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“Path 1” entrena plantadores de iglesias

 

Por el Rdo. Daniel Mejía

 

Los olores, sabores, acentos, fe y música de Bolivia, Colombia, Guatemala, México, Nicaragua, Perú, Puerto Rico, Venezuela y los Estados Unidos inundaron la cafetería, las aulas de clases, la capilla y los pasillos del Seminario Teológico Wesley, en Washington D.C., cada tercer sábado del mes, desde septiembre 2009 hasta noviembre del 2010.

El concepto de "Path 1" es sencillo: Identificar al laicado de nuestras iglesias que tenga un corazón misionero, que estén dispuestos a ser enviados a plantar nuevas comunidades de fe entre la comunidad hispano-latina.
Todo comenzó con una simple pero repetitiva conversación entre pastores y pastoras colegas de las conferencias metodistas de Virginia y Baltimore-Washington. La conversación se centró en la idea de que necesitábamos alcanzar a la comunidad hispano-latina que sigue creciendo entre nosotros y que necesita a Cristo. Un año y medio después, 27 personas laicas de los estados de Virginia, West Virginia, Maryland y Washington D.C., recibieron su certificado como la primera generación de "plantadoras y plantadores laicos" del programa nacional "Path 1".

Esta fue una aventura que requirió del apoyo y compromiso incondicional de las conferencias anuales Baltimore-Washington y Virginia, del Seminario Wesley, las iglesias locales, los instructores, Path One y los estudiantes. Entre otras cosas, durante dicho período tuvieron que capear una tormenta de nieve que paralizó la zona metropolitana de Washington D.C., obligándonos a cancelar una de las sesiones.

El concepto de "Path 1" es sencillo: Identificar al laicado de nuestras iglesias que tenga un corazón misionero, que estén dispuestos a ser enviados a plantar nuevas comunidades de fe entre la comunidad hispano-latina. El concepto no es nuevo. Juan Wesley lo puso en práctica con mucho éxito, cuando su movimiento laico de renovación metodista trajo un avivamiento a la iglesia Anglicana del Siglo XVIII, en su tierra natal de Inglaterra.

Desde el principio, los estudiantes demostraron gran dedicación e interés durante las once sesiones de entrenamiento que recibieron. Los temas fueron muy variados y formativos, comenzando con la historia y teología metodista, las diferentes formas de evangelizar, cómo conocer mejor a la comunidad a través de estudios etnográficos, consejería pastoral, administración de la iglesia, cómo preparar un plan estratégico, predicación, terminando con lecciones para trabajar mejor en equipo. Nuestro entrenamiento fue bendecido con estudiantes que trajeron a la mesa una gran diversidad cultural, de experiencias religiosas y nacionalidades que permitió enriquecer grandemente el debate y nos permitió observar claramente la visión de Pentecostés, donde el Espíritu Santo trae vida y unidad en medio de nuestras diferencias.

Afortunadamente, el área Metropolitana de Washington D.C. tiene una gran cantidad de recursos humanos y pastorales, y nadie dudó ni por un minuto apoyar este importante entrenamiento. Agradecemos a Elena Ortiz, Eliezer Valentín Castañón, Miguel Balderas, Lydia Rodríguez, Giovanni Arroyo, Paul Nixon, Sam Pérez junto con todo el equipo de Nashville y su servidor, contribuimos con nuestros talentos y experiencia a este proyecto.

Una vez Juan Wesley dijo que si encendemos nuestras vidas con el fuego de Dios, la gente vendrá a vernos arder. Estoy convencido de que el fuego de Dios está en los corazones de estos hombres y mujeres que han respondido al llamado de Dios a través de "Path 1". No te sorprendas si pronto el movimiento laico metodista transforma los corazones de nuestra querida nación, como en los tiempos de Juan Wesley.


--Rdo. Daniel Mejía es pastor de la IMU Emmanuel en Beltsville, Maryland dmejia3686@aol.com


el Intérprete, marzo-abril, 2011