huracanes de 2017, el número de puertorriqueños/as que vive en los condados de Orange, Seminole, Osceola y Lake, había aumentado a más de 332.000, lo que representa una décima parte de la población de la isla caribeña, aproximadamente".

El Centro de Estudios Puertorriqueños muestra que la isla se está despoblando de manera progresiva y rápida, y estima que Puerto Rico perdería 470.000 habitantes entre 2017 y 2019, como consecuencia de la catástrofe causada por el huracán María.

La Primera Iglesia Metodista Unida de Kissimmee se ha comprometido a ayudar y apoyar a las familias puertorriqueñas que han sido desplazadas por la situación catastrófica que el huracán María trajo a la isla en septiembre de 2017.  La PIMU, ha estado trabajando en apoyo de las personas que sufren pobreza en el condado de Osceola y otros lugares en el área metropolitana de Orlando. Inmediatamente después del huracán Irma, la iglesia organizó grupos voluntarios para proporcionar suministros a las comunidades vecinas afectadas.

Voluntarios/as de la Primera Iglesia Metodista Unida de Kissimmee, en el estado de Florida, empacan suministros básicos para el hogar y la escuela, para proveerlos a familias que fueron desplazadas por el huracán María en Puerto Rico. Foto cortesía del Rev. José Nieves.

A través del ministerio bilingüe "Casa de Paz" y el Centro Comunitario Esperanza, el pueblo metodista unido ha recibido y apoyado a más de 600 familias puertorriqueñas que han llegado al área metropolitana de Orlando en busca de estabilidad y nuevas posibilidades para reconstruir sus vidas.

El Pastor Rev. José Nieves, quien nació y creció en Puerto Rico, un equipo de voluntarios/as y el Hope Community Center (Centro Comunitario Esperanza) han estado dirigiendo el trabajo desde el principio. Se han ofrecido desde suministros básicos (como agua, comidas calientes, cupones de alimentos, mochilas, útiles escolares, ropa, cortes de pelo, tarjetas de regalo, etc…) hasta viviendas provisionales en hoteles (alquileres, depósitos, servicios públicos, etc.…). "Justo en este momento tenemos 87 familias en un solo hotel, hay otro donde tenemos 100 familias y al frente hay otro con 40 familias ", dice Nieves.

"Muchas familias puertorriqueñas abandonaron la isla debido a la crisis económica y están viviendo en hoteles antes que María. Ahora viven juntos con aquellos que escapan de la devastación causada por el huracán María y han estado creando una gran área en Orlando y Kissimmee con crecientes necesidades de atención y apoyo ", dice Nieves.

Según el pastor Nieves, "las autoridades del estado de Florida han dicho que la cantidad de puertorriqueños/as que se han trasladado al estado, supera el número de los/as cubanos/as llegados/as a Miami durante el éxodo marítimo de Mariel en 1980".

Nieves era el pastor asociado de "Casa de Paz" en la Primera Iglesia Metodista Unida en Kissimmee cuando el huracán María azotó a Puerto Rico. Actualmente, Nieves es el pastor principal del FUMC nombrado desde el 15 de abril de 2018.

Con el Community Hope Center (CHC) , la PIMU ha estado trabajando para ayudar a las personas a acceder a los servicios sociales que necesitan. "(Esta situación) no sólo ha afectado al a gente pobre. Tenemos un gran número de personas con un nivel de educación profesional, con licenciaturas, maestrías, enfermeras/os, profesores/as, mecánicos, etc... Y la mayoría de ellos/as no saben cómo acceder a los servicios sociales porque nunca los habían utilizado antes", dijo Nieves.

La Rvda. Mary Downey, Diacona de la Conferencia Anual de Florida y Directora Ejecutiva de CHC, dijo que "no sólo estamos respondiendo a sus necesidades físicas, sino que estamos abordando el trauma y la necesidad espiritual que conlleva pasar por ese tipo de devastación". Por su parte, Nieves recuerda que "no ha habido una sola vez, en que haya estado con un grupo de madres y nos les haya repetido varias veces la frase ‘esto no es su culpa. No han hecho nada malo. Ustedes no ha sido castigados/as".

El CHC es una organización sin fines de lucro que ayuda a personas con necesidades en la comunidad de Osceola. Antes de los huracanes, el centro estaba trabajando en apoyo de las familias que enfrentan la pobreza y la falta de vivienda, viviendo en moteles y hoteles en el área de Orlando y Kissimmee. "Sin embargo, en esta situación, estamos abiertos/as a servir a las personas que no sufren la pobreza exactamente, sino que atraviesan por una situación que les ha hecho perder su estabilidad y les ha desplazado hacia una situación de escasez de necesidades", dice Downey.

El CHC está buscando desarrollar viviendas, a futuro, que sean asequibles. Pero, mientras ese tiempo llega, el centro trabaja de amenara asociada con UMCOR (Comité Metodista Unido de Auxilio) para proporcionar ayuda de emergencia a las familias, suministrándoles alimentos, insumos, alojamiento y viviendas provisionales.

El Centro está trabajando en coordinación con diferentes entidades que brindan servicios sociales como FEMA. Además, están trabajando en cooperación con representantes del Congreso de Florida, - demócratas y republicanos - para encontrar alternativas de vivienda a más largo plazo. "Trabajamos con todo aquel/lla que quiera ayudar con esta situación", dice Nieves.

De acuerdo a Nieves, aún en mayo de 2018 se mantienen alrededor de 400 familias refugiadas en los hoteles de los condados de Osceola y Orange, y próximamente vencerán los plazos otorgados por  FEMA (Federal Emergency Management Agency) para mantener a estas familias en esos alojamientos provisionales. Por otro lado, hay alrededor de 1.500 familias que viven en los hogares de sus familias (muchas de ellas en condiciones de hacinamiento).

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El Rev. José Nieves (izquierda) se reune con el gobernador de Puerto Rico, Ricardo Roselló, en Kissimmee. Roselló estaba en Florida para reunirse con las familias puertorriqueñas que vivían allí después de ser desplazadas por el huracán María. Foto cortesía del Rev. José Nieves.

Durante 2018, los líderes políticos de Florida, las organizaciones sociales (incluida la PIMU de Kissimmee) y las autoridades del gobierno puertorriqueño, le han pedido a FEMA varias extensiones de los plazos establecidos a su cobertura de servicios y de asistencia en el tema de la vivienda. El pasado 24 de abril el Rev. Nieves se reunió con el Gobernador de Puerto Rico, Ricardo Roselló: "nos mostró su compromiso de trabajar con FEMA para una extensión hasta el 30 de junio, de manera que se pueda permitir que los/as estudiantes terminen su año escolar".

Otro servicio importante ha sido la recuperación de la identidad. En medio del desastre y el proceso de mudanza, muchas personas han perdido su identificación y el centro ha estado ayudando a las personas a recuperar sus documentos. Se han llevado a cabo jornadas especiales con una organización llamada "IDignity of Oseaola", en las cuales se ayuda a las personas a recuperar sus certificados de nacimiento, tarjetas de Seguro Social y otro tipo de identificación que les permite obtener servicios comunitarios y sociales.

"IDignity of Oseaola" fue fundada en 2008 por miembros de cinco iglesias en el centro de Orlando: la Iglesia Catedral de San Lucas, la Primera Iglesia Presbiteriana de Orlando, la Primera Iglesia Metodista Unida de Orlando, la Catedral St. James y la Iglesia Luterana Trinity. Este organismo fue creado para ayudar a las personas desfavorecidas del área Central de Florida a obtener su identificación personal.

En este esfuerzo conjunto, los/as metodistas unidos/as en Kissimmee están sirviendo a la comunidad puertorriqueña, ayudándoles a recuperar sus certificados de nacimiento y otros documentos perdidos durante la devastación del huracán: "es fundamental, en medio de este proceso de restauración de la vida de mucha gente, poder tener esos documentos que ayuden a que las condiciones sean más fáciles y estables”, dice Downey.

Una jornada wesleyana de fe

Los metodistas unidos/as en Kissimmee han trabajado con un incansable espíritu de servicio. Según el Rev. Nieves, la fe y la ética wesleyana han sido las bases del ministerio que ha estado inspirando a a servir a las familias puertorriqueñas. "Muchas de estas personas provienen de una cultura en la que la iglesia siempre está pidiendo dinero, la teología de la prosperidad es muy prominente en Puerto Rico. Por esta razón, para ellos/as representó un gran contraste encontrarse con una iglesia que les donó la ofrenda colectada el día de mayor recaudación, como lo es la Ofrenda de Navidad, para ayudarles en medio de sus dificultades. Simplemente fue increíble. Estoy muy orgulloso de ser metodista. Esta conexión nos ha unido (a las familias desplazadas y a la PIMU) no se puede desvanecer fácilmente", dice Nieves.

"Estamos conscientes de que nos encontramos en el lugar correcto, en el momento correcto, hablando con las personas adecuadas, para dar a conocer la situación lo más posible. Una cosa maravillosa es que podemos decir que estamos haciendo esto, porque tenemos una fe profunda y porque somos metodistas unidos/as", dice Downey.

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La Revda. Mary Downey es directora ejecutiva del Community Hope Center (Centro Communitario Esperanza) en Kissimmee. Foto: Rev. Gustavo Vasquez, Servicio Metodista Unidio de Noticias (SMUN).

Según la experiencia de Downey, "los líderes del Congreso han expresado su apoyo y deseo de trabajar con la iglesia, por el compromiso y la seriedad demostrados”.

“Ellos/as han visto que hemos traído resultados a la mesa. No solo hemos convocado a la iglesia a orar. Las oraciones son importantes, la gente está pidiendo que oremos por ellos/as. Pero, junto a esas oraciones varias iglesias hemos compartido nuestras ofrendas de Navidad, hemos comprometido nuestros recursos, nuestro esfuerzo y convocado a nuestra gente, para que participe este compromiso real. Esto está cambiando la cara del área central de Florida y al mismo tiempo, estas familias que están recibiendo nuestra ayuda, nunca olvidarán cómo la Iglesia Metodista Unida le ha tendido sus manos en este difícil momento", dice el pastor Nieves.

"Dios está poniendo frente a nosotros, a personas que han sido útiles para servir a la comunidad puertorriqueña", dice Downey, quien describe varias situaciones en las que han encontrado soluciones y alternativas providenciales.

Un ejemplo de ello fue un regalo de $200 mil que el CHC recibió de una organización en Seattle: "lo hemos utilizado para contratar a los trabajadores sociales que atienden los casos y para adquirir espacios apropiados (en asociación con UMCOR) para recibir y reubicar a las familias. Este dinero vino de la iniciativa de la ex congresista Pat Schroeder. Cuando le conté lo que estábamos haciendo, ella hizo una llamada telefónica a una fundación y ellos/as nos dijeron 'queremos invertir en su organización y ayudarles a abordar estas necesidades'. No hay forma de que pueda ver esta situación y no ver al Espíritu Santo de Dios”, dice Downey.

"Dios ha estado delante de nosotros/as, con nosotros/as y frente a nosotros/as", dice el Pastor Nieves.

"Tenemos varias fechas límite por venir en el futuro próximo, en las cuales miles de familias se quedarán sin la ayuda de FEMA y sin la posibilidad de seguirse alojando en los hoteles. Así que estamos tratando desesperadamente de ver cuántas familias podemos ayudar. Esta es una crisis humanitaria que está cambiando toda el área de una manera que nos resulta muy difícil de entender a plenitud”, dice el Pastor Nieves.

Se necesita encontrar oportunidades de vivienda, oportunidades de empleo, especialistas para cursos de ESL (Inglés Como Segunda Lengua), apoyo financiero (se requieren entre $ 3.000 a $ 5.000 para patrocinar a cada familia) y grupos voluntarios de misioneros/as que puedan trabajar en el área central de Florida y en Puerto Rico.

* El Rev. Gustavo Vasquez es el Director del Servicio Metodistas Unido de Noticias para la comunidad hispano-latina. Puede contactarle al (615)742-5111 o por el gvasquez@umcom.org