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La razón primordial por la cual no estamos teniendo conversaciones profundas acerca del racismo en nuestras comunidades hispanas, es porque pensamos que el racismo es un asunto entre la comunidad blanca y afro-americana, que no existe dentro de nuestra comunidad. Es nuestra responsabilidad como cristianos desmentir el mito de que no tenemos problemas de racismo dentro de nuestra comunidad hispana.

¿Dónde esta la voz latina-cristiana en asuntos raciales?

 

Por Teresita Matos-Post *
04 de agosto de 2015

En los últimos meses hemos sido testigos de la complejidad del problema racial en los Estados Unidos. En medio de conversaciones difíciles acerca del racismo y sus ramificaciones, me di cuenta cuan silenciosas han sido las voces Latinas.  Tanto me perturbo ese pensamiento, que quise desmentirlo como un prejuicio mío, y mi falta de disciplina en leer más y mejores canales de información en el internet, más allá de Twitter y Facebook.

Así que, rápidamente le envié un mensaje por “Feisbuk” a uno de mis profesores del seminario, Dr. Elías Ortega-Aponte, quien es experto en estudios de religión y cultura Afro-Latina. Le pregunté si en sus investigaciones se había encontrado con artículos en páginas web latinas que trataran el caso de la jovencita afro-americana de quince años, quien fue detenida agresivamente por un policía en Texas; o el caso de Rachel Dolezal, una activista de derechos civiles de descendencia blanca, quien renunció como presidente de la Asociación Nacional para el Avance de la Gente de Color (NAACP, por sus siglas en inglés) cuando se descubrió que mintió diciendo que es una mujer birracial.  El profesor Ortega-Aponte compartió conmigo algunos artículos, no sin añadir que eran muy pocos y que hacen falta más voces.

Si en los foros de opinión político-social a nivel popular la voz hispana escasea, sospecho que las conversaciones formales acerca de asuntos raciales desde una perspectiva Cristo-céntrica en nuestras iglesias son casi inexistentes.

Son muchas las razones por las cuales no estamos sosteniendo estas conversaciones con nuestras congregaciones.  Por ejemplo, muchos lideres religiosos hispanos creen que conversaciones de esta índole no tienen cabida en la iglesia. En otras palabras hablar de política en la iglesia es casi tan malo como hablar de religión en algunas de nuestras familias.  Por otra parte, creo que cuando se trata de racismo, como han sido escasas las conversaciones, en nuestras comunidades hay una falta de lenguaje para tratar el tema con efectividad.  Lo que experimentamos como prejuicios o estereotipos lo llamamos racismo, y lo que es racismo lo desvirtuamos como complejos de una sociedad que no podemos cambiar.

Mi temor como líder religioso y activista de abogacía es que la razón primordial por la cual no estamos teniendo conversaciones profundas acerca del racismo en nuestras comunidades hispanas, es porque pensamos que el racismo es un asunto entre la comunidad blanca y afro-americana, que no existe dentro de nuestra comunidad. Como este es un asunto complejo y abarcador, en este escrito mi meta es retarnos como comunidad a mirar más de cerca este tema, pues necesitamos informarnos bien para que nuestra voz sea más fuerte y efectiva.

Primero,  es importante reconocer que la labor de Jesús en la tierra no estuvo circunscrita exclusivamente a un ministerio espiritual.  Cuando Jesús perdona a la samaritana,  reta a los fariseos, y utiliza la siembra en sus parábolas para explicar el reino de Dios, también estaba criticando el sistema político-social en Israel.

Segundo, cuando se trata del lenguaje necesitamos aprender a distinguir lo que son prejuicios, estereotipos, discriminación, y racismo.

Los prejuicios son opiniones negativas sin base que formamos acerca de un grupo de personas.  Por ejemplo, sin jamás conocer un Latino antes, una persona de otro grupo puede creer que los Latinos estamos en contra de aprender ingles porque algunos preferimos hablar español.

Un estereotipo es una idea simple que se usa para describir un grupo de personas. Por ejemplo, las recientes expresiones del candidato republicano a la presidencia, Donald Trump, en las que tilda a los latinos de criminales, violadores, que roban los empleos de los americanos, son estereotipos que han sido propagados por mucho tiempo.

La discriminación son actos o actitudes negativas que se toman en base al color, clase social, o genero de un grupo de personas.  Por ejemplo, negarle empleo a una mujer con iguales cualidades y preparación, porque preferimos darle empleo a un hombre.

Finalmente, el racismo es un sistema de creencias y actos en el cual se considera que un grupo de personas en base a su raza, poseen habilidades y características superiores a las de otras razas.  En los Estados Unidos este sistema que premia y beneficia a la raza blanca como la raza superior fue establecida con la esclavitud, y aunque la esclavitud ha sido abolida como un sistema económico, las ideas continúan vigentes en la mayoría de nuestras organizaciones sociales y deben ser retadas donde existen.

Es nuestra responsabilidad como cristianos desmentir el mito de que no tenemos problemás de racismo dentro de nuestra comunidad hispana.  Recientemente postee un video en feisbuk que muestra hispanos de diferentes países completando la frase “Soy Latino, pero no soy…”  Como es usual, el video que además promueve la idea de que todos los Latinos no somos de tez oscura, incluye una latina que expresa que es tan blanca que muchos creen que es “gringa”.

El video falla explícitamente en incluir una persona afro-latina.  La voz afro-latina que siempre ha sido silenciada al disminuirnos como “negritos,” o cuando le aconsejamos a nuestras hijas que “arreglen la raza” cuando estén buscando esposo, son algunas de las maneras implícitas en las que reconocemos un sistema que premia personas de raza blanca y perpetúa nociones que fortalecen esa misma estructura que limita las oportunidades de nuestra gente.

Nuestra tarea como cristianos es transformar el mundo, un llamado que no es de hacerse esperar.  Más bien, es necesario que nos empapemos del tema. Que exploremos como estos y otros problemás sociales impactan las personas que amamos en nuestras comunidades de fe.  Si somos cristianos latinos de raza blanca entonces el llamado mínimo es de fungir como aliados.  Este es el corazón de “amar a nuestro prójimo.”  Es nuestra obligación entretener la conversación.  Nuestra voz es importante. ¡Esforcémonos y seamos valientes!

* La Pastora Teresita Matos-Post, sirve como pastora titular de Martinsville UMC y Mt Horeb UMC (Warren) en la Conferencia Extendida de New Jersey y es parte del equipo de comunicaciones de MARCHA. Este artículo fue tomado del portal de MARCHA,  para ver la publicación original abra este enlace: http://www.marchaumc.org/donde-esta-la-voz-latina-cristiana-en-asuntos-raciales/