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Foto por Ronny Perry

La violencia doméstica: “Queremos que nuestras iglesias hablen del tema”

Joe Iovino*/ Traducción y Adaptación por Michelle Maldonado**
20 de octubre de 2016

"Octubre es el Mes de la Violencia Doméstica, y queremos que nuestras iglesias hablen del tema", escribió Susan Burton, Directora del Departamento de Asuntos de la Mujer y la Niñez en la Junta de Iglesia y Sociedad (GBCS), durante su introducción a un taller dictado el pasado miércoles 12 de octubre de 2016.

El taller, el cual fue grabado y puede verse en línea, introdujo a los/as participantes a una presentación de PowerPoint (que pueden descargar de forma gratuita en este enlace ) diseñada para líderes de la iglesia y para el uso en sus congregaciones. La presentación llamada, "La articulación de nuestra teología contra la violencia doméstica", explora las formas en que las iglesias, los/as metodistas unidos/as o individuos pueden trabajar para eliminar la violencia doméstica, atender a las víctimas y sobrevivientes.

La Iglesia Metodista Unida se ha comprometido a poner fin al horror de la violencia doméstica.

Nuestros Principios Sociales frente a la violencia familiar y el abuso.

Reconocemos que la violencia familiar y el abuso en todas sus formas - verbales, psicológicas, físicas, sexuales - son perjudiciales para el pacto de la comunidad humana. Animamos a la Iglesia a proporcionar un ambiente seguro, consejería y apoyo a la víctima. Mientras deploramos las acciones del/a abusador/a y afirmamos que la persona está en necesidad de amor redentor de Dios (2012 Libro de Disciplina ¶161.G).

Una nueva resolución titulada, "Erradicación de la violencia sexual y de género" aprobada en la Conferencia General de 2016 insta a la iglesia a sensibilizarse sobre la violencia sexual y de género. La resolución, que estará vigente entre los años 2017-2020, dice:

La iglesia debe reexaminar los mensajes teológicos que comunica a la luz de las experiencias de las víctimas de violencia sexual y de género... Parte de nuestro llamado, como individuos y como iglesia, es tratar de abordar las causas fundamentales de la violencia, trabajar para erradicarla en sus múltiples formas y ser instrumentos de Dios para la totalidad de las mujeres y la niñez afectada (se publicará en el Libro de Resoluciones 2017).

Hablando acerca de la violencia doméstica en nuestras iglesias es un buen lugar para comenzar.

La tarea teológica

Uno de los primeros pasos que "La articulación de nuestra teología contra la violencia doméstica" recomienda, es trabajar con el testimonio bíblico acerca de la violencia doméstica. Se presentan dos textos.

2 Samuel 13: 1-22 cuenta la historia de Tamar, una hija del rey David que es violada por su hermano Amnón. El texto es preocupante; cuando Tamar se entera de la intención de Amnón, ella trata de detenerlo haciendo referencia a la vergüenza experimentada por las víctimas de violación en esa antigua cultura.

Igualmente de preocupante es como el Rey David trata el caso de la violación: "cuando el rey David se enteró de todo lo sucedido, se puso muy furioso; pero no reprendió a su hijo Amnón porque, como era su hijo mayor, lo quería mucho" (DHH).

Esta historia se contrasta con la escena en Juan 8: 1-11. Algunos líderes religiosos llevaron a una mujer acusada de adulterio ante Jesús para ponerlo a prueba. En lugar de adherirse a las normas sociales, Jesús se convierte en un aliado para la mujer y muestra una masculinidad que reconoce la dignidad de la mujer y desafía lo que los otros aceptaban.

"La articulación de nuestra teología contra la violencia doméstica" equipa a las iglesias y líderes para enseñar que la violencia doméstica es inaceptable.

La presentación compare una cita de la pastora metodista unida Rose Farhat de la Conferencia Anual de Liberia, "Siempre ha habido violencia contra las mujeres. Dios no estaba de acuerdo con la violencia en aquel entonces, y Dios no está de acuerdo ahora". Farhat es una de las autoras de la presentación.

Tipos de violencia doméstica

La violencia doméstica incluye cualquier patrón de comportamiento abusivo utilizado por un/a compañero/a para ganar poder y control sobre la otra persona. Los abusos pueden ser psicológicos, sexuales, verbales o económicos. Amenazas, intimidación, coerción sexual, acoso, destrucción de propiedad, humillaciones, aislamiento de familiares, amigos y un estricto control sobre el dinero y la capacidad de trabajar, son todas las formas consideradas como violencia doméstica.

Como personas de fe, podemos abogar por el fortalecimiento de los factores que disminuyen la probabilidad de abuso: el acceso a la atención médica de calidad, las oportunidades de educación, empleo estable y salarios dignos, seguridad alimentaria, los problemas y costos de vivienda, vecindarios seguros y la inclusión social.

La prevalencia de la violencia doméstica

Los/as sobrevivientes a menudo no están dispuestos/as a compartir sus historias. Esto puede conducir a otros a malentender la prevalencia de estos casos.

De acuerdo a "Rompiendo el silencio: violencia doméstica," un folleto disponible en la Iglesia Metodista Unida Two Rivers en Illinois, "una de cada tres mujeres han sido víctimas de violación, violencia física y/o acoso por una pareja íntima en su vida".

A menudo estos incidentes ocurren cuando las mujeres, quienes son el 85% de las víctimas, son jóvenes. Las edades más frecuentes cuando las mujeres primero experimentan violencia de parte de una pareja son entre 18-24 (38,6%). El segundo grupo más común son entre las edades de 11-17 (22,4%).

El daño hecho

Los/as sobrevivientes de la violencia doméstica sienten el dolor del abuso mucho tiempo después de que se detenga. El video "Más allá de los Moretones" incluido en la presentación, afirma que "las mujeres que sobreviven a la violencia doméstica son un 60% más probables de desarrollar enfermedades crónicas, que en las mujeres sin antecedentes de abuso”.  Esas enfermedades incluyen la diabetes, el asma, la hipertensión, la artritis, infecciones de transmisión sexual, ansiedad, depresión, trastorno de estrés post-traumático y las migrañas.

En el video, una sobreviviente de la violencia doméstica dice, "Creo que el abuso emocional y psicológico se expresa en formas en que no es fácil darse cuenta, hasta que tal vez no estamos en esa situación... yo había interiorizado tanto dolor, ansiedad y estrés que, literalmente, se comió y desgastó mis huesos y tuve que tener un reemplazo total de cadera".

La interrupción de la violencia

GBGS de La Iglesia Metodista Unida está hablando acerca de la violencia doméstica y alentando a todas las congregaciones a que hagan lo mismo; juntos podemos interrumpir la violencia a nuestro alrededor.

Los/as líderes pueden enseñar y predicar una teología que prevenga e interrumpa la violencia doméstica, los/as miembros pueden escuchar, creer y tratar de comprender a los/as que viven en la violencia’ podemos elegir ser aliados/as de los/as que sufren. Las iglesias pueden convertirse en espacios saludables que pueden ayudar a sanar a las personas. También podemos usar nuestras voces en la comunidad, tanto individualmente y como en iglesia, para abogar por políticas que hagan a los/as delincuentes responsables de sus acciones; políticas que proporcionen apoyo a los programas; políticas que fortalezcan los factores de protección y las formas de entrenar a los cuerpos que atienden emergencias para reconocer y tratar la violencia doméstica.

Para aprender más acerca de lo que La Iglesia Metodista Unida está haciendo y cómo puede participar, haga clic aquí.

Si usted está experimentando violencia doméstica, contacte la Línea Nacional de Violencia Doméstica al 800-799-SAFE (7233).

* Joe Iovino trabaja para UMC.org en Comunicaciones Metodistas Unidas. Para más información acerca del artículo, visite el enlace: http://www.umc.org/how-we-serve/domestic-violence-we-want-our-churches-to-be-talking-about-it

* Michelle Maldonado es la Directora Asociada de Comunicaciones Hispano/Latinas de la IMU. Puede contactarle al (615)742-5775 o por el mmaldonado@umcom.org​