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Foto de Maile Bradfield, UMNS.

La Obispa Cynthia Fierro conmovida por la violencia recurrente en Baton Rouge, expresó a su Conferencia Anual " lamentamos y simplemente oramos para que Dios oiga las palabras de nuestro corazón".

Mensaje de la Obispa Fierro ante violencia en Baton Rouge

Por Obispa Cynthia Fierro Harvey*/ Traducción y Adaptación por Michelle Maldonado**
22 de julio de 2016

Amigos y amigas,

Mi corazón se rompe una vez más. Simplemente, no hay palabras. ¿Qué hace uno cuando hay vidas que no volverán nunca más? Seguimos llorando por paz, paz en nuestra ciudad, nuestro país y en el mundo. Necesitamos sanar.

Al subir a mi avión para salir de Wichita y la Conferencia Jurisdiccional, estoy siguiendo las noticias de mi amada ciudad de Baton Rouge. Varios agentes de policía están muertos y congregantes están refugiados en nuestras iglesias.

Los acontecimientos de nuestra Conferencia Jurisdiccional, incluyendo la elección de tres nuevos/as líderes episcopales, el posible desplazamiento en áreas episcopales, presupuestas, informes y decisiones declarativas, resultan totalmente irrelevantes en medio de los acontecimientos que nos rodea. Estoy consciente de que todos estos asuntos son importantes, pero amigos/as, nuestro mundo está en una necesidad mucho más apremiante. La necesidad de sanar.

Estambul, Niza, Dallas, Minneapolis y nuestra propia Baton Rouge, una vez más. Hay tanto odio en el mundo; es algo abrumante física y espiritualmente. Me encuentro en una vez más sin palabras. ¿Qué más podemos decir?

Lamentamos y simplemente oramos para que Dios oiga las palabras de nuestro corazón. Tenemos que acompañar esas oraciones con actos de compasión, misericordia y amor. Este podría ser un momento decisivo para nuestra ciudad. Podemos tomar nuestro lugar en la historia para cambiar nuestra narrativa.

Seamos un pueblo de unidad en medio de nuestra diversidad. Seamos una voz para la paz, la voz de amor, recordando que el amor echa fuera el temor.

Y mientras que las noticias y medios de comunicación están llenos de historias y videos, que son francamente desagradables, deben ser vistos, escuchados y asimilados, porque no podemos permitir que el miedo controle nuestras vidas.

Adoramos a un Dios de promesa y esperanza, no un Dios de miedo y aislamiento.

Señor, haznos instrumentos de tu paz.

En Cristo,

Cynthia Fierro Harvey

Obispa de la Conferencia de Luisiana