Skip Navigation

Entrenamiento cultural étnico-racial

 
22 de agosto, 2012 | Religión y Raza


Iglesias y comunidades multiculturales.

Más de 125 clérigos recibieron entrenamiento sobre cómo proclamar el evangelio a comunidades interculturales. El evento se llevó a cabo los días 27-29 de julio, en Linthicum, Maryland.

Algunas veces el ministerio puede convertirse en un trabajo solitario. Es difícil de creer que un pastor/a que vive rodeado de gente sufre de soledad. Si la soledad viene del hecho de ser desconocido, la vida del clero puede ser una vida aislada, lo cual a veces es producido por la misma gente a la que sirven.

Los participantes consagraron el Hotel Baltimore Westin como un "lugar seguro" para compartir historias personales y situaciones sin juicio ni miedo.

"Un miembro de la iglesia me dijo que no debía hablar en español al dejar un mensaje con mi celular. Me dijo 'ahora estás en América, habla inglés'".

"Vengo del centro de África. Para ser aceptado por las iglesias anglo aquí, tuve que abandonar la forma en que adoro. No puedo cantar al estilo africano, no puedo predicar muy largo. Tuve que aceptar la cultura que permite que una mujer pueda ser abrazada y besada en público, lo que sería inaceptable en mi país".

"Me pueden entender porque soy filipina de segunda generación. Mi inglés no tiene acento. Pero no me conocen. Creen que soy hispana o de la India. Ni siquiera me preguntan".

Durante una cena, en el ministerio a través de las culturas y las razas, la Rda. Pauline Kang compartió de lo que aprendió escuchando a los desafíos que algunos colegas han soportado. "Somos como misioneros para la denominación. Aunque la palabra 'misionero' tiene una connotación distinta de la que tiene con nuestros hermanos y hermanas nativo americanos, me ayuda a verme a mí misma de la misma forma que los primeros misioneros blancos que vinieron a Corea, en 1885. Henry Appenzeller no sabía coreano y las diferencias culturales eran enormes. Pero esto no lo detuvo porque tenía una pasión por Cristo. Me veo a mí misma haciendo lo mismo. Mi trabajo es amar a la gente, venciendo las diferencias en medio de los desafíos. Hago esto para Dios".

Según Kang, las desigualdades raciales que sus colegas sufren a causa del racismo estructural no deberían aceptarse en la Iglesia Metodista Unida. Contó la historia de una amiga coreana, presbítera de la IMU que fue colocada en una pequeña congregación y que la hizo crecer de 60 a 100 miembros. "Se dijo que ella tenía 'el don de hacer crecer las iglesias' y fue premiada cambiándola a una congregación similar sin recursos, para que hiciera lo mismo. Nosotros siempre tenemos que empezar de cero otra vez, mientras que a los colegas blancos se les premia con mejores condiciones. Esto es una discriminación sistémica".

Los participantes del entrenamiento tuvieron la oportunidad de elegir entre 11 talleres, para desarrollar habilidades de comunicación, evaluar las culturas de las comunidades, explorar la metodología Appreciative Inquiry (AI), y otras más.

Por dos días y medio, dejaron sus ministerios para ministrarse unos a otros. "Me adueño del tiempo", dice el Rdo. Calvin Rich. "Me parece que esto era muy importante. Una de las cosas que este evento logró fue ilustrar que los nombramientos culturales y raciales no son la experiencia de uno. Y cuando uno se hace dueño de estos asuntos, nos adueñamos de nuestra unicidad y diversidad. Mientras más nos conocemos a nosotros mismos, más podemos aprender de otros. Esto es clave para entablar relaciones".

El Obispo Scott Jones, del área de Kansas y miembro del directorio de Religión y Raza, predicó y después explicó cómo la diversidad afecta el crecimiento de congregaciones con vitalidad. "Esta reunión fue una gran oportunidad para que la gente que está en el ministerio compartan sus ideas y para que la gente que está empezando este tipo de ministerio pueda formar una red de relaciones con personas que podrían ser de ayuda. Lo encontré muy útil. Si nuestra denominación desea lograr más congregaciones con vitalidad, todos los pastores necesitan una conciencia más amplia de las diferentes culturas y razas".

La reunión proveyó de recursos y tiempo para que los participantes entablaran relaciones. Se creó grupos de pacto para ayudar a que la gente se conecte y se mantenga en diálogo después del evento.

Las relaciones que se forjaron han dado resultado. En Tennessee, se está planeando invitar a los pastores de la conferencia a que conversen por internet, "para continuar la conversación sobre cómo proclamar el evangelio en comunidades interculturales". En Luisiana, varios participantes empezaron una página Facebook para animar a otros a dar a conocer sus prácticas e ideas para proyectos sobre cómo desarrollar equipos de pastores y laicos que fortalezcan las relaciones congregacionales.