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Foto Sheila George.

La Obispa LaTrelle Easterling, líder episcopal de la Conferencia Anual de Baltimore-Washington (centro), junto con otros miembros de la Iglesia Metodista Unida Foundry en Washington, se paran frente al Edificio Metodista Unido antes de la manifestación.

Metodistas unidos/as marcharon por nuevas leyes sobre las armas

 

Por Erik Alsgaard*/ tyraducción y adaptación: Rev. Gustavo Vasquez **
26 de marzo de 2018

Cientos de miles de personas en todo el mundo marcharon en solidaridad con un grupo de estudiantes de secundaria que dicen "¡Ya Basta!" en torno a la violencia armada, especialmente en las escuelas.

Metodistas unidos/as se unieron a la “Marcha Por Nuestras Vidas” (March for Our Lives) en Washington y en muchas de las más de 800 ciudades donde se marchó el pasado 24 de marzo. Estas manifestaciones públicas reunieron a celebridades y personas de todas las profesiones, con el onjeto de enviar un mensaje a los/as legisladores/as de que las leyes sobre la compra y tenencia de armas de fuego, deben cambiarse para que las personas estén más seguras.

Los mítines fueron dirigidos por estudiantes de la Escuela Secundaria Marjory Stoneman Douglas en Parkland, estado de Florida, donde 17 personas murieron en un tiroteo masivo en febrero. Los/as metodistas unidos/as y otros/as líderes religiosos/as prestaron alzaron sus voces e hicieron presencia en apoyo a esta causa. Al reunirse para un servicio de oración en el Edificio Metodista Unido en Washington, justo al lado del edificio del Capitolio de los Estados Unidos, los/as líderes se unieron en oraciones por tener una marcha segura y alentaron a las personas a ponerse en oración y acción.

El Obispo LaTrelle Easterling, el líder episcopal de la Conferencia de Baltimore-Washington (centro), junto con otros miembros de la Iglesia Metodista Unida Foundry en Washington, se paran frente al Edificio Metodista Unido antes de la manifestación. Foto de Sheila George.

La Obispa LaTrelle Easterling, el líder episcopal de la Conferencia Anual de Baltimore-Washington y del Plan Nacional para el desarrollo de los Ministerios Hispano-Latinos (NPHLM), ofreció una oración antes del evento y luego se puso sus zapatos “tenis” para unirse a los/as miles de manifestantes. Los organizadores estimaron que 800 mil personas marcharon en Washington, aunque otros ubicaron a la multitud en 200,000.

"Estoy aquí porque nuestra conferencia ya ha hablado sobre la violencia armada sin sentido y el equilibrio de los derechos de nuestros/as ciudadanos/as con el derecho que todos/as tienen a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad", dijo la obispa en una entrevista, en la cual agregó que era hora de ponerse en acción, a reflexionar y orar.

La obispa instó a los/as metodistas unidos/as no podían asistir a alguna de las marchas cercanas a ellos/as, a registrarse para votar y participar en las próximas elecciones. "No estamos interesados/as ​​en negarle a las personas sus derechos establecidos en la Segunda Enmienda. Pero esos derechos no pueden estar contra el derecho de las personas a estar seguras en sus comunidades y escuelas", dijo la Obispa Esterling.

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Hannah Beamish llegó a la manifestación a la Iglesia Metodista Unida Nacional en Washington, el 23 de marzo con su grupo juvenil. Foto de Erik Alsgaard.

Las iglesias metodistas unidas en Washington alimentaron y albergaron a los grupos de jóvenes que asistieron a la manifestación “Marcha Por Nuestras Vidas” contra la violencia armada.

"Estoy entusiasmada con estos/as jóvenes", dijo Easterling, agregando que estaba avergonzada de que los/as adultos/as sean los/as seguidores en estas manifestaciones. "Nosotros/as (los/as adultos/as) deberíamos haber estado liderando esto, pero nos quedamos esperando a que ellos levantaran la voz", dijo mientras contenía las lágrimas. “Sin embargo, agregó, presenciar a los jóvenes en este momento de la historia le da una sensación de esperanza”, acotó.

"A menudo los jóvenes tienen que levantarse. Pienso en los/as adolescentes y jóvenes que se sentaron en el mostrador (haciendo referencia a las manifestaciones que llevaron a cabo estudiantes en los años sesenta, sentándose en las barras y mostradores de restaurantes que solo atendías a personas de raza blanca), durante el movimiento en pro de los Derechos Civiles y permitieron que sus cuerpos fueran maltratados, para que los cambios realmente pudieran haber tenido lugar. Veo que está ocurriendo el mismo tipo de movimiento en este momento".

Hannah Beamish, alumna de 11vo° grado de Rochester, Nueva York, y miembro de la Primera Iglesia Metodista Unida de Asbury, vino con su grupo juvenil. "Tengo miedo de ir a la escuela, y estoy harta de eso. Estoy cansada de caminar a un salón de clases y de buscar el lugar donde tendríamos que ir en el caso de un ataque. Eso me resulta desgastante", dijo Beamish

Para Hannah, esta fue su primera participación en cualquier tipo de protesta organizada. Iba a marchar en su ciudad natal, pero “me dije mejor ve a lo grande o vete a casa".

Jeania Ree Moore, directora de Derechos Civiles y Humanos de la Junta General de Iglesia y Sociedad y Sociedad (GBCS) de La Iglesia Metodista Unida (IMU), dijo que la posición de la denominación sobre la violencia armada refleja su posición sobre la violencia en general. "Estamos llamados a convertir nuestras espadas en rejas de arado. En otras palabras, deponer nuestras armas y armas y no volver a recogerlas", dijo Moore.

Los letreros en la “Marcha Por Nuestras Vidas” en Washington, el 24 de marzo, exponen el mensaje de que las leyes sobre compra y posesión de armas de fuego, deben cambiarse para que las personas estén más seguras. Los/as metodistas unidos/as y otros/as líderes religiosos/as prestaron alzaron sus voces e hicieron presencia en apoyo a esta causa. Foto de Erik Alsgaard.

Moore dijo que esperaba que la gente se diera cuenta de que el trabajo no se detiene cuando termina el mitin: "Esta manifestación no lo resolverá; se necesita trabajo sobre legislación, sobre la organización comunitaria, intervenir en la violencia y acabar con las armas de la guerra". Como parte del aporte de GBCS Moore dijo que “la junta tiene una gran cantidad de recursos sobre la violencia armada, que incluye estudios bíblicos, recursos de adoración y más”.

El Rev. Joe Daniels (de izquierda a derecha), la Iglesia Metodista Unida Emory en Washington, Jeania Ree Moore, la directora de Derechos Civiles y Humanos de la Junta de Iglesia y Sociedad Metodista Unida, Sharon Milton, directora de jóvenes de la Iglesia Metodista Unida Emory en Washington, y el reverendo Johnsie Cogman, pastor en el monte. Iglesia Metodista Unida Zion en Georgetown. Foto de Erik Alsgaard.

También marchó un gran contingente juvenil de la Iglesia Metodista Unida Emory en Washington.  "La violencia con armas de fuego ha sido algo constante para nosotros/as, especialmente en la comunidad negra. Simplemente queremos ser parte de crear conciencia y plantear el problema de la violencia y la necesidad de cambiarla". dijo el Rev. Joe Daniels, pastor de la iglesia.

Daniels destacó la necesidad de un cambio en varias áreas, especialmente en lo que se refiere a la violencia policial contra jóvenes negros. "Esto ha impactado enormemente a nuestra comunidad. Necesitamos un cambio, no solo con las leyes, sino con los corazones", dijo, al mismo tiempo que reconoció que presenciar el liderazgo de los estudiantes de Parkland y otros/as jóvenes le da esperanza.

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Beth Scott, miembro de la Iglesia Metodista Unida Foundry en Washington, se encuentra en una esquina de la calle de Union Station, tratando de hacer que la gente se registre para votar durante la Marcha por nuestras vidas, 24 de marzo. Foto de Erik Alsgaard.

"Los/as adultos/as han estado discutiendo sobre esto durante años. El hecho de que los/as jóvenes se hayan puesto en pie y hayan dicho 'Tenemos que hacer algo', es algo enorme. ¿Quién le va a decir a un/a jovencito/a 'no' cuando simplemente está tratando de luchar por la justicia? Nadie en sus cabales podría hacerlo".

Sharon Milton, directora de ministerio juvenil de la iglesia y estudiante del Seminario Teológico Wesley, dijo que la violencia "duele y me parte el corazón". Hay niños que no llegan a vivir para celebrar su cumpleaños número 18, y no debería ser así ".

La Revda. Martha E. Vink, que sirve en la Cooperativa Parroquial NOW en Carmel, Nueva York y sus alrededores, dijo que se sintió inspirada por los/as jóvenes. "Siento que son la chispa que está prendiendo un fuego a todos/as, de una nueva manera", dijo Vink, quien planeaba regresar a si iglesia, después de la marcha, para participar en las celebraciones del Domingo de Ramos en su iglesia.

"Como persona de fe y seguidora de Jesús, tengo que hablar del mensaje de paz. De eso se trata; eso lo que se supone que todos/as debemos hacer. Es hora de que nos levantemos y lo digamos ", dijo Vink.

La Revda. Johnsie Cogman, que sirve a la congregación afroamericana más antigua en el área del Distrito de Columbia, La Iglesia Metodista Unida Monte de Zión en Georgetown, trajo a la juventud y a varios/as miembros de su clase de confirmación al mitin. "Las armas han estado matando a nuestros/as niños/as a diestra y siniestra. Estoy impresionada con la forma en que nuestros/as jóvenes han reaccionado en esta ocasión. Si se levantan a defender sus derechos, debemos estar junto a ellos/as", dijo Cogman.

la posicion de la iglesia

El Libro de Resoluciones de La Iglesia Metodista Unida incluye una extensa exposición sobre la violencia armada que exige verificaciones de antecedentes y períodos de espera para la compra de armas. También hace un llamado a la iglesia para abogar por la eventual reducción de la disponibilidad de armas de fuego.

Al estar en la comunidad afroamericana, dijo Cogman, escucha sobre la violencia armada todo el tiempo. Ella sabe que sus hijos también lo hacen: "Creo que es muy importante (para los/as jóvenes) experimentar esto. Unirnos, pero que no sea una cosa de blancos y negros, sino que sea una unión de todos/as, contra las armas. Estamos ansiosos por intentar hacer un cambio ".

Beth Scott, miembro de la Iglesia Metodista Unida Foundry en Washington, estuvo de pie en una concurrida esquina al otro lado de la calle de Union Station durante varias horas, preguntando a los transeúntes si estaban registrados para votar. "Apoyo el registro de votantes y la capacidad de las personas para hacer que se escuchen sus voces", dijo quien fue voluntario de Head Count, que a su vez se asoció con la “Marcha Por Nuestras Vidas”.

Scott dijo que era importante poner la fe en acción: "Porque la fe sin obras está muerta. Es una creencia de que el alma de todos/as es importante y que las almas se expresan a través de acciones como marchar o registrarse para votar. Tenemos que seguir haciendo justicia, no importa dónde".

 

* Alsgaard es editor administrativo en el Ministerio de Comunicaciones de la Conferencia de Baltimore-Washington.

** El Rev. Gustavo Vasquez es el Director de Noticias Hispano/Latinas del Servicio Metodista Unido de Noticias (SMUN). Puede contactarle al (615)742-5111 o por el gvasquez@umcom.org