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Oportunidades para ofrendar

GRATITUD Y GENEROSIDAD

 
La Iglesia Metodista Unida es una iglesia generosa. Nuestra gente ofrenda en sus congregaciones locales y salen de las cuatro paredes de sus templos para involucrarse en muchos proyectos de misión, ministerios comunitarios y actos de caridad.
 
Una porción de las ofrendas de la iglesia local (2%) se destina a la Iglesia Metodista Unida a través de nuestra “conexión” con congregaciones, conferencias, agencias y ministerios alrededor del mundo.
 
Más que dinero, sin embargo, la conexión es nuestra forma de afirmar la unidad que compartimos en el ministerio y la misión.
 
Nuestra generosidad surge de nuestra gratitud a Dios. Dios es la fuente de todos nuestros dones. Damos en respuesta a Aquel que nos ha dado tan generosamente, incluyendo el don de su propio Hijo, nuestro Señor Jesucristo, que nos llama a ser parte de su iglesia.
 
Cada desastre, cada niño hambriento, cada persona perdida y cada injusticia es una oportunidad para que respondamos con generosidad, pasión y cuidado.
 
Nuestro dinero es una forma de expresar nuestra generosidad, nuestros valores y nuestro compromiso con Cristo. Los fondos son cuidadosamente administrados, sujetos a auditorias y a rendición de cuentas, no porque nos concentramos en el dinero, sino porque nos centramos en nuestra gratitud a Dios.
 
Como la agencia responsable de supervisar las finanzas de la Iglesia Metodista Unida, el Concilio General de Finanzas y Administración está en el ministerio de fortalecer, salvaguardar y administrar la jubilosa generosidad de la gente llamada metodista unida.
 
Obispo Michael J. Coyner 
Presidente 
Directorio del Concilio General de Finanzas y Administración