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Angeles en la lluvia

Por la Rda. Lyda Pierce
Abril, 2014 | Tacoma, Washington

La coordinadora para el desarrollo de Ministerios Hispanos y Latinos en la Conferencia Pacífico Noroeste, Rda. Lyda Pierce participó en una protesta en el Centro Noroeste de Detención en Tacoma, Washington. En un momento cuando la Casa Blanca y el Presidente Obama han deportado a 2 millones de inmigrantes indocumentados, opositores a estas acciones se han unido para enfrentarse a este sistema. La presencia de los clérigos Metodistas Unidos (Roger Barr, Lyda Pierce, Gerardo Guzmán, y Karen Yokota) ayudaron a proveer un velo de paz y oración para aquellos quienes protestaron y fueron detenidos por ser inmigrantes indocumentados.

El sábado, 5 de abril estuvimos juntos a niños y esposas de inmigrantes detenidos en el Centro de Detención Noroeste, en Tacoma, Washington. Estuvimos con gente de otras iglesias, el Faith Action Network, organizaciones de trabajadores, y grupos comunitarios. Parados, en el distrito lluvioso de las bodegas en las planicies lodosas de Tacoma, frente del centro de detención nos quedamos para orar, platicar, escuchar y testificar a un compromiso de amar al extranjero, al inmigrante, a nuestros vecinos.

Estuvimos en una calle sin salida con la policía y los guardias de seguridad observándonos. Nadie más nos vio allí.

Estoy segura de que los detenidos no nos podían ver ni escuchar. Pero ellos sabían que estábamos allí. No creo que la junta directiva o accionistas del GEO management, quienes son dueños del centro de detención estaban mirando. Pero ellos sabían que estábamos allí. Ni el presidente ni los miembros del Congreso estaban presentes. Pero ellos sabían que estábamos allí con otros 85 grupos de gente por todo el país, con familias destrozadas por las acciones de inmigración de los Estados Unidos. Ellos saben que estábamos suplicando que paren estas deportaciones hasta que pase una reforma de inmigración justa, sensible y compasiva. Ellos saben que estamos pidiendo esta reforma migratoria.

Estuvimos juntos en una calle sin salida, bajo la lluvia. Los inmigrantes narraron sus historias. Una banda nos alegró mientras llovía. La pastora Karen Yokota de Milton y de la IMU Wesley Memorial nos guió en oración. Sabíamos que otros 85 grupos en todo el país estaban con nosotros. Sabíamos que cientos de iglesias oraron el domingo por dirección y compasión para que seamos comunidades más acogedoras para los inmigrantes.

¡Estuvimos en un buen lugar!

Casi cuatro semanas antes, estuve en el mismo lugar con el mismo llamado. El 11 de marzo hubo otra protesta. Tuvimos casi 18 miembros Metodistas Unidos en esa reunión. ¿Ha pasado la reforma migratoria? No—pero los llantos y los testimonios continúan creciendo.