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Todos estamos invitados a la mesa con Jesús

 

Por María Teresa Santiago


Mientras algunas personas dicen que es imposible erradicar la pobreza, en Iglesia y Sociedad (GBCS) decimos "¿por qué no?". La perfecta creación de Dios provee lo suficiente para satisfacer las necesidades de todo el planeta, pero nuestra ambición de tener más cosas deja a otros sin pan. Algunos se amparan en la Biblia para decir que siempre tendremos a los pobres con nosotros (Juan 12:8), pero se olvidan del mandato de Deuteronomio a ser generosos con el pobre y el extranjero. Cuando viajo fuera de Puerto Rico, a las reuniones de esta agencia, la gente me pregunta a qué voy. Les digo que voy a acabar con el hambre, a hacer valer la paz con justicia, porque estoy invitada a la mesa de Jesús. Esa mesa es de abundancia, donde todos tienen derecho a un trabajo digno que les permita tener pan.

El grupo de Paz con Justicia, Naciones Unidas, Asuntos Internacionales, es una oficina de GBCS que trabaja directamente con las metas estratégicas del milenio de las Naciones Unidas. La primera meta es erradicar la extrema pobreza, compromiso asumido por los 194 países representados en este organismo. Cuando hablo de acabar con la extrema pobreza unos se burlan, a otros les agrada la idea pero creen que es imposible. Pero mi hija mayor, que conoce el empuje de su madre que vive solo por la gracia de Dios, me dice: "you go Mom!".

Lo que se gasta en armas, por ejemplo, daría para alimentar a miles. Los bonos y ganancias de algunos CEO son mayores que el ingreso nacional bruto de muchos países pequeños. Mientras nos conformemos con enviar pan y no cuestionemos los pecados estructurales que impiden que los pobres tengan derecho a un trabajo digno, mientras no cuestionemos un mercado en el que las corporaciones saquean las tierras y pagan una miseria. Mientras seas indiferente al sufrimiento de la gente, ¡Habrá hambre!

Tengo grandes sueños, pero también hay metas que lograr de inmediato. Primero, que cese la guerra y se desarticulen las armas nucleares y que desde la iglesia se cuestione las implicaciones del neo-liberalismo. Solo entonces estará completa la mesa del pacto con Jesús. Sentémonos en la mesa de Jesús a comer eternidad, amor y justicia. Mientras más gente crea que es posible, más cerca estaremos de lograrlo. ¿Qué puedes compartir con quien no tiene? Hay que vivir en forma sencilla para que los demás puedan sencillamente vivir.

Para Wesley no había otra religión que no fuera la Santidad Social, así que se puede erradicar el hambre y la pobreza. Acepto el reto de sentarme a la mesa de Jesús para ser pan para otros, para gastarme por los demás, para alimentar con esperanza y denuncia. No me mueve la lastima sino la justicia. Mi hermano y hermana que carecen tiene el mismo derecho que yo. Descubro que mi vocación ha sido desde niña darme en servicio a la gente. Esta aventura de vida con Jesús y su mesa es la más grande historia de amor. La vida plena es derecho de todos y me ha correspondido a mí trabajar para que se logre. Se puede ¿Te animas a aceptar la invitación? Jesús te llama a su proyecto de vida ¿Qué le contestas? Se puede, pero hace falta que lo creas.
 

--María Teresa Santiago -OSL
Ministro Diaconal IMPR 


el Intérprete, mayo-junio, 2010