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Cinco disparates que la iglesia tiene que dejar para progresar

La iglesia de hoy tiene un gran número de críticos. A veces las críticas son injustificadas porque personas proyectan sus problemas a una congregación, pero a veces es porque las críticas en general son inevitables.

Lo que la iglesia está haciendo es contracultural y nunca va haber aceptación universal. Aunque El Evangelio fue compartido poderosamente, el resultado fue la muerte de Juan el Bautista, el apóstol Pablo, Jesús y los profetas. Es extraño que ese amor tan grande y maravilloso sea rechazado, pero si, hay veces que merecemos las críticas. Hay momentos en que no somos ridiculizados o perseguidos porque estamos luchando noblemente, sino porque nosotros mismos nos perjudicamos.

Aquí hay 5 cosas que en mi opinión, sería de ayuda a la misión de la iglesia a ser más auténtica y más eficaz si pudiéramos dejar de hacerlas.

1. Ser raro o extraño en el internet.

Atreves del internet, demasiados cristianos se dejan ver como:

     Tóxicos (personas enojadas que publican mensajes groseros o que buscan conflicto virtual)

     Cínicos (Sí, sabemos que usted está decepcionado con todo el mundo, todo el tiempo, y que nadie lo         hace igual de bien que usted)

     Empalagoso (Tan dulce que no podemos soportar el sabor y no entendemos si usted vive en el                  mundo real)

¿Por qué tantos cristianos piensan que los medios sociales es un lugar para mostrarle al mundo su rareza? Da la impresión de que si vas a seguir a Jesús, también tienes que ser socialmente torpe.

Sé que la gente podría decir "no, sólo estoy siendo auténtico", pero ser auténtico no significa ser raro. Compartí mis criterios personales para lo que yo comparto en nombre de la autenticidad en este artículo.

Creo que una regla general es que si usted no se puede imaginar diciendo algo sobre una persona en la vida real, no debe comentarlo por el internet. Si vas a publicar algo y piensas, “bueno, esto no suena bien si se lo digo a esa persona”, eso es una señal y una buena manera de verificarse uno mismo.

Del mismo modo, si usted piensa, “bueno, la gente se va a levantar e irse si digo esto,” entonces tal vez no lo publiques.

Si siempre estás en el internet de mal humor, con una actitud cínica, una queja constante y piensa "bueno, yo no quiero ser amigo de alguien así en la vida real", entonces eso es una señal de que tal vez no deberías decir cosas negativas o ser así. Y si usted piensa "entonces no voy a tener nada que publicar", usted probablemente ha puesto el dedo en una cuestión más profunda.

Cristianos, vamos a dejar de ser tan raros en el internet, ¿de acuerdo ?

2. Comentarios sobre la política

Parte de los que hace ver a los/as cristianos/as como personas “raras” es la política.

Dios no es un republicano o un demócrata, o en mi país, un conservador, liberal o nuevo demócrata ni tampoco es un independiente. Dios es Dios, y cuando su iglesia se convierte en portavoz de un partido político, usted deja de ser la iglesia. Su trabajo consiste en compartir el Evangelio, no cambiar el gobierno.

Jesús y Pablo pasaron muy poco tiempo tratando de influir el gobierno. Jesús rechazó por completo la idea de convertirse en el gobierno cuando la gente le preguntaba si pensaba ser líder político.

Sé que algunos dirán que Dios tiene opiniones sobre las cosas que suceden hoy en día y estoy seguro que si tiene sus opiniones, pero cuando los/as cristianos/as auténticos comparten sinceramente diferentes puntos de vista sobre temas, debemos ser muy cuidadosos en cuanto a hablar de Dios.

3. Manejo de Conflictos

La iglesia debería ser la mejor en el mudo en manejar conflictos porque Jesús mismo nos enseno exactamente cómo hacerlo. Sin embargo, nos hacemos de la vista gorda, chismeamos, hablamos de otras personas y evadimos conflictos. Por el otro lado, cuando no evadimos conflictos, saltamos de cabeza afirmando que representamos la verdad absoluta. 

Si sólo manejáramos los conflictos con suavidad, humildad, sabiduría y valentía, estuviéramos mucho mejor y las iglesias serían mucho más saludables, y una congregación sana es una iglesia que puede ayudar a otras personas a obtener sanidad.

4. Clasificación de pecado

Los/as cristianos/as han llegado a ser muy buenos identificando las fallas morales de los demás sin tener en cuenta sus propias faltas. Pretendemos que el peor pecado que puede cometer el ser humano es el pecado sexual, y no me malinterpreten, sí hay consecuencias graves para este pecado. Pero lo mismo ocurre con los chismes, la división, y peleas. Estos son pecados que los/as cristianos/as ignoran de forma rutinaria, sobre todo porque son culpables de cometerlos.

Yo sugeriría que al igual que muchas congregaciones han sido arruinadas por chismes, divisiones y disputas, muchas han sido manchadas por el pecado sexual, pero de la forma que nosotros abordamos el pecado, nunca nos enteraríamos porque clasificamos uno peor que el otro. 

Estoy completamente a favor de la entrega de nuestra sexualidad a Cristo, pero también estoy a favor de entregarle a Jesús nuestras tendencias a chismear, a dividirnos, y a discutir. Imagínese lo que la iglesia podría ser si le entregáramos todo esto a Dios.

Tal vez si los/as cristianos/as confesarán humildemente sus pecados primero, el mundo sería más receptivo y probablemente las personas pudieran llegar a un acuerdo con sus propios pecados. Tengo una idea. En lugar de pretender que el pecado de otra persona es peor, confesé el suyo primero y usted se va a sentir mucho mejor y podrá ayudar a otros.

5. Juzgar a los inconversos

Esto es algo que me molesta. En la iglesia moderna hemos ignorado en gran medida el mandato de Pablo a dejar de juzgar a los/as no cristianos/as, e incluso Jesús dijo que él no vino al mundo para juzgarlos/as, sino para salvarlos/as. Entiendo por completo el impuso de juzgar a nuestros/as vecinos/as y el mundo porque hay cosas que me molestan también, pero hay que abstenerse porque nuestra fe en Cristo lo exige.

Antes de entrar al ministerio yo era un abogado. En el primer año de leyes, yo recuerdo haber tenido una crisis porque yo no me podía imaginar representado a un cliente que podría ser culpable. Un día me quedé después de una clase para hablar con mi profesor de leyes y el me aseguró que si un cliente dice que es culpable, no puede éticamente declararse no culpable, y eso me hizo sentir mejor. Pero entonces él me dijo que casi todos los clientes dicen que no son culpables y me puse nervioso de nuevo.

Le pregunte, "¿y si pienso que es culpable, pero él dice que no, eso no me pone en un aprieto horrible?" Nunca olvidaré la respuesta que me dio. Él me dijo, "Usted está confundiendo su papel. Usted no es el juez, eres un abogado y su trabajo es darle al cliente una representación ética, moral y legal delante de la corte. El juez decide si es culpable o no". Me sentí como que el peso del mundo se levantó de mis hombros.

Así que cristianos, el mundo ya tiene un juez y no es usted. Ese juez es justo, perfecto y preciso. Mientras estemos en esta tierra, hagamos lo mejor para ayudar a reconciliar a nuestros hermanos y hermanas por medio de Cristo. Ese si es nuestro trabajo.

* Carey Nieuwhof es el pastor de la iglesia Connexus en el norte de Toronto, Canadá. Para más información sobre Carey y sus sugerencias para el progreso de la iglesia, visite el enlace: http://careynieuwhof.com/2015/07/5-stupid-things-the-church-needs-to-stop-doing-to-make-progress/

** Michelle Maldonado es la Directora Asociada de Comunicaciones Hispano/Latinas de la IMU. Puede contactarle al (615)742-5775 o por el mmaldonado@umcom.org