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Foto por Volker Kiemle

Memorial en el Centro Comercial Olympia en Munich, Alemania.

Iglesia metodista en Múnich se convierte en santuario durante tiroteo

Volker Kiemle*/ Traducción y Adaptación por Michelle Maldonado
26 de julio de 2016

Durante el tiroteo en Munich, Alemania, que dejó nueve muertos, los/as visitantes de la cercana Iglesia Metodista Unida del Redentor (Erlöserkirche) experimentaron tanto miedo como paz divina.

Cuando ocurrieron los disparos en el Centro Comercial Olympia, un grupo de Exploradores Wesleyanos estaban reunidos en un jardín cerca de la iglesia.

"El ruido se podía confundir por petardos, al igual que en Año Nuevo, pero fue sólo unos segundos después que la gente empezó a correr por la calle", dijo Alexander Badstübner, miembro de la iglesia. "La gente brincaba por encima de los arbustos con sus perros y bicicletas en las propiedades vecinas".

Se hizo evidente rápidamente que se trataba de disparos y no de fuegos artificiales. Los/as líderes voluntarios de los Exploradores Wesleyanos reaccionaron inmediatamente, trajeron a los/as niños/as al edificio y los/as reunieron en el santuario. Algunas personas que habían estado de compras en el centro comercial también encontraron refugio en el santuario. Ellos/as cerraron las persianas y oían las sirenas de policía.

"El miedo se extendió tanto entre los/as niños/as como los adultos", dijo Badstübner.

El director de jóvenes invitó a todos/as en el santuario a orar mientras que las bebidas que ya estaban preparadas para el servicio de adoración de jóvenes se les ofrecía a todos/as. El líder del grupo de adoración juvenil tomó su guitarra y ambos jóvenes y adultos gradualmente comenzaron a cantar. La música y el canto ayudaron a traer paz sobre el grupo.

"Los llantos se transformaron en cantico para la gloria de Dios", dijo Badstübner. "La paz se extendido por todo el santuario, un lugar sagrado dentro del edificio".

La policía le recomendó al grupo que se refugiaran en el sótano de la iglesia y que se mantuvieran alejados/as de las ventanas. Todos corrieron al sótano y se escondieron en las habitaciones que no eran visibles desde el exterior. Allí el equipo de cocina les trajo platos de comida y les ofreció un rico buffet.

"Dios preparo la mesa para nosotros y nos proveyó una comida completa. Su presencia empodero a los/as voluntarios/as y líderes de la iglesia para cantar canciones y disipar el miedo de los/as niños/as", dijo Badstübner.

Después de un tiempo, todo se presumió estar seguro. A las personas se les permitió salir del sótano para volver a entrar en el santuario y a otros espacios de la iglesia, pero se aconsejó no salir de la iglesia todavía. El transporte público en Munich había sido completamente detenido; ni siquiera a los taxis se les permitió conducir durante ese tiempo. El área alrededor del centro comercial había sido asegurada y sellada.

A continuación, un auto de policía paso por el lado de la iglesia y del salió un miembro del equipo de intervención en crisis para preguntar si la iglesia podría ser utilizada como un punto de refugio para los/as que habían sido evacuados/as del centro comercial. La policía había estado utilizando un restaurante de comida rápida a unas calles de la iglesia, pero la gente no cabía. Necesitaban llevar 150 personas a la iglesia para ser atendidos allí.

"Nos pusimos de acuerdo porque Dios ya nos había provisto y nos preparó para tal circunstancia," dijo Badstübner.

Inmediatamente, el santuario se transformó para proveerle comida y bebidas a las personas que se ingresaban. Cocinaron sopa, cortaron pasteles y repartieron frutas para todos/as. Los/as padres/madres de los/as niños/as fueron contactados/as y notificados/as que solo podrían recoger sus hijos/as por la mañana.

Múnich desplegó 2.300 agentes de policía para asegurar la ciudad el viernes pasado.

La iglesia no había sido considerada oficialmente como una zona segura, pero agentes de policía y paramédicos llegaron a descansar y recuperar su fuerza. Poco a poco la situación se calmó y algunas personas, voluntarios/as y líderes de la iglesia fueron capaces de volver a sus casas mientras que otros/as se quedaron.

"Hemos experimentado a Dios en este equipo que ha sido fortalecido por Dios. Ellos no se cansaron e hicieron todo lo que era necesario", dijo Badstübner. "Con gratitud y asombro, vemos la intención de Dios para proveer en abundancia y poner luz en un mundo que está abrumado por miedo".

La mañana después de la masacre, los/as voluntarios/as de la iglesia proporcionaron un libro en el que las personas podrían escribir sus miedos y peticiones. El libro fue colocado debajo de la cruz.

"Mañana en el culto vamos a revisar estos temas", escribió el pastor Friedemann Burkhardt en la página de Facebook de la iglesia antes del servicio del 24 de julio. Anteriormente, el pastor ya había escogido la lectura bíblica de Juan 16:33: "En el mundo tendréis aflicción. Pero no se desanime; He vencido al mundo".

*Volker Kiemle es un comunicador de la Conferencia de Alemania. Para más información acerca del artículo, visite el enlace: http://www.umc.org/news-and-media/munich-church-becomes-sanctuary-during-shooting