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Foto cortesía de Mediterranean Hope

Un grupo de residentes, voluntarios y personal celebran el cumpleaños de un niño que vive en la “Casa de las Culture” en Scicli, Italia. En esas instalaciones, se desarrolla un programa conjunto de la Iglesia metodista local y “Mediterranean Hope”, titulado Esperanza Mediterránea. Este es un proyecto de la Federación de Iglesias Protestantes en Italia.

Foto cortesía de Mediterranean Hope - Casa delle Cultura.

Teresa Mania, el voluntaria metodista en la “Casa de las Culturas”, ofrece un abrazo a uno de los niños refugiados en estas inatalaciones.

Foto cortesía de Mediterraean Hope - Casa delle Cultura.

La “Casa de las Culturas", está situado en Scicli (Italia), cerca del centro de la ciudad, lo que ofrece una buena oportunidad para la interacción entre los residentes de la ciudad y los migrantes que reciben asistencia en las instalaciones.

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Iglesia metodista de Italia ayuda a refugiados/as

Por Linda Bloom* / Traducción y adaptación: Rev. Gustavo Vasquez **
25 de febrero de 2017

Una pequeña congregación metodista en Italia se ha asociado con otras para abordar uno de los mayores desafíos del país: la afluencia abrumadora de los/as migrantes y refugiados/as en los últimos cinco años. Miembros de la iglesia metodista en Scicli, una ciudad barroca histórica en el sureste de Sicilia, en coordinación con Mediterranean Hope (Esperanza Mediterránea), un proyecto de la Federación de Iglesias Protestantes en Italia, para abrir la "Casa de las Culturas" en diciembre de 2014. Las asistencias instalaciones migrantes vulnerables y social promueve y programas culturales en la comunidad.

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Teresa Mania, el voluntaria metodista en la “Casa de las Culturas”, ofrece un abrazo a uno de los niños refugiados en estas inatalaciones. Foto cortesía de MH - Casa delle Cultura.

Paolo Naso de Mediterranean Hope, considera que la "Casa de las Culturas", que sirvió a 425 personas vulnerables en su primer año, es una la mejor forma de llevar la solidaridad a la práctica y a la acción. "La llamamos la Casa de las Culturas, porque queremos crear un espacio de integración… Ha sido un gran éxito porque ha tenido gran aceptación entre la población local, debido a la buena reputación de la iglesia metodista local ", dijo Naso a UMNS durante una reciente entrevista en el “Church Center” para las Naciones Unidas en Nueva York.

En respuesta a la tragedia

Naso y otros dos metodistas italianos - Claudio Paravati, vicepresidente de la Iglesia Evangélica Metodista en Italia, y Luciano Cirica, presidente del Hospital Evangélico Betania en Nápoles - visitaron los EE.UU. en febrero para entrevistarse con líderes de las iglesias estadounidenses.

Mediterranean Hope fue creada unos meses después de que 368 migrantes murieran el 3 de octubre de 2013, tratando de llegar a Lampedusa, una isla italiana mucho más cercana a la costa norte de África que al territorio continental de Italia.

En una declaración de la Junta General de Ministerios Globales (GBGM) tras la tragedia, Thomas Kemper, el máximo ejecutivo de la agencia, acotó que muchos misioneros trabajan con las comunidades de migrantes, "trabajando directamente con el pueblo desplazado y escuchando cómo las políticas del gobierno contra la migración, conducen a la explotación y la tragedia".

“La travesía en barco a Italia, gestionado por contrabandistas y traficantes de seres humanos, es cara, abusiva y extremadamente peligrosa, la cual ha dejado un promedio de 6.000 personas fallecidas cada año”, dijo Naso.

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La “Casa de las Culturas", está situado en Scicli (Italia), cerca del centro de la ciudad, lo que ofrece una buena oportunidad para la interacción entre los residentes de la ciudad y los migrantes que reciben asistencia en las instalaciones. Foto cortesía de Mediterraean Hope - Casa delle Cultura.

Entre las diferentes iniciativas y programas que desarrolla “Mediaterranean Hope”, la “Casa de las Culturas” sirve como un centro de acompañamiento a los/as migrantes que llegan a la isla de Lampedusa y a través de este centro se les recibe, se les dota y se les asiste desde Roma para lograr su reubicación, mientras se encuentran en tránsito. "Empezamos tratando de acomodar el mayor número de migrantes que pudimos. Treinta por ciento de los nuevos migrantes son niños/as no acompañados, de entre 14 y 16 años de edad, quienes hacen el viaje en barco", dijo Naso.

A partir del 23 de febrero, la “Casa de las Culturas” fue anfitriona de 12 menores de edad entre 16 y 17 años de edad, junto con nueve adultos y dos hijos (de 2 y 6 años respectivamente), informó Piero Tasca, oficial de comunicaciones y secretario administrativo, en un correo electrónico a UMNS. Excepto por una familia y dos hermanas, la mayoría llegó a Italia por su cuenta durante los últimos  ocho meses.

Situado en el centro de la ciudad, cerca de la zona turística, el edificio multiuso permite la interacción entre los residentes y los refugiados locales a través de actividades organizadas tales como: clases de italiano, cenas tradicionales y actividades deportivas. Los voluntarios de la ciudad también ayudan al personal en los quehaceres cotidianos en las instalaciones. "Elegimos esta ubicación, porque creemos que la verdadera integración sólo es posible si los residentes locales se reúnen e interactúa, día a día, con nuestros huéspede," dijo Tasca.

Visas humanitarias

Tal vez el logro de mayor alcance es un proyecto ecuménico llamado corredores humanitarios. El proyecto es el resultado de la colaboración de la Federación Protestante, el Sínodo de Iglesias Valdenses y Metodistas y la Comunidad de Sant'Egidio, una organización católica que recibió el Premio Mundial Metodista de la Paz en 1997.

Los socios del proyecto han sido capaces de convencer al gobierno italiano para poner en práctica un artículo de la legislación europea que les permite emitir hasta 1.000 visas humanitarias "para las personas más vulnerables", explicó Naso.

Las personas cubiertas por el proyecto son refugiados sirios procedentes del Líbano, personas en tránsito desde Marruecos que huyen de la guerra y la violencia en el África subsahariana, así como eritreos/as, somalíes y sudaneses procedentes de Etiopía.

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Teresa Mania, el voluntaria metodista en la “Casa de las Culturas”, ofrece asistencia a una jovencita refugiada. Foto cortesía de Mediterranea Hope - Casa delle Cultura.

“La visa humanitaria - añade Naso - es mucho más flexible y de mayor alcance que el estatus de refugiado", además de ofrecer un paso seguro y un proceso de integración a Italia. Unas 700 personas ya se han asentado en Italia a través de este programa.

“Aunque Italia fue ampliamente criticada por el resto de los países europeos por iniciar el programa de visas humanitarias, como un modelo de gestión, ‘porque tenemos que pagar por todo’, después de nueve meses, el estado recoge el apoyo de los portadores de la visa”, señaló Naso.

“Las iglesias valdenses y metodistas aportar financiación a través de una ley italiana que permite que los contribuyentes puedan designar sus aportes a entidades religiosas reconocidas por el estado”, según describe Naso. A pesar de que las dos iglesias sólo tienen unos 30.000 miembros, el apoyo de crédito fiscal proviene de más de 600.000 contribuyentes italianos/as. "Tenemos una consideración especial con este dinero que proviene del estado, así que lo dedicamos totalmente a los programas sociales", explicó Naso.

El objetivo es duplicar el proyecto de corredores humanitarios en otros países europeos, y una de las razones para la visita de esta delegación e la iglesia italiana a los EE.UU., fue a buscar el apoyo de los líderes religiosos estadounidenses. El cabildeo de las Naciones Unidas es una estrategia, por lo que Mediterranean Hope, también está organizando una conferencia ecuménica en Sicilia sobre temas fronterizos, fijada para el 3 de octubre, cuando se conmemora el cuarto aniversario de la tragedia de Lampedusa.

“Las paredes y los campamentos de refugiados no son la forma de reducir la presión de la migración en Europa. Tenemos que ser lo suficientemente honestos como para decir que el sistema migratorio no funciona ni moral, ni política, ni funcionalmente”, dijo Naso y añadió que "no estoy pensando en fronteras abiertas. Eso sería una fantasía, pero si estamos pensando en un modelo de gestión de la migración, que respete los derechos humanos fundamentales".

* Bloom es editora asistente de noticias para UMNS y está localizada en Nueva York. Seguirla en https://twitter.com/umcscribe o ponerse en contacto con ella en 615-742-5470 o newsdesk@umcom.org. Para leer más noticias metodista unida, suscribirse al resumen diario de noticias.

** El Rev. Gustavo Vasquez es el Director de Comunicaciones Hispano/Latinas de la IMU. Puede contactarle al (615)742-5111 o por el gvasquez@umcom.org.