Skip Navigation

Iglesia Metodista Unida: Vino nuevo en odres nuevos

 

Por Oscar Ramos


La iglesia Metodista Unida es una de las iglesias más organizadas del mundo. Sin embargo, si seguimos perdiendo miembros al mismo ritmo que lo hemos estado haciendo, para el año 2045-2050 ya no perderemos más miembros. Ya los habremos perdido todos. Moriremos al estilo metodista, de manera organizada. Moriremos como entidad religiosa y solo algunas de nuestras congregaciones se mantendrán firmes y aun creciendo. La comunidad Latina, que para ese entonces podría haber llegado a ser uno de los grupos poblacionales más numerosos, podría convertirse en lo que quedará de la Iglesia Metodista Unida.


Este no es el futuro que queremos imaginar. Sin embargo, hay momentos en la historia de las organizaciones en que éstas deben de cambiar radicalmente de dirección, si quieren ver cambios substanciales.

Algunos de nuestros obispos y líderes han empezado a ver la impostergable necesidad de llamar a cuentas a nuestra iglesia, incluyendo a los obispos, superintendentes, pastores/as, misioneros/as, laicos y demás personas que colaboramos en ella.

Lo último que hemos sabido sobre el asunto de la itinerancia y la seguridad de cargos pastorales es solo el comienzo. Desde los años '60 y '70, en que nuestra denominación perdió el espíritu de plantar más congregaciones, que vemos a nuestra denominación perder muchos más miembros de los que ganamos. Esto quiere decir que existe una generación o dos que no han visto otra cosa que perder miembros y cerrar congregaciones. Esto es una tragedia sicológica y espiritual que requerirá de toda nuestra entrega, energía y creatividad que el Espíritu Santo nos pueda dar.

De manera particular, la comunidad latina ha sido una bocanada de aire fresco para nuestra iglesia. Las congregaciones latinas no tienen las mejores condiciones para crecer y, sin embargo, es allí donde hay crecimiento. Los salarios de nuestros pastores y pastoras están por debajo de otros grupos. La mayoría de nuestros pastores y pastoras son pastores locales y pocos llegan a ser miembros en plena conexión. Esto nos dice que a nuestra denominación no la va a salvar su capacidad de organizarse, ni su estructura, ni los demás ministerios sociales que son de una excelencia incomparable.

Por ejemplo, en los 5 años después de Katrina, la IMU ha puesto en Nueva Orleans unos 90,000 voluntarios y más de 100 millones de dólares en trabajo. Sin embargo, esta capacidad para hacer el bien no se concreta en discípulos transformados para la gloria de Dios. Hace un tiempo atrás, nos enteramos de que nuestra iglesia tiene el más alto nivel de "buena impresión" del público en general, muy por encima de los Católicos, Bautistas, Mormones, entre otros grupos, esto de acuerdo a una encuesta de Life Way Christian Resources, de la Convención Bautista del Sur. Se podría argumentar que esa no es la meta principal de nuestros ministerios sociales. Con todo, difícilmente podremos hacer ministerios sociales en el futuro, si no tenemos los recursos humanos que se necesitan.

Cualquiera reorganización que se mencione es bienvenida y debe de ser sometida a todo tipo de cuestionamientos. Si es mejor que la anterior, tenemos el compromiso de implementarla para el beneficio de toda la iglesia y de la comunidad. Pero creer que una reorganización va a salvar a la Iglesia Metodista Unida de la extinción es algo totalmente alejado de la realidad. El vino nuevo requiere también de odres nuevos. Una forma nueva de organización en estructuras mentales antiguas no puede producir sino frustración y conflicto.

Necesitamos enamorarnos de nuevo de nuestro Señor Jesucristo o, como sucede en los matrimonios que han caído en la monotonía, necesitamos volver a sentir ese amor especial por el Esposo con el que compartimos nuestra vida. No creo en los avivamientos, pero sí creo en estar vivo. Cristo vino a darnos vida en abundancia.

El crecimiento de grupos pentecostales e independientes se puede explicar en que generalmente se nutren de una población con un nivel de educación bajo. Estas congregaciones les proveen la oportunidad de tomar el micrófono y hacerse escuchar, al final de una semana durante la cual fueron invisibles para el mundo. La gente siente la necesidad de ser aceptada y escuchada. Estas congregaciones gozan de expresiones de religiosidad popular fuertes (oran en lenguas, danzan, hay música y predicadores estridentes, sanadores y caciques espirituales). Estas congregaciones tienen los elementos que una persona desde esa perspectiva siente que necesita, y es allí donde está Dios, no en la iglesia metodista, luterana o episcopal.

Al hacernos "más refinados" en nuestra teología y expresión cultica, nos hemos ido alejando de las masas. Juan Wesley vio venir un tiempo en que nos quedaríamos solo con la cascara religiosa. ¿Podríamos darle a nuestras congregaciones una expresión religiosa más popular y atraer así a más personas? ¿Cómo mantener el balance en nuestro entendimiento teológico? ¿Son los números tan importantes que deben ser la guía en nuestra manera de hacer ministerio?

Cristo terminó su ministerio clavado en una cruz con tres mujeres y un solo hombre como sus seguidores. Los demás huyeron, si todavía se decían seguidores. Jesús tuvo miedo cuando enfrentó a aquellos que solo lo seguían porque les había dado de comer, de que la gente no entendiera su mensaje y ministerio. No fueron las sanidades lo que hizo discípulos, obviamente tampoco la multiplicación de los panes y los peces. Jesús vino a predicar un evangelio de arrepentimiento y entrega hacia los más necesitados, y de esperanza también para los ricos como Zaqueo. Parece ser que lo que perdura en el tiempo y en el espacio, es todo acto de amor y bondad expresado en acciones concretas por un mundo en terrible necesidad de recibir amor práctico y genuino.
 
Sintámonos orgullosos de nuestra iglesia, valoremos su historia y lo que ha logrado a través de más de 250 años de ministerio en el mundo. Sin embargo, este es un tiempo para soñar en grande, parados en los hombros de grandes hombres y mujeres que nos han precedido en este ministerio sagrado de anunciar a Cristo al mundo en palabra y acción.

La Iglesia Metodista Unida todavía está llena de hombres y mujeres llenos de talento, preparación y entrega por la causa de Cristo. Nuestra iglesia todavía no ha perdido su talento, creatividad, amor y pasión por el evangelio de Jesucristo y por el mundo. Todavía hay muchas personas perdidas que necesitan ser encontradas, muchas injusticias que esperan de ser resueltas, muchos estómagos vacíos que necesitan ser nutridos, mucha ignorancia que necesita ser eliminada, muchas enfermedades que deben ser erradicadas, muchos sistemas perversos y diabólicos que necesitan ser confrontados, muchas lágrimas en espera de ser enjugadas y mucho odio que solo puede ser vencido con el amor eterno de nuestro Señor Jesucristo.



--Rdo. Dr. Oscar Ramos-Gallardo, misionero del Plan nacional para el ministerio Hispano-Latino, Conferencia de Louisiana.
 

el Intérprete, septiembre-octubre, 2012