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Aquí en el Valle: Una comunidad de lenguas

 

Por Andrea Elizondo


IMU La Santísima Trinidad en Weslaco, Texas

Por generaciones, mi congregación ha sido una iglesia de habla española, conduciendo sus servicios de adoración, cantos, enseñanza y predicación en español. Las generaciones de más edad desean todo en español. Sin embargo, la clase de los niños y jóvenes se conduce en inglés, y no desean hablar español.

Nuestras generaciones jóvenes están convirtiéndose en adultos, y la pregunta es si nuestra congregación y conferencia se convertirá en una institución que sólo habla inglés. Esta es una realidad, especialmente, en el Valle del Río Grande.

Analicemos un poco más mi congregación. La mayoría de los niños y jóvenes no hablan español. No desean ser enseñados en español porque no entienden. Más adelante, cuando son adultos, aprenden español y desean que la iglesia y la Escuela Dominical se conduzcan en español. Esto ha ocurrido por generaciones. Lo más interesante de todo es que la mayoría habla inglés en el hogar, escuela y trabajo, mientras que en la iglesia se habla en español.

La congregación tiene cinco grupos: niños, jóvenes, jóvenes adultos, adultos y personas mayores. Los niños de cero a once años están divididos en tres grupos: Un grupo sólo habla español. Son los niños pequeños de padres que no hablan inglés. Asisten a la iglesia pero no entienden inglés hasta que empiezan a ir a la escuela y es, entonces, cuando abandonan este grupo y se unen al tercero.

El segundo grupo de niños sólo habla inglés porque sus padres nacieron en el país y no habla español en el hogar. Los padres dicen estar orgullosos de que sólo hablen inglés porque esto les asegura un mejor futuro.

El último grupo son niños bilingües pero que prefieren hablar inglés. Si uno les pregunta algo en español, contestan en inglés.

Después vienen los jóvenes de doce a dieciocho años. Son personas bilingües en su mayoría, pero prefieren el inglés.

Los adultos jóvenes están en high school, la universidad o trabajan. Empiezan a entender que en la sociedad americana es una ventaja ser bilingüe. De modo que, empiezan a participar en las actividades en español de la iglesia y empiezan a hablar español.

Los adultos son gente de treinta a cincuenta. Les encanta que la iglesia sea en español. Son gente profesional, obrera y amas de casa. Aunque hablan inglés en el trabajo y en el hogar, para ellos no es lo mismo adorar en otra lengua que no sea español.

El grupo de gente mayor es muy tradicionalista y protestan si se implementan cosas nuevas. Desean que todo sea en español y no les gusta que durante el servicio se cante una canción en inglés.

Los adultos y mayores siempre recuerdan que, cuando niños, los maestros blancos les pegaban si hablaban en español. Así aprendieron inglés y es por eso que no le enseñan español a sus niños, creen que así sufrirán menos. La iglesia se convierte en el único lugar para aprender español.

Volvamos a la pregunta de si la iglesia de habla española se convertirá en una iglesia de habla inglesa o si los futuros adultos se irán a una iglesia donde se habla inglés. Está por verse porque lo que describí arriba viene ocurriendo por mucho tiempo, reforzado por los lazos familiares y las tradiciones. La posibilidad de perder el español es más fuerte en ciudades más grandes como San Antonio, Austin y Dallas. Pero la cultura del Valle es más tradicional.


--Andrea Zamora, maestra de la Escuela Tony González, Santa María, Texas. Miembro de la IMU La Santísima Trinidad, Weslaco, TX., donde sirve como presidenta de los comités de educación y adoración.


el Intérprete, septiembre-octubre, 2012