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El teléfono suena, nadie responde

 
Mark Doyal

2 de noviembre, 2012 | Communication Ministry


Rdo. Jack Balgenorth.

Sheila se sentó frustrada en la mesa de la conferencia, y dijo: "Llamé y envié e-mails a cada una de las iglesias de mi lista. De las 50 que llamé, todavía hay 28 que no responden. ¿Qué pasa si alguien llama porque desea asistir a la iglesia?"

Sheila es miembro de un comité de la conferencia. El grupo envió una importante encuesta electrónica para obtener información sobre los medios de comunicación de cada iglesia local de la conferencia. El plan era usar la información para equipar mejor a las congregaciones que no tienen herramientas de comunicación.

La mitad de las iglesias respondieron de inmediato. El resto lo dividimos entre los miembros del comité con la tarea de que contactasen a las iglesias para poder terminar la encuesta. Un 25 por ciento de las iglesias no respondieron al email y a las llamadas. Al comité no le preocupó tanto que dichas iglesias no tuviesen un sitio web como que ni siquiera responden a una llamada telefónica.

¿Qué pasa si gente interesada en la iglesia los llama?

En tiempos en que la iglesia pierde miembros, cabe preguntarse: ¿Pueden nuestras congregaciones darse el lujo de desanimar a cualquiera que ha tenido el valor de llamarlas por teléfono con un mensaje grabado o un teléfono que suena y suena y nadie responde?

No se trata de ser demasiado crítico. Todos, en algún momento, hemos dejado de responder a alguna llamada o email. Pero el que con frecuencia no se devuelva las llamadas levanta un asunto vital para la iglesia local. El centro fundamental del ministerio de las iglesias es la gente. Para tener éxito, debemos contactarnos con la gente a nivel personal. Si alguien llama, debemos responder.

¿Qué mensaje enviamos a las visitas potenciales cuando no contestamos sus llamadas? ¿Qué decimos de nosotros cuando alguien que llama sólo encuentra un mensaje grabado?

En una llamada que un miembro del comité hizo en octubre, la iglesia todavía anunciaba en la grabación actividades de julio. Cuando la gente llama se necesita una persona de carne y hueso que responda. ¿Cómo se soluciona este problema, especialmente en los casos en que la iglesia no tiene horas regulares de oficina o quizá no tiene una asistente de administración? Hay que buscar una solución.

"Mi teléfono celular está en los dos letreros de la iglesia", dice Jack Balgenorth, miembro de nuestro comité. "Yo contesto las llamadas personalmente". Jack es pastor de dos iglesias metodistas unidas (IMU Ganges, en Fenville, e IMU Glenn, en Glenn, ambas en Michigan). Observa que la gente que llama aprecia mucho que el pastor conteste la llamada. Es así como ha logrado que gente asista a la iglesia. "Mis iglesias son rurales y no están cerca de las rutas transitadas. De modo que, si alguien llama no puedo darme el lujo de perder una llamada".

La pregunta es, entonces, ¿Cuán accesible es usted por teléfono? ¿Tendrá una experiencia personalizada el que llame a su iglesia? ¿Se asegura la iglesia de que se devuelvan todas las llamadas?

Estas son preguntas importantes para iglesias grandes y pequeñas. Se trata de algo que debemos abordar pronto. ¡Pero debo dejar de escribir porque mi teléfono está sonando!