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¡El poder está en el equipo!

 
Obispo Bill McAlilly

24 de septiembre, 2012 | Comentario

Tenía 8 años cuando, por primera vez, estuve en un equipo deportivo. Jugué derecha de campo para el equipo de béisbol de verano de los "Cardenales", en Fulton, Mississippi. No era el más dotado, especialmente porque, en aquellos días, se permitía gente de diferentes edades, y yo era el más joven. Pero tenía la gorra y jersey del equipo. No me acuerdo del entrenador, pero lo que recuerdo es que éramos un equipo. Practicábamos juntos, jugábamos juntos, y ganábamos o perdíamos como equipo. Aprendí que somos más fuertes juntos que separados. Aprendí que es muy raro que un equipo gane por sólo una persona.

¡El poder está en el equipo!

Al vivir y servir en mi conferencia, me doy cuenta que a veces el poder del grupo se cambia en el poder del yo. Descubro que muchos de nuestros clérigos y laicos se sienten solos. Descubro que muchas congregaciones se han desconectado de la comunidad más amplia de nuestros hermanos y hermanas del vecindario y de la denominación.

Descubro que se produce la pérdida de la conciencia de que el poder está en el equipo.

En un tiempo cuando la vida es incierta y cuando hay más malas noticias que buenas noticias, ¡tenemos una historia que compartir que es absolutamente maravillosa! Todos juntos formamos la Iglesia Metodista Unida, que sirve a más de 2,000 lugares de misión en todo el mundo. A causa de la contribución de todos nosotros, la iglesia ha empezado más de 200 nuevas iglesias en Vietnam.

¡El poder está en el equipo!

En 1750, Juan Wesley produjo la idea de la "conexión". Era la forma en que Wesley hablaba de que los predicadores laicos debían rendir cuentas unos a otros. Era una forma de ayudar a los pastores locales a que entendiesen que estaban unidos unos con otros a través de Cristo, que debemos rendir cuentas unos a otros. Wesley, incluso, fue más allá de la idea de equipo, para hablar de estar emparentados a través de Cristo.

¡El poder está en el equipo!

No estamos solos. Estamos unidos unos a otros, porque compartimos una misma identidad como miembros de la familia de Dios. Somos uno porque somos el pueblo llamado metodista. Trabajando y ofrendando juntos, podemos hacer lo imposible.

Como obispo, espero que Dios haga grandes cosas que jamás soñamos. Vamos a compartir juntos el ministerio. ¡Somos parte del mismo equipo, miembros de la misma familia, unidos en Cristo!