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Hospital y hospitalidad

Obispo Mike Coyner*

12 de septiembre, 2012 | Comentario


La hospitalidad de un hospital.

Desafortunadamente, hace poco tuvimos la oportunidad de probar la hospitalidad de un hospital, cuando estábamos de vacaciones. Marsha y yo habíamos estado en un corto viaje, y ella se enfermó. Corrimos a emergencia y, finalmente, tuvo que ser sometida a cirugía.

Podría haber sido una terrible experiencia ir a un hospital en una ciudad y estado en el que nunca habíamos estado. Ni sabíamos dónde estaba el hospital y no sabíamos qué calidad de cuidado ofrecían.

Para nuestra paz, el hospital era limpio, el personal era cortés, el cuidado médico excelente y todos con quienes tratamos mostraron hospitalidad. Mi esposa no sólo recibió un cuidado bueno, sino que lo recibió en un ambiente de hospitalidad que la ayudó a sanar.

Al reflexionar en la experiencia que tuvimos en un hospital "desconocido", en una ciudad "desconocida", me pregunto cuántas congregaciones serían tan buenas como el hospital donde estuvimos. Déjenme compartirles una lista de algunos ingredientes de la hospitalidad que experimentamos en el hospital, para compararlos con su congregación:

· El hospital tenía un excelente sistema de letreros que hizo fácil encontrar su sala de emergencias.
· Tenía una amplia playa de estacionamiento gratuita
· Una persona nos saludó en la puerta. Esta persona no se limitó a señalar dónde debíamos ir, sino que nos llevó al lugar apropiado para empezar con el proceso de admisión.
· La persona a cargo de la admisión sabía cómo hacer las preguntas apropiadas para determinar el tipo de cuidado médico que necesitábamos.
· No tuvimos que esperar más de 10 minutos, ya que una enfermera y, después, un doctor se hicieron cargo de nosotros.
· La gente tuvo frecuentes expresiones de preocupación por nosotros, preguntando cómo estaba Marsha, su nivel de dolor, palabras de consuelo, etc.
· Ninguna, ninguna persona se mostró o actúo como si fuéramos extraños, porque éramos de otro estado y no éramos de dicha ciudad. Todos nos trataron con cortesía y respeto.
· En la sala de espera, el personal de voluntariado me entregó un buscapersonas bíper para localizarme cuando necesitasen hablar conmigo sobre el estado de Marsha. Además, no se limitaron a darme indicaciones, sino me mostraron el lugar.
· El doctor me entregó su tarjeta de negocios con su número telefónico, añadiendo: "Si tiene preguntas o preocupaciones, llámeme sin importar la hora".
· Cuando todo terminó, la persona que empujó la silla de ruedas de Marsha, cuando nos dirigíamos a mi auto, me recomendó lugares que visitar para el resto de nuestras vacaciones, teniendo en cuenta la recuperación de mi esposa.

Podría mencionar otras cosas, pero espero que el lector capte la idea. Hospitalidad significa mostrar una preocupación tal que uno se pone en los zapatos de la otra persona y trata de responder a sus necesidades antes de que la persona pida algo. La hospitalidad es la regla de oro: hacer por otros lo que quisiéramos que hagan por nosotros.

Mi oración es que cada congregación ofrezca una hospitalidad tan buena como la que recibimos Marsha y yo en el hospital durante nuestras vacaciones.

*Coyner es obispo de la Conferencia Anual Indiana. Elegido obispo en 1996 y asignado al área de Indiana en 2004.