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Foto por Matt Brodie.

David Ivey limpia el segundo piso de una casa dañada en Hatillo, Puerto Rico, el pueblo conocido por tener tantas vacas como personas.

Metodistas unidos/as cooperan con la recuperación de Pto. Rico

 

por Jessica Brodie *
26 de marzo de 2018

Por Jessica Brodie
HATILLO, Puerto Rico

Manejando a través de San Juan y entre las montañas del norte de Puerto Rico, es difícil decir qué fue causado por el huracán, versus la pobreza expuesta por la tormenta. Casas de concreto de dos pisos y negocios con murales pintados, permanecen firmes a lo largo de escombros y edificios con techos cubiertos por lonas azules; mientras todavía otras son como una caparazón estropeada de barras de hierro y pudrición. Parcelas de grama con basura comparten espacio con vacas pastando, caballos y cabras; y una estructura gigante de metal aplastado llena el campo vecino.

Y dondequiera que miras, en medio de la destrucción y la reconstrucción, banderas de Puerto Rico ondean con orgullo. Casi a seis meses después de que la isla fue impactada por la doblemente poderosa tormenta, el Huracán Irma entre el 6 y 7 de septiembre, y luego por el Huracán María el 20 del mismo mes; las banderas representan un símbolo de fortaleza, cual ave Fénix surgiendo de las cenizas. Todavía muchos/as están sin electricidad, las tiendas permanecen cerradas y los empleos siguen escasos.

“Puerto Rico Se Levanta” se lee en una calcomanía pegada a la defensa de un automovil. 

Nick Shelly (izquierda) y el Rev. Mike Evans despejan de techo de metal dañado una casa devastada por la tormenta en Hatillo, antes de comenzar la contrucción. Foto por Matt Brodie.
¿COMO AYUDAR?

Ahora se necesitan equipos para ayudar en Puerto Rico. A petición de la Iglesia Metodista de Puerto Rico, el Comité Metodista Unido de Auxilio y los Metodistas Unidos Voluntarios en Misión están coordinando el proceso de registro para quienes deseen ayudar en la isla. Para registrar el deseo de servir, por favor visite http://www.umcor.org/UMCOR/puerto-rico-volunteers.  Para registrar un equipo para ayudar en la isla, o para conocer más acerca del apoyo del trabajo de UMCOR y la Iglesia Metodista de Puerto Rico, visite www.hispanic.umc.org.

Diez metodistas unidos/as de Carolina del Sur pasaron recientemente una semana como el equipo de reconstrucción y construcción, utilizando materiales comprados en Home Depot por la Iglesia Metodista de Puerto Rico con el apoyo del Comité Metodista Unido de Auxilio. El equipo de Carolina del Sur, integrado por el pastor y nueve laicos/as que incluyen al coordinador del equipo de respuesta a desastres de la Conferencia de Carolina del Sur, y al coordinador de los Voluntarios Metodistas Unidos en Misión del Equipo de Pronta Respuesta, estuvieron en Arecibo y Hatillo construyendo cuatro casas y un campamento metodista del 24 de febrero al 3 de marzo. Gracias a sus esfuerzos, tres de las cuatro casas fueron habitables de nuevo.

“Este equipo representa lo mejor de la Conferencia Anual de Carolina del Sur, no en términos de quiénes somos sino en términos de cómo trabajamos y cómo amamos” dijo Nate Gibson, líder del equipo de la IMU Mount Horeb de Lexington, Carolina del Sur. “Más que cualquier techo que instalamos o casa que pintamos, nosotros/as representamos esperanza y el recordatorio de que Dios y Su gente, son la base sobre la cual Puerto Rico se levantará de nuevo”.

Theodore Warnock, de los proyectos especiales misioneros de UMCOR, dijo que ayudó a descargar un camión de materiales el sábado y ya para el lunes, el equipo de Carolina del Sur estaba utilizando los materiales para reparar el techo de una casa.

“Tu corazón se conforta sabiendo que lo que estás haciendo es para facilitar que la familia regrese a casa. Simplemente ‘WOW’”, dijo Warnock.

Rubén Vélez, el director de logística de la Iglesia Metodista de Puerto Rico, dijo que finalmente la isla está en transición desde la reacción a la recuperación y reconstrucción. Los miembros del equipo de Carolina del sur eran buenos/as trabajadores/as y fueron uno de los 60 equipos de voluntarios/as están esperando en la línea, y Vélez y su equipo están trabajando en asociarlos con los sitios de inicio.

Keith Rowland (izquierda) y Jessica Brodie miden una madera para una nueva viga para una casa en Hatillo. Foto porMatt Brodie.

“No nos vemos a nosotros/as mismos/as como personas que lo saben todo. Necesitamos todo, y damos la bienvenida a todo” dijo Vélez; desde materiales hasta voluntarios/as y dinero. A la fecha UMCOR ha otorgado $5 millones en donaciones y suministros. Vélez dijo que con más de diez años de trabajo por delante, cada pedacito de ayuda es esencial.

Vélez dijo que María llegó del sureste, cerca del campamento metodista en Patillas, corto diagonalmente a través de la isla cerca de otro campamento metodista, y salió por el noroeste, cerca del campamento metodista en Arecibo. Una presencia metodista fuerte está a lo largo de la ruta de la tormenta, algo que Vélez espera sea la guía para su recuperación.

La estrategia de recuperación de la Iglesia Metodista de Puerto Rico sigue mucho de la misma ruta, usando iglesias locales para ayudar a los/as gerentes de casos a identificar daños, saliendo en espiral desde allí, yendo casa por casa, lugar por lugar. Ellos/as comenzaron cerca de dos campos costeros y esperan dirigirse al centro de la isla en pocas semanas.

“Soy un privilegiado por estar aquí” dijo Vélez, abrazando a un dueño de casa, luego volteándose para hablar de trabajo con un equipo de construcción, pasando de hablar inglés a hablar español, y viceversa. “¿Viste la cara de esa dama? ¿Ves la sonrisa del vecino? Nosotros/as no vemos ese tipo de apoyo y amor. Este es el amor de Dios haciéndose carne y sangre de nuevo. Esto es Enmanuel, Dios con nosotros”.

El Rev. Sergio Valentín, pastor de la Iglesia Metodista El Calvario, iglesia anfitriona del equipo de Carolina del Sur, ha trabajado incansablemente identificando lugares de inicio. La congregación está enfocada en ayudar primero a la comunidad sin iglesia, poniendo de último las necesidades de la congregación y de la iglesia. Y así como ellos/as y muchos/as otros/as se han presentado para ayudar, Valentín dice que él ha visto las manos de Dios en Puerto Rico.

Miembros del equipo de voluntarios/as de la Conferencia de Carolina del Sur instalan un nuevo techo de metal en un techo dañado por el huracán en Hatillo. De izquierda a derecha: Nate Gibson, el Rev. Mike Evans y Matt Brodie. El equipo de 10 integrantes estuvo ocho días al norte de Puerto Rico, que fue devastado el pasado otoño por dos huracanes seguidos. Foto por Jessica Brodie.

“La experiencia ha sido una inspiración. Inclusive personas que no nos conocen han venido a ayudarnos, todo como parte de las manos de Dios para ayudar acá en la tierra”, dijo Valentín alzando sus ojos hacia lo alto del campanario de su iglesia de 1903. “Dios te bendiga”.

Para los dueños/as de casa, la bendición y el levantarse no pueden suceder lo suficientemente pronto. Yenitza, madre de dos hijos y habitante del Hatillo perdió todo lo que tenía entre Irma y María. Su casa fue el primer lugar donde trabajó el equipo de Carolina del Sur al llegar. “Destruida” nos dijo, señalando hacia el segundo piso de la casa sin techo; solamente el baño y parte de una pared se mantienen de pie, y el resto de sus pertenencias están apiladas en un montón al borde del camino. Uno de los zapatos de su hija se asoma debajo de una lámina de metal oxidada del techo y de una madera podrida. Ella recibió fondos gubernamentales para reconstruir su casa una vez esté despejado; el equipo de Carolina del Sur trabaja en la preparación de la estructura.

Ada Villanueva Cadelaria, otra dueña de casa del Hatillo tuvo que llevar a sus dos niños a vivir a la casa de al lado con su madre después del impacto de María. Gracias a los esfuerzos del equipo de Carolina del Sur, ella no solamente tiene un nuevo techo de metal en su pequeña casa, sino una casa recién pintada y la madera ajustada; y para el momento en que el equipo se fue sus muebles eran traídos de vuelta a la casa.

Ella apenas puede expresar cómo se siente por la ayuda recibida. “Es genial” dice simplemente, mirando a la estructura de un piso brillantemente pintada; mientras pollos y sus pollitos se lanzan en la ruta a sus pies mientras ella busca las palabras, se siente muy bien.

Gibson dijo que él y su equipo de Carolina del Sur fueron honrados/as al participar en la reconstrucción de la isla, y para ayudar a Puerto Rico que se levanta.

Ángel de Jesús de 28 años dijo que, entre la escasez de comida, agua, gasolina, electricidad y comunicaciones básicas, cada uno/a en la isla ha sufrido; inclusive si fuiste lo suficientemente afortunado/a de no tener daños en tu casa. De Jesús agregó que la parte más bonita fue ver cómo personas se unieron para ayudarse entre ellas, y ahora teniendo la oportunidad de ver personas que vienen desde lejos para también ayudar.

“Va a tomar mucho, mucho tiempo la reconstrucción, bloque a bloque, paso a paso, quizás muchos años, por lo que la ayuda es bienvenida. Nos sentimos aliviados/as de que estén aquí. Dios nos trajo ayuda” dijo de Jesús.

El equipo de misión de Carolina del Sur posa con una cruz hecha a mano y la llama que ellos construyeron para el campamento metodista en Arecibo, Puerto Rico, donde el equipo estuvo hospedado. Foto por Matt Brodie.

Nicole Méndez de 18 años también dijo que estaba agradecida por los equipos que comenzaron a viajar a Puerto Rico para ayudar en el esfuerzo de reconstrucción y recuperación. Su familia vivió momentos aterradores en los meses pasados, particularmente después de la tormenta, porque su hermana de 22 años es diabética y sin electricidad, debían confiar en un generador para mantener refrigerada su insulina, algo difícil de obtener debido a la escasez de gasolina. Dijo que sintió la presencia de Dios en esos momentos y la siente todavía ahora, cuidando y ayudando a otros/as que se unen para ayudar a que Puerto Rico se levante de nuevo.

“Las personas estaban desesperadas, no podían conseguir lo que necesitaban; mi madre apenas se despertaba escuchaba la radio y lloraba, pero yo me sentía muy calmada. Entonces y ahora me siento asegurada por Dios. De alguna manera vamos a sobrevivir. De alguna manera hay vida y hay esperanza”. Como el ave Fénix surgiendo de las cenizas “Nosotros/as avanzaremos”, dijo Méndez.

 

* Jessica Brodie es la editora del Defensor Metodista Unido de Carolina del Sur. Matt Brodie es el coordinador de produccion equipo de respuesta a desastres de la Conferencia de Carolina del Sur. Para leer la noticia original, presione aquí