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Foto: Kathleen Barry, Umcom.

La Pregunta Metodista: ¿Cómo podemos amar a nuestros/as enemigos/as?

 

Por INFOSERV / Traducción y adaptación: Rev. Gustavo Vasquez *
10 de julio de 2017

Esta es una pregunta con la que muchos/as cristianos/as luchan. Como seguidores/as de Cristo, estamos llamados/as a amar a nuestros/as enemigos/as. Debemos cuidar, orar, proveer y esperar lo mejor para todos/as, y no desear mal a nadie, incluyendo a nuestros/as enemigos/as.

En el Sermón del Monte, Jesús nos da una nueva comprensión de cómo tratar a nuestros/as enemigos/as: amémoslos como Dios los/as ama. “Ésta es otra orden que dio Moisés hace muchísimo tiempo: ‘Amen a su prójimo y odien a su enemigo/a’. Pero ahora yo les digo: Amen a sus enemigos/as y oren por quienes los/as maltratan. Así demostrarán que actúan como su Padre Dios, que está en el cielo. Él es quien hace que salga el sol sobre los/as buenos/as y sobre los/as malos/as. Él es quien manda la lluvia para el bien de los/as que le obedecen y de los/as que no le obedecen. »Si ustedes aman sólo a quienes les aman, Dios no les va a bendecir por eso. Recuerden que hasta los que cobran impuestos para Roma también aman a sus amigos/as. Si saludan sólo a sus amigos/as, no hacen nada extraordinario. ¡Hasta los que no creen en Dios hacen eso! »Ustedes deben ser perfectos como Dios, su Padre que está en el cielo, es perfecto". (TLA Mateo 5: 43-48)

Juan Wesley escribió varios sermones sobre el “Sermón del Monte”. En la Sección III del Sermón 23, Wesley describió el llamado de Jesús a amar a nuestros/as enemigos/as:

 "(1)" Amad a vuestros/as enemigos/as,” procurad tener buena voluntad a los/as que más predispuestos/as estén en contra de vosotros/as; que os deseen toda clase de males. (2) “Bendecid a los/as que os maldicen.” ¿Hay algunos/as cuya dureza de genio se deja sen­tir en sus palabras amargas, que constantemente os maldicen y os reprochan en vuestra presencia y dicen toda clase de mal en contra de vosotros/as, cuando estáis ausentes Bendecidlos/as tanto más. Al conversar con ellos/as, procurad usar de un lenguaje afable y cariñoso; corregidlos/as, dándoles una buena lección, enseñándoles cómo debieron haber hablado, y al ha­blar de ellos/as, decid todo lo bueno que podáis sin faltar a la ver­dad o a la justicia. (3) “Haced bien a los/as que os aborrecen,” que vuestras obras demuestren que sois tan sinceros en vues­tro amor como ellos/as en su odio. Devolved bien por mal, “no seas vencido de lo malo; mas vence con el bien el mal”. (4) Si no podéis hacer más, al menos, “orad por los/as que os ultrajan y os persiguen.” Nunca perderéis la facultad de hacer esto, ni pueden ellos/as evitarlo con su malicia y vio­lencia... "

¡Este amor radical, amor ágape, es duro! Requiere acción, no sólo un sentido general de buena voluntad o afecto. ¿Cómo podemos hacerlo? Sólo por la gracia de Dios y el poder del Espíritu Santo.

¿Tener preguntas? Pregúntele a al IMU.

Este contenido fue producido por InfoServ, un ministerio de la Agencia Metodista Unida de Comunicaciones.

Publicado por primera vez el 10 de julio de 2017.

* El Rev. Gustavo Vasquez es el Director de Comunicaciones Hispano/Latinas de la IMU. Puede contactarle al (615)742-5111 o por el gvasquez@umcom.org.