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Salud del clero

Por Deborah White

 

El momento que cambió la vida del Obispo James Swanson vino en junio del 2008, cuando el Foro de Liderazgo Episcopal de la Escuela de Divinidad Duke hizo arreglos para que él y otros obispos fueran evaluados en su salud y recibiesen sesiones de entrenamiento, en el Centro de Salud de la Iglesia, en Memphis, Tenn.

“Descubrí que tenía diabetes”, dice Swanson, de la Conferencia Anual de Holston. El entrenador “habló de que yo tenía la responsabilidad de producir un verdadero cambio en mí a favor de mi familia e iglesia”. Swanson examinó seriamente su corazón y cambió su vida. Ahora camina tres veces a la semana, come más verduras, bebe más agua y consume tres raciones de productos lácteos al día. El resultado fue que logró perder 30 libras de peso.

Swanson toma tiempo a solas para reflexionar y relajarse de las tensiones. “Para la mayoría de nuestros pastores, lo que deteriora nuestros cuerpos es el estrés”, dice.

Un estudio realizado por la Escuela de Teología Duke, en 2008, encontró que los índices de diabetes, artritis, asma, presión alta y obesidad eran mucho más altos en pastores metodistas unidos que los de la población en general. El índice de depresión para los pastores casi dobla el de la población en general.

El programa Iniciativa de Salud para el Clero inspiró a la Rda. Lisa Wishon a perder 35 libras de peso y ayudar a su congregación, IMU Fairview, en Thomasville, N.C., a crear una atmósfera conducente a su salud. “Me ven más como su pastora que su CEO”, dice.

La Junta de Pensiones y Beneficios de Salud y la Junta de Educación Superior y Ministerio formaron un equipo de trabajo que identificó 13 factores que impactan negativamente la salud del clero, incluyendo la lucha por mantener una dieta sana, dificultades en lograr un equilibrio entre vida y trabajo, insatisfacción laboral, carencia de intereses externos, malas relaciones con la congregación, estrés por el proceso de nombramiento, y problemas familiares y financieros. El informe se encuentra visitando el internet: http://tinyurl.com/ybx3tdp.

Buscando el cambio

El siguiente paso es determinar qué se debe modificar en cultura de la iglesia, a fin de apoyar la salud del clero. “La salud a largo plazo de la denominación depende de nuestra habilidad de reconstruir la capacidad de nuestro sistema para llamarnos a cuenta unos a otros en la práctica de patrones saludables en todas las partes del sistema”, dijo la Rda. Mary Ann Moman, ejecutiva de Educación
Superior y Ministerio.

Una iniciativa importante es el Centro de Salud, pues fomenta el programa para caminar llamado Virgin Health Miles (VHM), disponible a grupos cubiertos por Health Flex en 29 conferencias y 2 auspiciadores que no pertenecen a las conferencias. Grupos fuera de Health Flex pueden unirse al programa. Los participantes pueden ganar hasta $300 al año.

“Tuve más determinación para caminar, estacioné mi vehículo más lejos del súper mercado, tomé caminatas en la tarde en lugar de sentarme en el sofá. Este programa me motivaba en días en que me sentía con ganas de flojear”, dice la Rda. Gwen Drake, pastora de la IMU Hillsboro, en Hillsboro, Ore., que logró los $300 al año.

El Obispo Swanson ha tomado estas dimensiones de la salud en serio, y tiene un mensaje para los pastores: “Ustedes juraron ser fieles al Señor. Uno de los lugares en los que necesitan ser fieles es sus propios cuerpos”.

“He mirado a los pastores que están cuidando de sí mismos. Su rendimiento laboral es mejor, y su nivel de felicidad es más alto. Los pastores que están en forma tienen vitalidad”, dice.

 

--Deborah White es escritora independiente en Nashville, Tenn., y es entrenadora personal certificada con American College of Sports Medicine.


el Intérprete, julio-agosto, 2010