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Foto: Linda Bloom, UMNS.

Un grupo de metodistas unidos que participan en la Marcha del Clima del Pueblo en 2014 se reúnen en las escalinatas de la Iglesia Metodista Unida de San Pablo y San Andrés en Manhattan, Nueva York.

Líderes de La IMU consternados por retirada del Acuerdo de París

 

Por Heather Hanh* / Traducción y adptación: Rev. Gustavo Vasquez
02 de junio de 2017

Obispos/as metodistas unidos/as y otros/as líderes/as cristianos/as se opusieron a la decisión del Presidente Donald Trump de retirar a Estados Unidos del acuerdo de París sobre el cambio climático. Los obispos instaron a Trump ya otros líderes estadounidenses a reconsiderar la decisión, al mismo tiempo que exhortó a los/as cristianos/as a dar prioridad a la justicia climática.

"Creemos que esta decisión, si no es reconsiderada, contribuirá a empeorar el estado de este planeta ya exacerbado por el consumo excesivo y nuestro mal uso de los recursos", dijo el Obispo Bruce R. Ough, presidente del Concilio de Obispos/as, en una declaración en nombre de este cuerpo. "La decisión aísla aún más a Estados Unidos de las conversaciones y negociaciones críticas y esenciales sobre el clima y el uso de la energía".

Harriett Jane Olson, máxima ejecutiva de la organización de Mujeres Metodistas Unidas (MMU), dijo en una declaración que la decisión significa que los/as miembros de la iglesia tendrán que intensificar sus propios esfuerzos en nombre de la protección del medio ambiente. "Ahora es más urgente para nosotros/as trabajar en nuestras comunidades y en el sector corporativo para hacer los cambios necesarios", dijo.

En diciembre de 2015, 195 países firmaron un acuerdo en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático en París haciendo un compromiso histórico para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero que causan el calentamiento global. En el acuerdo, que no es jurídicamente vinculante, cada nación acordó ayudar a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero basándose en los objetivos presentados.

Según el acuerdo, los Estados Unidos se comprometieron a reducir, para el 2025, sus emisiones contaminantes del 26 al 28 por ciento por debajo de los niveles de 2005. El gobierno federal estadounidense también se comprometió a aportar hasta $3 mil millones para ayudar a los países más pobres en sus esfuerzos ecológicos. Estados Unidos ha sido el segundo mayor contaminador del planeta con dióxido de carbono, según datos de 2013 del Banco Mundial.

Una encuesta conjunta de la Escuela de salud pública y política de la Universidad de Harvard, encontró que el 62 por ciento de los/as estadounidenses apoyado permanecer en el acuerdo de París. Entre quienes abogaban por el acuerdo, está el pueblo metodista unido de todo el mundo, incluidos representantes de las juntas metodistas unidas de Ministerios Globales e Iglesia y Sociedad. También ayudaron a desarrollar el acuerdo de París, otras organizaciones religiosas y ecuménicas como Alianza ACT (Action by Churches Together), la Federación Luterana Mundial (FLM) y el Consejo Mundial de Iglesias (CMI). La Iglesia Metodista Unida (IMU) es miembro y brinda apoyo financiero tanto a la Alianza ACT como al CMI. En una declaración conjunta, los tres grupos expresaron su profunda consternación por la decisión y señalaron que las poblaciones más vulnerables del mundo son las "primeras afectadas" por el cambio climático.

"Esta es una tragedia, se ha perdido una brillante oportunidad para mostrar un liderazgo real y responsable para el futuro de la humanidad y de nuestro hogar común", dijo el Reverendo Olav Fykse Tveit, máximo ejecutivo del CMI. "Esta es una decisión que no es moralmente, ni económica sostenible - y tampoco económicamente sostenible. La lucha por la justicia climática tiene que continuar”.

¿que enseña la iglesia al respecto?

El Libro de Disciplina, que contiene las enseñanzas sociales de La Iglesia Metodista Unida aprobadas por la Conferencia General, insta a los/as miembros a cuidar la creación de Dios. También identifica el cambio climático como una amenaza para esa creación, especialmente para las personas que ya luchan con la pobreza.

La Disciplina afirma que los miembros de la iglesia "abogan fuertemente por la prioridad del desarrollo de las energías renovables. Los depósitos de carbono, petróleo y gas son limitados y su utilización continua acelerando el calentamiento global”.

La Disciplina también apoya "los esfuerzos de todos los gobiernos para exigir reducciones obligatorias en las emisiones de gases de efecto invernadero y pedir a los individuos, congregaciones, empresas, industrias y comunidades que reduzcan sus emisiones".

Los/as obispos/as de La IMU, en su declaración, señalaron que la iglesia ha apoyado durante mucho tiempo, diversas acciones para hacer frente a la creciente amenaza de un clima cambiante. En 2009, el Concilio de Obispos/as adoptó la declaración "La Creación Renovada de Dios: Llamado a la Esperanza y a la Acción", comprometiéndose a trabajar de manera esperanzadora para proteger el medio ambiente.

En su declaración del 2 de junio, los/as obispos/as señalaron que muchos/as miembros de la denominación multinacional viven en zonas costeras que ya están viendo los efectos de un planeta que se calienta.

"Vemos la creación de Dios gimiendo de dolor (Romanos 8:22) cuando vemos el impacto adverso en el cambio climático global. Este impacto afecta desproporcionadamente a los individuos y las naciones menos responsables de las emisiones", dijo la declaración de Ough.

Metodistas unidos/as en varios países ya están tomando medidas para aliviar el sufrimiento causado por la degradación ambiental, que se manifiesta desde sequias hasta destructivos huracanes. En 2016, la Iglesia Metodista Unida de Liberia creó un grupo de trabajo sobre cambio climático, para vigilar las actividades ambientales que involucran el trabajo de las compañías trasnacionales que operan en ese país. Las Mujeres Metodistas Unidas organizadas, también han hecho aportes para atender el impacto del cambio climático y lo han convertido en una de las cuatro prioridades de misión del grupo.

Esta semana, Olson se unió a 65 organizaciones de Estados Unidos en la firma de una carta en contra de la demora de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) en el establecimiento de las nuevas regulaciones sobre metano, contaminación por emisión de smog y emisiones tóxicas. Sin embargo, Scott Pruitt - jefe de la EPA y fuerte defensor de la retirada del acuerdo de París - emitió una derogatoria de 90 días, durante los cuales - las empresas de energía - no tendrían que cumplir con los requisitos para fijar los equipos para reducir las emisiones. Incluso con la expectativa de que Trump realice cambios en las políticas ambientales de Estados Unidos, “Wespath Benefits and Investments” (la agencia de pensiones de La IMU) anunció sus planes para el próximo mes de febrero, de apoyar las empresas que promueven una economía con bajo índice de uso de carbono.

"Nuestros criterios financieros se están orientando cada vez más a atender el contexto cambiante que nos rodea con el fin de posicionar nuestras inversiones para responder a eso. La transición a una economía baja en carbono ya está en marcha", dijo Kirsty Jenkinson, directora de la Gerencia de Estrategias de Inversión Sostenible de Wespath.

La Junta Metodista Unida de Iglesia y Sociedad (GBCS), mientras deplora la decisión de Trump, también encontró aliento en el creciente liderazgo de los/as metodistas unidos/as en asuntos ambientales. "Y hoy nos comprometemos nuevamente a oponernos a todos los esfuerzos para debilitar, dividir o revertir el progreso hacia un futuro más limpio, más seguro y más justo para el pueblo de Dios y el planeta creado por sus manos", dijo en una declaración la Rev. Susan Henry-Crowe, Secretaria General de GBCS.

La salida de los Estados Unidos del acuerdo en realidad no se concretará hasta cerca del final del término de Trump debido a la estructura legal y el lenguaje del acuerdo. Varios estados, ciudades y empresas de Estados Unidos, a raíz del anuncio de Trump, se han comprometido a seguir invirtiendo en energía renovable y trabajando para reducir las emisiones.

"Al cuidar al pueblo de Dios y al planeta, nos ofrecemos como instrumentos del Espíritu renovador de Dios en el mundo que pide santidad social y ambiental. Haremos esto desafiando a aquellos/as cuyas políticas y prácticas descuidan a los/as pobres, explotan a los/as débiles y perjudican al medio ambiente", concluyó la declaración del Obispo Ough.