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Cómo realizar una campaña de mayordomía

 

Humberto Casanova

En su seminario, "5 elementos para una estrategia de mayordomía exitosa", el Rdo. Ken Sloane dice que la mayoría de las iglesias realizan campañas de mayordomía con el fin de pagar sus cuentas. Según Sloane, el fin debería ser conseguir dinero para que la congregación experimente el gozo de la generosidad y el gozo de ser discípulos fieles.

De esta forma, la mayordomía se convierte en una parte integral de cada estación, en lugar de una campaña en un mes del año. Toda campaña de mayordomía debe tener 5 elementos:

Auto examen
La iglesia debe mirarse a sí misma. Forme grupos pequeños de discusión para que los miembros dialoguen sobre el dinero y la generosidad. Algunas preguntas para incentivar la conversación son:

  • ¿Cómo veo el dinero?
  • ¿Me motiva el dinero?
  • ¿Puede el dinero comprar amor?
  • ¿Trae el dinero seguridad?
  • ¿Cuánto dinero es dinero suficiente?

Algunas personas asistirán a la iglesia porque luchan con problemas económicos. Es responsabilidad del pastor ayudar a la congregación y a las visitas a entender el concepto que tenemos del dinero encaja con la forma en que dan.

Que los grupos discutan la diferencia entre el consumismo y la codicia. La codicia quiere decir que uno quiere más; el consumismo quiere decir que "más" nunca es suficiente.

A continuación, dos recursos que pueden usarse para discutir estos temas:

Adam Hamilton, Enough: Discovering Joy Through Simplicity and Generosity.

William T. Cavanaugh, Being Consumed: Economics and Christian Desire.

Primeros frutos
Muchas iglesias no quieren hablar de dar el diezmo. Si esto ocurre en su congregación, vuélvase a la Biblia. Levítico 23:9-14 explica el concepto de darle a Dios el primer 10 por ciento de la cosecha. Use este texto como base para levantar las siguientes preguntas a la congregación:

  • ¿Cuáles son las prioridades financieras de su vida?
  • ¿Qué es lo más importante en su vida?


Esta conversación subraya que nuestra ofrenda a Dios tiene la primera prioridad. Use todo esto para provocar una discusión de prioridades y límites.

Testimonio personal
Con frecuencia, la discusión sobre mayordomía se centra en las necesidades físicas o fiscales de la iglesia. Haga más bien la mayordomía un asunto personal. Identifique en la congregación a quienes practican lo que dicen creer, a quienes dan generosamente. Pídales que hablen sobre por qué dan y cómo esto les ayuda en su vida.

Considere dejar tiempo para el testimonio personal como parte de su cultura. Incorpórelo en cada temporada, no sólo durante la campaña de mayordomía. Asegúrese de que los testimonios son genuinos. Quizá quiera que los testimonios sean compartidos en grupos pequeños y no, necesariamente, desde el púlpito el domingo.

La misión de la iglesia
Creer en la misión de la iglesia es una de las razones más fuertes para dar. ¿Tiene su iglesia una misión puesta por escrito? Que los grupos pequeños conversen con la ayuda de estas preguntas:

  • ¿Es nuestra misión clara y concisa?
  • ¿Conoce la gente cuál es la misión de la congregación?
  • ¿Hay un llamado a la acción?
  • ¿Tiene la misión metas medibles?

Dos ingredientes importantes que, con frecuencia, se dejan fuera de la declaración de misión: el llamado a la acción y metas medibles. Hay que asegurarse que estén en la declaración de misión.

Un buen recurso es: Lovett Weems y Tom Berlin, Bearing Fruit: Ministry with Results.

Expectativas
Mucha gente no está entusiasmada con la iglesia. Una razón es que la costumbre de hacerse miembro de una organización se ha convertido en algo muy ordinario. De modo que, en lugar de luchar por mantener el número de miembros es mejor trabajar por desarrollar discípulos generosos que cambian el mundo. Explique bien a los nuevos miembros lo que se espera de ellos. Si se establecen expectaciones viables, uno obtendrá gente involucrada.

Directrices simples
Al considerar la educación en mayordomía, tenga en cuenta lo siguiente:

  • Que sea algo continuo. Es importante que siempre se esté hablando sobre la generosidad y el dar. La mayordomía no debe ser sólo el tema de dos o tres semanas al año.
  • La abundancia. En lugar de hablar de lo que la iglesia no tiene, hable de cuántas bendiciones tenemos. Gente con corazones agradecidos dan más.
  • Dar propósito en la vida. En lugar de centrarse en cómo sacarle dinero a la gente, céntrese en cómo la iglesia puede dar propósito en la vida de la gente.
  • Historias de cambio. En lugar de mostrar gráficos con dólares y déficits, invite a miembros a contar sus historias de cómo la iglesia cambió sus vidas.
  • La misión es vital. Debe haber un cambio que lleve a entusiasmar a la gente en crecer para la misión.

Recuerde que la mayordomía no tiene que ver con levantar fondos sino con cambiar la forma de pensar de la gente, lo cual toma tiempo. Servimos al Dios de la abundancia, el dar debe ser un gozo. Use el lema de Wesley: "Gane todo lo que pueda. Ahorre todo lo que pueda. Dé todo lo que pueda".