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El Domingo de la Migración Mundial, luz que iluminará el horizonte

 

Por Julie Dwyer*/ Traducción y Adaptación por Amanda Bachus
Oct. 4, 2017 | UMNS

A sus 10 años, Edison D. Toe vendía querosene en las calles de Liberia para ayudar a su familia con dinero extra.

Una noche vio a un grupo de personas huyendo de violentos enfrentamientos entre las fuerzas rebeldes y gubernamentales de esa zona. Temiendo por su vida, Edison tomó la decisión de huir a la par de la multitud, dejando atrás a su madre y sus nueve hermanos.

"Era pequeño, pero aún recuerdo cuando abandoné mi país y me convertí en refugiado", dijo sobre esa noche de hace casi 20 años. "Estuve en la calle durante dos años. Lloré muchos días por comida, ropa y refugio. Debido a la guerra, nunca disfruté mi infancia ".

Desafortunadamente, la situación de este joven no es única. Hoy en día, más de 65 millones de personas en todo el mundo han sido desplazadas de sus hogares por la fuerza debido a conflictos, persecución o desastres naturales. Más de 21 millones de ellos son refugiados, más de la mitad tienen menos de 18 años, según la Agencia de las Naciones Unidas para Refugiados.

En respuesta a la crisis migratoria global, la Iglesia Metodista Unida designó un día de oración y una ofrenda especial para levantar conciencia y fondos para ayudar a migrantes y refugiados.

El Domingo de la Migración Mundial (Global Migration Sunday) se llevará a cabo el 3 de diciembre, en el primer domingo de Adviento. La ofrenda irá al programa Global Migration Advance (# 3022144) de la denominación. Este es un fondo creado en 2014 específicamente para que todo donante designe su regalo para apoyar el trabajo que alivia el sufrimiento de los migrantes. Hasta la fecha, se han donado más de $1.4 millones a este fondo, con lo que se pudo ayudar a más de 46,000 migrantes.

Thomas Kemper, el ejecutivo principal de la Junta Metodista Unida de Ministerios Globales, dijo que la triple misión del Domingo de la Migración Mundial (Global Migration Sunday) es: Aprenda, ore y responda. Cuando las iglesias metodistas unidas de todo el mundo se unen para crear conciencia, orar y apoyar a los ministerios de migración a través de sus donaciones, dijo, están brindando un momento de unidad para toda la iglesia.

Las iglesias pueden adoptar una liturgia completa y otros recursos de adoración preparados por la iglesia para el Domingo de la Migración Mundial, disponible en diferentes idiomas, y el solo hacer una promesa de repetir la misma oración en esa fecha será una experiencia unificadora, dijo Kemper.

"Imagine a las personas en Manila, en Múnich y en Milwaukee unidas en oración con todo el mundo, pensando en los migrantes, la inmigración, los refugiados, pero también sabiendo que los metodistas de todo el mundo están involucrados en defender y recibir a migrantes. Esa es mi esperanza para ese día ".

La obispa del área de San Francisco, Minerva Carcaño, dijo que dar la bienvenida al migrante es responsabilidad de las personas de fe. La obispa lidera el Grupo de Trabajo de Inmigración de la denominación que abogó por este Domingo de la Migración Mundial.

"La Iglesia Metodista Unida ha manifestado una fuerte posición para dar la bienvenida al migrante", dijo. "Jesús nos enseña a dar la bienvenida al migrante y nos dice que cuando demos la bienvenida al extranjero que viene a nuestra tierra, la tierra de Dios, que le brindemos bienvenida".

La historia de Edison D. Toe es una evidencia de lo importante que puede ser la bienvenida. Con el tiempo él se dirigió a un campo de refugiados en Costa de Marfil, donde fue acogido por padres adoptivos. Si bien se vio obligado a huir nuevamente cuando estalló la guerra, con la ayuda de su nueva familia pudo llegar sin problemas a un campamento de refugiados en Ghana.

Edison ha superado muchos escollos desde sus días en las calles. El recibió una beca de Mujeres Metodistas Unidas que le permitió seguir una educación superior. Hoy en día, es un Compañero de Misión Global con Ministerios Globales.

Más de una década después de huir de su hogar, Toe pudo reunirse en Liberia con su madre y sus hermanos. Él piensa regresar a su país de origen para trabajar con una organización sin fines de lucro que él creó para ayudar a niños, jóvenes en riesgo y madres adolescentes.

Desafortunadamente, no a todos los refugiados se les da la bienvenida que tuvo Edison Toe. Muchos en los campos de refugiados continúan esperanzados y buscan oportunidades cuando comienzan una nueva vida en hogares nuevos.

"Global Migration Sunday es un esfuerzo para recordar nuestra fe, para recordar el llamado a amar a nuestro prójimo y amar a los migrantes; orar por ellos y hacer todo lo posible para apoyarlos en su hora de necesidad", dijo Carcaño.

La Iglesia Metodista Unida está comprometida a trabajar a nivel ecuménico con este tema, dijo Kemper. Al menos el 10 por ciento de los recursos recaudados en el Domingo de la Migración Mundial (Global Migration Sunday) apoyará el trabajo de Church World Service en su trabajo de reasentamiento de refugiados.

La ofrenda del Domingo de la Migración Mundial también proporcionará material de apoyo y educación y subvenciones para ayudar a que las conferencias y congregaciones estén mejor equipadas para ministrar a los migrantes a nivel local y mundial.

"Los regalos a través de la iglesia representan la vida y la esperanza para aquellos que sufren de la experiencia del desplazamiento y la falta de vivienda; proporcionan no solo alimentos, vivienda y servicios de salud, sino también un sentimiento de preocupación por su bienestar y futuro", dijo Kemper.

Carcaño dijo que es importante que los metodistas unidos sigan creando conciencia sobre la crisis migratoria global porque afecta el futuro de la iglesia. Cuando la Iglesia Metodista Unida da la espalda a los inmigrantes, dijo, pierde la oportunidad de crecer como iglesia, espiritual y numéricamente, ya que muchos inmigrantes buscan comunidades de fe.

"De alguna manera, todos estamos relacionados con esta familia humana (de migrantes), y si no respondemos sería algo inhumano. Realmente sería un reflejo de nuestra insensibilidad, nuestra apatía. No creo que Dios desea que seamos inhumanos, insensibles o apáticos, o que nos llame a ser así".

*Julie Dwyer es editora y escritora de United Methodist Communications. Puede contactarse en (615) 742-5470 o newsdesk@umcom.org.