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Efectos de la ley HB56 en la IMU de Alabama

Thomas Muhomba*

20 de octubre, 2011 | Informe UMNS


Muchos inmigrantes están saliendo de Alabama.

El 28 de septiembre, recibimos la noticia de que la jueza de distrito Blackburn dejó que entrara en efecto casi la mitad de la legislación anti-inmigrante de Alabama. Este fue un día de tremendas emociones.

Yo personalmente soy uno de los demandantes de uno de los litigios, de modo que me enteré temprano por la mañana. Todas las partes de la ley que habrían criminalizado la actividad de ciudadanos fueron eliminadas, mientras que las detenciones de personas sospechosas de ser indocumentadas fueron puestas en acción. De inmediato, nos dimos cuenta que los indocumentados serían relegados a una vida de temor, quedando vulnerables a ser abusados libremente.

Ese mismo día corrió el rumor que los maestros de escuela interrogarían a los niños sobre su estatus migratorio. Los padres corrieron a las escuelas a rescatarlos. Muchos dejaron todo lo que tenían en Alabama para irse a otros estados, buscando refugio. Carlos, un destacado jugador de futbol en High School, dijo "tengo miedo de volver a la escuela". Carlos no sabía si las fuerzas de inmigración lo detendrían y separarían de su familia. Su hermana, también indocumentada, decidió no volver a casa, quedándose en Florida donde estudia.

Mirella es una adolescente que nació en nuestro país, pero su madre y dos hermanos son indocumentados. Sin embargo, son dueños de una casa y pagan todos sus impuestos. Esto significa que pagan Seguro Social, aunque no podrán beneficiarse de este servicio. La mamá de Mirella teme que tendrán que abandonar el estado de Alabama. Está dispuesta a dejar su hogar y posesiones para ir a un lugar donde no será separada de su hija.

María es una madre viuda con cuatro niños y un nieto. Si fuera deportada no tiene idea cómo su prole podría salir adelante o qué pasaría si son deportados a un país que no conocen. María es dueña de una casa y una pequeña tienda.

"Nuestras iglesias deben estar preparadas para abordar los temores de nuestros hermanos y hermanas hispanos", dice el Rdo. Bart Tau, de la IMU Pleasant. Debemos recordarles que son hijos amados del Señor en medio de tiempos tenebrosos".

"Si desean huir", añade Tau, "debemos ayudarlos con los detalles de mudanza y transición. Los podemos pasar a buscar para que no tengan que manejar. Podemos pagar por ayuda legal, si la necesitan. Podemos cuidar de sus niños, si los detienen. Un simple poder notarial puede darle a un residente legal la habilidad de administrar los asuntos de una persona separada de su familia. Debemos mostrar nuestro amor y apoyo en forma tangible".

En su decisión, la jueza Blackburn dijo que la ley no afecta la libertad de religión, cuando la verdad es que los latinos ahora tienen miedo de ir a la iglesia. El domingo de comunión mundial, las iglesias bilingües y de habla inglesa adoraron juntas. Muchos nos dijeron que tuvieron miedo de ir a la iglesia pero fueron valientes de asistir. Adoramos en inglés y español, legales e ilegales, mexicanos, peruanos, colombianos y americanos.

En mi sermón, les recordé que aunque no todos somos ciudadanos de este país, todos somos ciudadanos del reino de Dios. Por tanto, tenemos el deber de ayudarnos unos a otros.


Las congregaciones están sufriendo por el éxodo de sus miembros.

La ley HB56 promueve el odio y la división. Es una ley que separa a las comunidades ya que dictamina que es un crimen el que una persona esté en nuestro estado y virtualmente permite que los ciudadanos abusen de los indocumentados.

"Nuestros peores enemigos", dice el Rdo. Fernando Del Castillo, de la IMU Riverchase, "son la ansiedad, el temor y el pánico. En general, alrededor de la ciudad de Birmingham, las familias están desesperadas. Los pastores nos dicen que muchos de los miembros de sus congregaciones se han ido. Uno casi puede oler el miedo cuando se acerca a la comunidad hispana".

"Aquí en Riverchase", añade Del Castillo, "estamos sintiendo los efectos de esta ley injusta. Cuatro familias ya se mudaron a otros estados, dejando negocios, empleo, casas, sueños y toda una vida. Otros buscan soluciones pero todavía no saben qué hacer".

Del Castillo afirma que los niños han dejado de ir a la escuela e incluso la iglesia, porque sus padres tienen miedo de ser deportados. Lo más preocupante es que los pequeños y adolescentes están muy confundidos. "Al mismo tiempo todos esperan ver la obra de Dios en sus vidas", dice Del Castillo. "Es como una guerra psicológica que está dañando a nuestra gente en corazón y mente. Este es, definitivamente, el peor momento de nuestra iglesia. Pedimos sus oraciones".

La IMU la Comunidad, donde pastorea el Rdo. Roblero Macedonio, ha perdido más de 10 familias. "Los que todavía están aquí en Birmingham son los más afectado porque no saben adónde ir. Viven en terror, manejan sus automóviles atemorizados, vienen a la iglesia con temor. Todo lo hacen llenos de miedo", afirma.

El Rdo. Macedonio informa que muchos miembros de su congregación han retirado a sus niños de la escuela. Aunque los oficiales de la escuela afirman que no hay problema y que sus niños no serán identificados como ilegales, los padres no confían. "Pero entendamos que si los niños no pueden ir a la escuela y los padres no pueden ir al trabajo, no hay vida posible que pueda mantenerse así", añade.

A pesar de la tremenda tragedia que azota a las iglesias hispanas, todos nuestros pastores hispanos metodistas unidos están determinados a seguir predicando y abogando por la comunidad hispana. Seguirán haciendo discípulos de Jesucristo para la transformación del mundo.

*Muhomba es director de Ministerios Étnicos y Multiculturales de la Conferencia Anual Alabama Norte.