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Alcanzando a los milenarios

Amanda Yanchury
12 de diciembre, 2012 | Conferencia de Minnesota

"La razón de por qué no voy a la iglesia es que muchas iglesias miran mal a cualquiera que no encaja el molde cristiano estándar", me dijo Gemma, compañera de dormitorio. "Si las iglesias fuesen más positivas y aceptantes, yo iría".


La perspectiva de Gemma es bastante típica de aquellos que tienen como 20 años de edad. La generación Y se describe a sí misma, cada vez más, como sin afiliación religiosa. Esto me desalienta y, a la vez, me da esperanza sobre el futuro de la Iglesia Metodista Unida.

Un estudio de Pew Research Forum on Religion and Public Life describe la creciente tendencia de jóvenes adultos a afirmar que no tienen afiliación religiosa. Si uno mira a las bancas de la iglesia, el domingo, se dará cuenta de que esto es cierto.

¿Dónde están los jóvenes? ¿Por qué no vienen a la iglesia?

La IMU es una red global, interconectada y misional de discípulos. Como metodistas unidos tenemos algo poderoso que los milenarios ansían: la habilidad y deseo de hacer que el mundo sea mejor.

Mientras escribo este artículo veo que en la página web de la iglesia se anuncian reportes como "12 formas de combatir el hambre" y "cómo ayudar a las víctimas del huracán Sandy". Me doy cuenta que la IMU está involucrada en cosas que les interesa a los jóvenes.

La IMU está entregada a la misión en todo el mundo. Según el Rdo. Larry Hollon, director de Comunicaciones Metodistas Unidas, "el año 2011, unas 4,500 congregaciones movilizaron a más de medio millón de voluntarios, para servir a unos 4 millones de personas en 16 países".

Estas son las cosas que tenemos en común con la generación milenaria o Y.

Mike McCurry, que fuera secretario de prensa de la Casa Blanca, lanzó este desafío a los comunicadores de la IMU: "A menos que lo comuniques como si realmente lo sientes, la gente no te va a creer". Lo que estamos haciendo es bueno y poderoso, es algo que cambia el mundo. No debemos de tener miedo de decírselo al mundo tal cual.

Además, las organizaciones de la IMU deben encontrar a los milenarios allí donde están: en el internet. Debemos hacerlo con el mensaje y la acción que da resultado:

  • "Únete a este evento para ayudar a niños pobres de la ciudad"
  • "Ven y ayuda a empacar alimentos para niños hambrientos en Haití".
  • "Compra este álbum cuyas ganancias se donarán para ayudar a los desposeídos".


Los milenarios quieren ser primero las manos y los pies de Jesús, sólo después los pueden invitar al servicio del domingo.

"A menos que hagamos algo para alcanzar a los jóvenes, tenemos un gran problema porque los milenarios se convertirán en adultos pronto", dice McCurry. "¿Cómo hemos cambiado nuestra conversación para incluirlos? ¿Cómo los alcanzamos en las formas en que ellos obtienen información? Ya no es a través del boletín de la iglesia".

La generación Y tiene una opinión variada de la iglesia que depende de sus experiencias de niños o de lo que han visto en los medios de comunicación.

La mayor parte de los jóvenes que no tienen afiliación religiosa crecieron en una familia religiosa: ¡El 74 por ciento! Pero al llegar a ser adultos jóvenes abandonaron la iglesia. Se dice que, en parte, esto es un asunto de conveniencia: no están casados ni tienen niños.

Pero también es un asunto de percepción. La IMU debe vivir su lema de corazones, mentes y puertas abiertas, si realmente quiere que los nuevos adultos emergentes se involucren en la iglesia.

Los jóvenes prefieren lugares que dan la bienvenida a toda la gente, desde los que visten bluejeans al culto del domingo y los que desean que sus amigos LGBT sean aceptados.

Los milenarios buscan colaborar en algo para el bien de la sociedad y ser parte de una comunidad. Es más probable que se unan a una iglesia, si creen que dicha iglesia está haciendo el bien a la comunidad y que recibe a "gente como ellos".

Los metodistas unidos tienen la gran oportunidad de llegar a ser la comunidad que los jóvenes adultos buscan, el lugar que buscan para empezar su fe otra vez. So proclamamos y vivimos nuestras oportunidades para cambiar el mundo y somos gente que realmente damos la bienvenida a todos los que Dios pone en nuestro camino.

*Amanda Yanchury es asistente de comunicaciones de la Conferencia Anual de Minnesota.