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Foto cortesía de Héctor Martinez.

Héctor Martinez, un joven metodista unido en Nueva Orleans, que fue detenido por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) el pasado 22 de junio durante una parada de tránsito, se encuentra detenido en el Centro Correccional Pine Prairie en la ciudad de Pine Prairie, estado de Luisiana

Joven metodista unido continúa luchando por su libertad

 

Por Michelle Maldonado**
19 de julio de 2017

Héctor Martinez, un joven metodista unido en Nueva Orleans, que fue detenido por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) el pasado 22 de junio durante una parada de tránsito, se encuentra detenido en el Centro Correccional Pine Prairie en la ciudad de Pine Prairie, estado de Luisiana. Martinez, de 19 años, iba conduciendo su auto cuando accidentalmente cruzó una luz roja y una patrulla cercana lo detuvo. Al ver que no tenía la documentación adecuada, el policía de inmediato llamo a ICE: “Salía de mi trabajo camino a mi casa cuando me pararon. Estaba a unos cinco minutos de llegar. El policía me dijo que me bajara del auto y me preguntó si tenía licencia, y le dije que no”, recordó Martinez.

Como miles de casos recientes de personas indocumentados que se ven en la necesidad de manejar, Héctor fue conducido a la estación de policía pensando que era un caso regular de transito pero se tornó en un problema inmigratorio a pesar de que nunca había tenido una orden de deportación. “Me siento triste porque no he hecho ningún crimen. Aquí [en el centro correccional] nos tratan como animales, nos hablan fuerte. Me toca acoplarme al sistema porque qué más puedo hacer en esta situación”, dijo Martinez en una entrevista telefónica.

“Héctor llegó de El Salvador hace unos 4 años a Nueva Orleans y se hizo amigo de un joven de la iglesia y comenzó a asistir”, explicó la Revda. Juanita A. Ramos, líder del área de desarrollo de Nuevas Congregaciones y pastora del ministerio hispano-latino de la Iglesia Metodista Unida First Grace en Nueva Orleans. “El papá de Héctor era conserje de la IMU First Grace y por consecuencia se unió a la comunidad”, dijo. Como parte de un programa que maneja la IMU First Grace llamado “comunidad intencional”, Héctor y su padre vivían en un cuarto que le proveían porque trabaja en la iglesia.

“El padre de este joven trabajaba como asistente de mantenimiento y limpieza en el edificio, desde antes de que Héctor mismo llegara a Estados Unidos. Él, como hijo menor de edad, pasó a ser parte de la comunidad intencional de la IMU First Grace sin ninguna responsabilidad directa”, dijo la Revda. Ramos.

Después de cumplir sus 18 años, Héctor no trabajaba en la iglesia pero era voluntario cuando su agenda de escuela y de trabajo lo permitía. “Héctor lleva con nosotros viviendo en la iglesia dos años”, dijo el Rev. Shawn Anglim, pastor principal de la IMU First Grace. Al llegar al país, Héctor enseguida comenzó a estudiar. “Nosotros lo ayudamos a entrar a la escuela intermedia y luego la superior. Él es un joven muy alegre a pesar de venir de una situación tan difícil”, dijo el Rev. Anglim.

“Él estaba por empezar su cuarto año en la escuela secundaria. Es un excelente alumno, y es estudiante de honores en matemáticas y algebra. Incluso, Héctor estaba tomando clases universitarias en ‘Delgado Community College’ porque es bien avanzado”, dijo la Revda. Ramos, quien destacó que, además de tomar clases en la escuela superior y en la universidad simultáneamente, Héctor tenía dos trabajos a tiempo medio: “Su familia no lo ayudaba económicamente y su padre no quiso hacerse cargo de él. El padre no quiso seguir trabajando en la iglesia y se fue, pero Héctor siguió viviendo en la iglesia y continuó asistiendo a los servicios en inglés para mejorar el dominio del idioma”.

Con sus dos trabajos, Héctor periódicamente le mandaba dinero a su madre y a su abuela en El Salvador, y con sus ahorros pensó en comprarse un carro para transportarse a la escuela, la universidad y ambos trabajos.  “El comentó que quería comprar un auto y le advirtieron que le podría traer riesgos, pero el decidió comprar su carro. Estuvo bien por un año, pero hace unas semanas, se pasó una luz roja, lo vieron y lo pararon. En lugar de darle una multa, el policía llamó a inmigración. Eso no se debe ser así, es injusto”, afirmó la Revda. Ramos.

El martes pasado, 11 de julio, Héctor tuvo su primera cita en corte, pero las cosas no salieron como esperaban: “Desgraciadamente el abogado no envió todos los documentos apropiados a tiempo. Las cartas que escribieron sus maestros, el director de la escuela, el pastor de la IMU First Grace y la directora de un ministerio que ayuda a niños inmigrantes, no fueron consignadas por el abogado; sólo presentó unas cartas escritas por miembros de la comunidad que no tienen tanto peso. El juez le dijo que no tenía suficiente información que justifique por qué quiere quedarse en el país”, dijo.

El juez estableció la fianza de Héctor en $5.000, pero no se la otorgó por falta de pruebas que substanciaran su petición. El Congreso de Jornaleros, que tiene sus oficinas en la IMU First Grace, va a abogar por tomar el caso de Héctor y procurar una decisión final. La Revda. Ramos está trabajando con el grupo y el Rev. Anglim dice que también tienen una clínica de ayuda legal en la iglesia llamada “Proyecto Ismael”, la cual está apoyando al Congreso de Jornaleros.

“Varias personas de la congregación [hispana y anglo] y el Congreso de Jornaleros, hemos ido a visitar a Héctor. Él se siente solo y ha visto cosas horribles para un joven de 19 años en la cárcel, difícil para un joven que no está acostumbrado a la calle”, dijo la Revda. Ramos.

Por su parte, Hector enfatizó en que no quiere regresar a su país: “No me gustaría regresar a [El Salvador] porque es peligroso y están ‘las maras’. Yo tengo una vida aquí y tengo un mejor futuro [en Estado Unidos]”, refiriéndose a sus estudios avanzados y a su novia quien se encuentra muy preocupado por él, según explica Hector.

“Héctor tiene mucha voluntad de estar aquí”, dijo Rachel Taber, Organizadora del Congreso de Jornaleros en Nuevo Orleans. Taber explica que el Congreso de Jornaleros es una organización que apoya a familias que han tenido miembros deportados y ayudan a personas que han sido detenidas por inmigración y que están en ese proceso. El Congreso acompaña a personas que tienen que reportarse a ICE periódicamente y vela porque no les arresten. También trabaja en torno a las razones por las cuales las personas son detenidas, para abogar por ellas a nivel político y legislativo. “Los Jornaleros se reúnen los miércoles en la IMU First Grace y hemos tenido en la pastora Juanita una fuerte aliada”, dijo Taber.

“En nuestra congregación, esto no es un asunto de Washington D.C., esto es un asunto de la iglesia. Esto afecta a personas que están sentadas en nuestras bancas. Esto no es algo abstracto”, dijo el Rev. Anglim. En conjunto con el Congreso de Jornaleros y el movimiento santuario, se está planeando para el viernes 21 de julio, una manifestación frente a las oficinas de inmigración para pedirles que liberen a Héctor. “Él es muy querido en la iglesia y en la comunidad y por eso estamos luchando”, dijo Taber.

“Es importante recordar que este niño es un joven, y es un joven de la iglesia. Le recuerdo a la gente de la iglesia que Héctor es mi vecino, que hay una razón de porque Jesús habló del vecino. Hay un entendimiento en el evangelio de que Dios une a la gente, para que tengamos juntos una vida plena y alegre. Héctor es una persona que está a nuestro lado y no podemos dejar que se lleven a las personas que nos rodean”, dijo el Rev. Anglim.

El Rev. Anglim agrega que si liberan a Héctor, el continuará hospedándose en la iglesia. La IMU First Grace fue la primera iglesia que se declaró públicamente santuario en el estado de Luisiana. El Rev. Anglim agrega que después de la declaración oficial, varias iglesias siguieron el ejemplo.

Por su parte, Taber explica que el Congreso de Jornaleros, la comunidad y el alcalde, se pusieron de acuerdo en que la policía no le iba a pedir evidencia de estatus migratorio legal a las personas que detenían por alguna infracción. Pero en el condado de Jefferson, hay áreas donde la policía pasa directamente la información a inmigración, sin importar la seriedad de la infracción. Taber denunció que la policía está llamando a ICE hasta por imprudencia peatonal, mientras que el Rev. Anglim agrega que antes “la comunidad se sentía segura por el acuerdo legal de los límites que la policía tenía, pero ahora todo está en el aire”.

Basándose en su experiencia, Martinez les aconseja a otras personas indocumentadas, especialmente a jóvenes, que cuando estén manejando tengan paciencia. “No anden corriendo en las calles, tengan cuidado. Es mejor llegar tarde que nunca”.

La comunidad inmigrante, con o sin documentos, es una parte fundamental de la sociedad contemporánea en Estados Unidos, no sólo por ser económicamente productiva, sino por el aporte social, cultural y religioso que enriquecen la diversidad que ha caracterizado a esta nación.

Héctor como víctima de la persecución que se ha intensificado con las nuevas políticas inmigratorias exhorta a las autoridades y a la sociedad en general a que “recuerden que están tratando con personas, no somos animales. Estamos en este país para mejor y para prosperar nosotros y a nuestras familias”. Por el momento, la comunidad está apoyando financieramente a Héctor a través de una página en el portal “GoFundme”, donde están recaudando donaciones para la fianza, esperando que el juez la otorgue. El 26 de julio Héctor tendrá una cita en la corte para abogar por su libertad.

 **Michelle Maldonado es la Directora Asociada de Comunicaciones Hispano/Latinas de la IMU. Puede contactarle al (615) 742-5775 o por mmaldonado@umcom.org.