Skip Navigation

El líder y su teología: Parte final

10 de noviembre, 2011 | Rethink Church

La vida de discipulado

La teología no sólo tiene que ver con Dios, sino con nosotros. Vivimos nuestro entendimiento de quiénes somos en nuestra relación con Dios, unos con otros y con el mundo. La fe cristiana está basada en el amor y gracia de Dios que experimentamos a través de Jesucristo y en el poder del Espíritu. La vida cristiana es nuestra respuesta al amor y gracia de Dios.

La iglesia denomina esta respuesta como discipulado, el cual se centra en seguir activamente el ejemplo de Cristo. Los discípulos no son espectadores pasivos sino participantes activos en la actividad de Dios en el mundo. A causa de lo que Dios ha hecho por nosotros, ofrendamos nuestras vidas a Dios. Ordenamos nuestras vidas en formas que encarnan el ministerio de Cristo en nuestras familias, en el trabajo, nuestra comunidad y el mundo.

Amar a Dios
Cuando se le preguntó a Jesús cuál era el mandamiento más importante, su respuesta fue: "Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con todo tu ser y con toda tu mente. Éste es el primero y el más importante de los mandamientos" (Mat. 22:37-38).

El discipulado tiene que ver con amar a Dios. Es más que reconocer la existencia de Dios o alguna afirmación de fe acerca de Dios. Es una devoción total, un amor apasionado lleno de adoración. Es un deseo profundo de conocer a Dios, de ser uno con él, y de adorarlo.

Hay una variedad de formas en las que podemos desarrollar nuestro conocimiento y amor a Dios. Estas incluyen cosas como:

? Oración
? Estudio bíblico
? Adoración
? Ayudo
? Comunión con otros cristianos

Juan Wesley, fundador del movimiento metodista, dijo que estas prácticas eran medios de gracia, esto es, medios por los cuales desarrollamos nuestra relación con Dios y experimentamos su presencia. Estas prácticas nos ayudan a pasar tiempo con Dios, lo cual es un aspecto significativo en nuestro amor a Dios.

Amar al prójimo
Cuando Jesús respondió a la pregunta de cuál era el mandamiento más importante, lo hizo usando la Biblia Hebrea (véase Deuteronomio 6:4-9), pero de inmediato añadió "amarás a tu prójimo como a ti mismo" (Marcos 12:31).

Estos versículos sobre amar a Dios y al prójimo se conocen como el Gran Mandamiento. Una y otra vez, la Biblia enseña que amar a Dios y al prójimo son los dos lados de la misma moneda. No podemos hacer una cosa sin hacer la otra. Lo invitamos a leer unos pasajes que hablan de la importancia del amor en el discipulado:

? Mateo 5:43-48
? Mateo 25:31-46
? Lucas 10:25-37
? Juan 15:12-17
? Romanos 12:9-18
? 1 Corintios 13
? 1 Juan 4:19-21

De textos como estos podemos entender qué significa amar al prójimo. Primero, amar al prójimo significa responder a sus necesidades: hambre, enfermedad, cárcel, soledad, etc. El amor es más que un sentimiento, es una conducta, es algo práctico y concreto.

Segundo, amar al prójimo incluye mucha gente. En el contexto de la comunidad cristiana, nuestros prójimos son nuestros hermanos y hermanas en Cristo. Pero nuestro prójimo es también toda la humanidad. La Biblia nos enseña que nuestro prójimo podría ser alguien inesperado:

? Extranjeros y forasteros
? Presidiarios
? Nuestros enemigos
? Gente de otras culturas y trasfondos étnicos
? Gente de otras religiones

Por tanto, amar al prójimo requiere atención y sacrificio. Debemos poner atención a lo que ocurre a nuestro alrededor, a fin de ver al prójimo y reconocer sus necesidades. Amar al prójimo implica más que actos fortuitos de bondad. Más bien, toma tiempo, energía y compromiso. Es un estilo de vida cultivado por el amor a Dios.

Por último, estos pasajes subrayan que el amar a nuestro prójimo no es algo opcional, es un mandato. Es lo que los cristianos hacen y lo que son. Nuestras vidas son un testimonio de amor a Dios y al prójimo.

Para los estudios anteriores, empiece visitando:

El líder y su teología: Primera parte

Este artículo es parte de un estudio preparado por la Junta General de Discipulado What Every Teacher Needs to Know About Theology