Skip Navigation

Success Story: La Puerta Abierta UMC / Una historia exitosa: la IMU La Puerta Abierta

By Nohemí V. Ramírez
 

When I found out that I was coming to La Puerta Abierta (The Open Door), I never imagined the challenges I would face. It is extremely difficult to start a ministry, but it is more difficult to restart one. And that’s the task I was given. When I arrived at La Puerta Abierta (LPA), in January of 2009, I encountered a beautiful, brand new building (one year old), a small group of leaders that had committed themselves to keeping the ministry going, and a congregation with an average attendance of 25-30 (including children) with only one service on Sundays at 10:00 a.m.

The building was used for a program called Chile Pepper Kids as well. This is an after-school program to help children with their homework. The church had not accepted the program. It coordinated and directed by the widow of the pastor Marcial Vázquez, who had begun the Hispanic ministry of LPA.

Perhaps, the most difficult thing was the fact that I had arrived to take care of a congregation that hardly knew anything about the United Methodist Church, its organization and theology. Furthermore, there was not even an operational budget.

It took me a few months to put the puzzle together, and then I undertook the task of instructing and training the leaders and the congregation in the ways of our denomination. We began to work on the organization and planning of the mission and vision of LPA.

Two years after my arrival, I can say that although there is still much to be done, we have began to see the fruits and God is moving LPA towards a multicultural ministry with the goal of developing a community center.

We have begun a Sunday School in which we serve free breakfast and we share the Word around the table, just as Jesus did. Today the average attendance of our main service, at 11:00 a.m., is between 85 and 100 people. We have begun to organize our education area and curriculum for Sunday School. We have a good group of people helping us as teachers.

We also began a Bible study and prayer on Tuesdays, at 7:00 p.m. The Chile Pepper Kids program is now part of the church as an outreach ministry and is financially self-sufficient.

We have organized a Methodist Women’s group who is committed to doing missionary work inside and outside of the country. We have organized the youth of the church, and our youth are attending summer camps and conference events, which they had never previously attended. A Men’s program called Estación 4 (Station 4) has been launched started as a great blessing for the men of the church and the community. We began a program called Angel Food, which offers good quality food at low cost for low-income families and which has moved our church forward. A recent achievement in the area of evangelism has been starting a program called “Blessing Basket” which will provide food (cans, pasta and non-perishable foods) as well as personal hygiene items to families in need. We have begun supporting a Hispanic group of families with children with Down syndrome, which meets in our church.

We organized a worship team with talented musicians who are developing leaders at all levels: preachers, liturgists, interpreters and people who help with the children during the service.

We can say that, finally, the church has begun to look like an organized church. Our outreach ministries are helping us to be a blessing for all the families that come looking for a place where they feel welcome and accepted and where they are given the opportunity to use their gifts, talents and abilities.

Our church wants to be true to its name. We want to be recognized in the community as the place where the doors are always open for everyone. As I said, there is still much to be done, but I believe that as a church we have already begun to take the first steps to focus on our mission and God’s vision.

 

--Rev. Nohemí V. Ramírez is the pastor at La Puerta Abierta UMC in St. Paul, MN

el Intérprete Online, March-April, 2011

###

Una historia exitosa: la IMU La Puerta Abierta


Por Nohemí V. Ramírez
 

Cuando me enteré que había sido asignada a La Puerta Abierta (LPA), nunca me imaginé los desafíos que enfrentaría. Es extremadamente difícil empezar un ministerio, pero es aún más difícil revitalizar uno existente. Esa era la tarea que tenía. Cuando llegué a LPA, en enero de 2009, me encontré con un hermoso edificio nuevo (construido hace un año), un pequeño grupo de líderes comprometidos a mantener el ministerio funcionando, y una congregación con una asistencia promedio de 25-30 personas y con un solo servicio los domingos a las 10:00 a.m.

El edificio era usado también para un programa llamado Chile Pepper Kids. Es un programa para ayudar a los niños con sus tareas después del colegio. La iglesia no había aceptado el programa. Era coordinado y dirigido por la viuda del pastor Marcial Vázquez, quien fue el que empezó LPA.

Quizá, lo más difícil fue que llegué a hacerme cargo de una congregación que difícilmente sabía algo de la Iglesia Metodista Unida, su organización y teología. Además, ni siquiera existía un presupuesto operacional.

Me tomó unos meses armar el rompecabezas. Después me di la tarea de instruir y entrenar a los líderes y a la congregación en el sistema de nuestra denominación. Empezamos a trabajar en la organización y planificación de la misión y visión de La Puerta Abierta.

A dos años de mi llegada, puedo decir que, aunque todavía queda mucho por hacer, hemos empezado a ver los frutos y Dios está moviendo a LPA para que sea un ministerio multicultural con la meta de desarrollar un centro comunitario.

Hemos empezado una Escuela Dominical, en la que servimos desayuno gratuito y compartimos la palabra en la mesa, como Jesús lo hizo. Hoy la asistencia promedio a nuestro servicio principal, a las 11:00 a.m., está entre 85 y 100 personas. Hemos empezado a organizar nuestro currículo y programa de educación para la Escuela Dominical. Tenemos un buen grupo de gente ayudándonos como maestros.

También hemos empezado estudios bíblicos los martes, a las 7:00 p.m. El programa Chile Pepper Kids ahora es parte de la iglesia como un ministerio de alcance y es autosuficiente financieramente.

Hemos organizado un grupo de Mujeres Metodistas comprometido a realizar obra misionera dentro y fuera del país. Hemos organizado a la juventud de la iglesia, que ahora asiste a los campamentos de verano y a conferencias, cosas que no hacían. Lanzamos el programa para hombres Estación 4 con gran éxito para los hombres de la iglesia y la comunidad. Empezamos un programa llamado Comida de Ángeles, que ofrece comida de calidad a bajo precio a familias de bajos ingresos.

Un logro reciente, en el área de la evangelización, ha sido empezar un programa llamado “canasta que bendice”, la cual provee alimentos (latas, pasta y comida no perecible) y artículos de higiene personal a familias necesitadas. También estamos apoyando a un grupo de familias hispanas con niños con síndrome de Down que se reúne en la iglesia.

Hemos organizado a un equipo de alabanza con músicos talentosos que están desarrollando líderes a todo nivel: predicadores, liturgistas, intérpretes y gente que ayuda con los niños durante el culto.

Podemos decir que, finalmente, la iglesia empieza a lucir como una iglesia organizada. Nuestros programas de alcance nos ayudan a ser una bendición para todas las familias que viene buscando un lugar en el cual sentirse bienvenidas y aceptadas, y donde tienen la oportunidad de usar sus dones, talentos y habilidades.

Nuestra iglesia quiere reflejar el nombre que tiene. Queremos que se nos reconozca en la comunidad como el lugar con las puertas siempre abiertas para todos. Como dije, todavía queda mucho por hacer, pero creo que como iglesia ya empezamos a dar los primeros pasos para centrarnos en nuestra misión y visión de Dios.


--La Rda. Nohemí V. Ramírez es la pastora en la IMU La Puerta Abierta en St. Paul, MN


el Intérprete Online, marzo-abril, 2011