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Foto cortesía de Adrienne Possenti.

Foto cortesía de Roger Scull.

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Historia Metodista: La controversia, la comunión y el jugo de uva Welch

Joe Iovino */ Traducción y Adaptación por Michelle Maldonado**

Usted probablemente está familiarizado/a con el jugo de uva Welch, pero puede que no sepa que tiene conexión con la historia de la Iglesia Metodista Unida.

En la década de 1800, las iglesias se enfrentaron a un dilema. Para combatir la epidemia del alcoholismo, “el movimiento por la templanza” comenzó. Este movimiento defendía la abstinencia total de todo el alcohol. Sin embargo, durante la ceremonia de la Cena de Señor la iglesia usaba vino para la eucaristía.

Sustituir vino por jugo de uva parece una solución obvia. "Para nosotros hoy es una práctica común", explica Adrienne Possenti, historiadora de la Primera Iglesia Metodista Unida de Vineland, Nueva Jersey. Pero en la década de 1800 no era tarea fácil; el jugo de uva crudo almacenado a temperatura ambiental se fermentaba de forma natural y se convertía en vino. Esto causó un problema para las congregaciones que no querían nada que tuviera alcohol.

Sin alternativa adecuada

Una solución era exprimir las uvas durante la semana y servir el jugo antes de que fermentara, pero las uvas no estaban disponibles para todas las iglesias. "Un montón de iglesias simplemente no tenían comunión cuando las uvas estaban fuera de temporada", señala Roger Scull, también historiador de la Primera Iglesia Metodista Unida de Vineland.

Algunos/as administradores/as de comunión optaron por hacer su propio vino sin fermentar. Una receta incluía añadir una libra de pasas a un litro de agua hirviendo. Más adelante en el proceso, el "bodeguero" le añadía una clara de huevo. ¿Suena delicioso no?

Algunas iglesias sustituían el vino por agua. Muchos en “el movimiento por la templanza” declaraban que el agua era la única bebida adecuada. El milagro de Jesús de convertir el agua en vino en las bodas de Caná (Juan 2: 1-12), parecía dar a la práctica una justificación bíblica.

La mayoría de las iglesias, sin embargo, continuaron usando el vino. Muchos creían que el mandato bíblico llamaba a usar el vino, y veían el sacramento como una excepción a la templanza. Otros afirmaron que el vino utilizado en la última cena debe haber sido sin fermentar, algo que no muchos sostienen hoy día, por lo que insistían en hacerlo de la misma manera. El debate continuó por décadas.

En 1864, la Conferencia General de la Iglesia Metodista Episcopal entró en la conversación cuando aprobó un informe del Comité de Templanza que recomendaba que "el jugo puro de la uva se utilice en la celebración de la Santa Cena".

El dentista Thomas B. Welch

Cuatro años más tarde, el Dr. Thomas B. Welch se convirtió en una de las personas que ministraba la comunión en la Iglesia Metodista Episcopal Vineland (Nueva Jersey) (actual Primera Iglesia Metodista Unida de Vineland) y se comprometió a proporcionar un vino de sin fermentación. "Era tan firme en no tener nada que ver con el alcohol… dicen que él ni siquiera quería tocarlo con la mano", afirma Possenti".

Antes de trasladarse a Vineland, Welch había servido como pastor metodista wesleyano, pero los problemas de garganta, que le dificultaban el habla, terminaron con su ministerio, y decidió abrir una clínica dental.

Siempre interesado en la ciencia, Welch se preguntó si las técnicas innovadoras de Louis Pasteur se podrían aplicar al jugo de uva y comenzó a experimentar para encontrar una manera de prevenir la fermentación del jugo. En 1869 perfeccionó un proceso de pasteurización de jugo en su cocina y comenzó a vender "Vino sin fermentar por el Dr. Welch" a las iglesias que preferían un sustituto libre de alcohol para la comunión.

La idea no fue muy exitosa, y después de cuatro años, Welch abandonó el negocio de jugo. Dos años más tarde, su hijo Charles lo convenció de tratar de nuevo. Charles ofreció muestras gratis del jugo en las iglesias. Posteriormente, lo publicó en revistas del “movimiento por la templanza” que abogaba por la comunión sin alcohol. También anunciaba su producto con líneas como "si su farmacéutico no tiene el tipo –de vino- que se utilizó en Galilea, que no contenía ni una partícula de alcohol, escríbanos para conocer nuestros precios" (Pinney 389).

El movimiento por la templanza crece

Casi al mismo tiempo, el movimiento por la templanza y su preocupación por el uso de vino fermentado para la comunión estaban creciendo. En 1876, los miembros de la Unión por la de Templanza Cristiana para Mujeres (WCTU), se estaban negando a recibir la comunión en las iglesias que utilizan vino. La WCTU, organizada en 1873, consistió en gran parte por las mujeres de la Iglesia Metodista Episcopal. Frances Willard, una metodista muy bien conocida, sirvió como la primera secretaria y segunda presidenta.

Luego, la Conferencia General 1880 de la Iglesia Metodista Episcopal aprobó dos cambios en el Libro de Disciplina que pudieron haber sido influenciados por el trabajo de la WCTU y la creciente popularidad del jugo de uva Welch. El primer cambio proporcionó una opción, las iglesias tenían que "proporcionan vino sin fermentar para uso en la Santa Cena". La comunión sin alcohol tenía que estar disponible en todas las iglesias.

El segundo cambio se hizo con carácter obligatorio "que el jugo puro de la uva, no fermentado, se utilice en la administración de la Santa Cena siempre que sea posible". La esencia de este mandato se mantuvo hasta el Libro de Resoluciones 2000 de La Iglesia Metodista Unida. "Ya para la década de 1890," informa de un autor, "las conferencias anuales de la Iglesia Metodista Episcopal comenzaron a incluir anuncios del jugo de uva Welch en sus revistas y publicaciones" (O'Brien 219).

Welch se expande

Charles Welch rápidamente creció su nueva compañía más allá de la iglesia. Comercializó el jugo de uva como un tónico para la salud, haciendo alarde de sus usos medicinales. Un anuncio de Welch recomendaba el jugo para la fiebre tifoidea, neumonía y "todas las enfermedades crónicas, excepto diabetes Melitus" (Pinney 389).

Cuando Charles ofreció muestras en la Exposición Mundial de 1893 en Chicago, la popularidad del jugo de uva Welch creció aún más. En poco tiempo, se anunciaba como "la bebida nacional". Charles Welch resumió se refirió a su padre y al trabajo de toda su vida diciendo:

“El jugo de uva no fermentado nació en 1869 de una pasión por servir a Dios, ayudando a la Iglesia a servir la comunión con ‘el fruto de la vid’ en lugar de la "copa del enemigo".

Hoy en día, Welch es una corporación multinacional que ofrece una serie de jugos de uva y otros productos relacionados con frutas. Todo comenzó con un ministro de la comunión en una Iglesia Metodista Episcopal que quería un vino apto, sin alcohol, para la comunión.

* Joe Iovino trabaja para UMC.org en Comunicaciones Metodistas Unidas. Para más información acerca del artículo, visite el enlace: http://www.umc.org/who-we-are/preview/methodist-history-controversy-communion-and-welchs-grape-juice?utm_source=email-JM029&utm_medium=header&utm_term&utm_content=newsletter&utm_campaign=UMC-Announcements-july