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Las iglesias responden al LLamado a la Acción

 
17 de noviembre, 2011 | GBGM

Por Melissa Hinnen


El 28 de julio pasado, se celebró el seminario intensivo sobre congregaciones con vitalidad, en el evento de Escuela de Desarrollo Congregacional 2011, Dallas, Texas. Había unos 30 participantes ansiosos de discutir las reformas propuestas por Llamado a la Acción.

El seminario tenía como fin definir lo que significa una "congregación con vitalidad", así como proveer modelos de cómo producirlas y cómo usar el paradigma de Llamado a la Acción para ayudar a desarrollar comunidades centradas en Cristo.


Al principio, los participantes se veían intranquilos respecto a un plan que les parecía poco realista. Un pastor comentó, "mi trabajo es conectar y llevar a la gente a hacer misión. Este plan parece no tener equilibrio&ellipsis; todo es acerca de cosas medibles y no acerca del ministerio". Otros expresaban su preocupación de que sus congregaciones no creían que la iglesia estaba declinando y no veían la necesidad de cambiar para conseguir transformación o renovación.

¿Qué es una congregación con vitalidad?
John Southwick, uno de los facilitadores, definió lo que es una congregación con vitalidad, usando Juan 10:10, que dice: "Yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia". Tener vitalidad es tener vida abundante.

Aunque el Llamado a la Acción no define el término "vitalidad", asume que una congregación con vitalidad vive la misión de la Iglesia Metodista Unida, que es "hacer discípulos de Jesucristo para la transformación del mundo". Otro facilitador, Michael Roberts, apuntó al párrafo 122 del Libro de Disciplina, que dice:

Hacemos discípulos cuando:
? Proclamamos el evangelio, buscamos, damos la bienvenida y reunimos a las personas en el cuerpo de Cristo;
? Guiamos a personas a dedicar sus vidas a Dios por medio del bautismo y la profesión de fe en Jesucristo;
? Cultivamos a las personas en el vivir cristiano por medio de la adoración, los sacramentos, las disciplinas espirituales, y otros medios de gracia, como las conferencias cristianas de Wesley;
? Enviamos a personas al mundo para vivir en amor y justicia como siervos de Cristo, sanando a los enfermos, dando de comer a los hambrientos, cuidando al extranjero, liberando al oprimido y obrando para desarrollar estructuras sociales que estén en conformidad con el evangelio; y
? Continuamos la misión de buscar, dar la bienvenida y reunir a personas en la comunidad del cuerpo de Cristo.

A lo largo de este proceso, hay un movimiento de acción, dice Roberts. "Cada punto es una acción&ellipsis; que entrega vitalidad&ellipsis; que es vida". Le recordó al grupo que "proclamar el evangelio no es un programa" y que para tener éxito en el ministerio debe haber una cultura de bienvenida a todos los que llegan a la iglesia, de una manera tal que los lleve a entregar sus vidas a Cristo. Según Roberts, no basta tener "una escuela dominical prefabricada", si ésta no provee de un ambiente realmente edificante que envía a la gente al mundo para vivir con amor y justicia como la comunidad de Cristo.

Los cuatro motores clave
Según el comité directivo de Llamado a la Acción, las congregaciones con vitalidad tienen cuatro motores clave:

? Liderazgo pastoral efectivo, incluyendo aspectos de administración, visión e inspiración.
? Grupos pequeños múltiples y programas para niños y jóvenes.
? Mezcla de adoración tradicional y contemporánea.
? Un alto porcentaje de laicado involucrado que asume liderazgo.

Los facilitadores exploraron cómo edificar sobre cada uno de estos motores en formas Cristo-céntricas que toman en cuenta las realidades y cultura de cada congregación.

Marc Brown, otro facilitador, usó Filipenses 2:1-4 como muestra de lo que es la vitalidad. Afirmó que el Llamado a la Acción exhorta a las congregaciones a ser como Cristo en la acción de cambiar la cultura del campo misionero. Particularmente para los pastores, el Llamado a la Acción es una invitación a equipar al laicado, conectar sus vidas a una historia de fe bíblica más amplia y empoderarlos para que avancen con visión e inspiración.

Brown llamó a los pastores ser resueltos en la preparación de sus sermones. "El liderazgo pastoral tiene la mente de Cristo", dice Brown. "Asuman la autoridad para crear una visión para su congregación que tenga el tamaño de Dios&ellipsis; Pregúntense si al salir del culto de adoración se van con más energía que cuando llegaron".

Jeff Stiggins, otro facilitador, explicó que la mezcla de adoración tradicional con contemporánea es la mejor opción para una congregación de 350 personas. Las decisiones que se hagan deben ser pertinentes para la gente que sirven. El impacto más grande que se puede causar en la congregación es reunir las realidades seculares con la historia de Dios.

Aunque la música y el sistema multimedia contribuye a crear una experiencia de adoración participativa, es más importante crear un ambiente de inspiración. Stiggins compartió algunos consejos sobre adoración:

? Trabaje con un equipo de planificación compuesto de gente creativa y entusiasta.
? Abastézcase de la amplia tradición de la historia de la adoración, incluyendo el uso de velas y llamados al altar.
? Habla con Dios ?más que hablar de Dios? en una forma participativa.
? Planee un tema unificador que corra a través del sermón, la oración, la música, la Escuela Dominical y el estudio bíblico.
? Comparta la gran verdad y conéctela con lo que se debe hacer después. La gente no conoce la verdad hasta que la practiquen. Ofrezca formas para que la congregación practique lo que escucharon en el sermón.
? Limite los anuncios a sólo tres, al principio o final del servicio de adoración. La iglesia no debe tener comerciales.
? Comprométase con la excelencia en adoración, ambiente y hospitalidad.

Roberts mencionó una declaración de la Conferencia de la Florida, que dice: "para tener fruto, las congregaciones necesitan cambiar de sólo enseñar a proveer de un ambiente que transforma y donde los discípulos son apoyados, desafiados y animados a vivir lo que está en sus corazones".

Subrayó que "las iglesias deben dejar de esperar que los programas hagan la obra de evangelización, descuidando el involucrarse en la vida de la gente&ellipsis; Cuando el liderazgo reflexiona en cómo los programas evolucionan a la luz del párrafo 122 del Libro de Disciplina, dejaran de programar a la gente y empezarán a invitarlos a un viaje".

Según Southwick, la efectividad del liderazgo se incrementa con el ministerio laico. Las iglesias con vitalidad llaman, equipan, usan y apoyan a más del 20 por ciento de la congregación como líderes.

Es importante dejar que Dios actúe. "Cuando los pastores sienten que nosotros debemos hacerlo todo, es quizá porque no creen que Dios pueda hacer algo. Dios nos trae la gente que necesitamos, ¿confiaremos en ellos e invertiremos en el desarrollo espiritual de nuestro laicado?".

Los facilitadores advirtieron que para implementar con éxito estos cambios culturales, debemos comunicarlos más como una invitación al discipulado que un mandato para que el sistema sobreviva. Aunque no creen que es realista esperar que todas las congregaciones cumplan con cada uno de los motores de vitalidad, enfatizaron que la iglesia está viva, es orgánica y llena de posibilidades. Al explorar cómo llegar a ser una congregación con vitalidad, lo más importante es preguntarnos: ¿Cómo se une nuestra congregación a Jesús para cumplir su misión de avanzar el reino de Dios?