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Nosotros también somos la iglesia

 

Por Cookie Santiago


¿Cómo explicar que los hispano-latinos están creciendo pero no en el culto de la iglesia?


Los censos siguen presentando a los latinos como el grupo de mayor crecimiento poblacional en Carolina del Norte. Esta realidad demográfica se presenta con tal consistencia, que ya no podemos decir que la iglesia no está preparada para lo que viene, sino que ha fracasado en acoger lo que ya está aquí. La realidad es que no estamos trabajando en forma efectiva para recibir a los latinos con corazones llenos de amor.

Es cierto que hay algunas iglesias que ministran a los latinos. Nos regocijamos por estos pocos que están respondiendo a la nueva situación demográfica. Hablo de "pocos" porque en nuestra conferencia hay más de 800 congregaciones. Incluso las iglesias que están tratando de ser diversas e inclusivas, tienen dificultades en lograr este objetivo. Y yo me sigo preguntando: ¿Por qué nos cuesta tanto amar al prójimo, si realmente amamos a Dios? ¿Por qué hay congregaciones con maravillosos programas de alcance y de discipulado y con sitios Web atractivos, excepto para la gente de otro color, cultura y nivel social? ¿Por qué algunas de las congregaciones que trabajan con los hispanos tienen sitios Web con galerías de fotos con niños y jóvenes todos blancos? Estas son preguntas que todos debemos responder, buscando que Dios nos guíe a ver en qué estamos fallando.

Si la gente de la Iglesia Metodista Unida realmente ama a Dios, entonces es inevitable que ame a su prójimo así como se ama a sí misma. ¡No existe otra alternativa! Para realmente ser la iglesia, debemos amar a Dios y amarnos unos a otros.

Si amo a Dios, estaré lleno de amor cuando vea pasar a uno de sus hijos o hijas. No podré resistir el deseo de alcanzar a mi prójimo con amor, aceptación y la palabra de aliento necesaria para atraerlo a la familia de Dios. Pero si esto es lo que está ocurriendo, ¿cómo explicar que los hispano-latinos están creciendo tremendamente dondequiera que vayamos, pero no el domingo por la mañana en el culto de la iglesia? Digo esto porque, incluso si estamos en el edificio de la iglesia, todavía no estamos en la congregación. Con demasiada frecuencia, somos el "grupo hispano-latino" que se reúne en algún cuarto olvidado de la iglesia, fuera de la vista y el corazón de todos.

. . . si la conferencia no nos escucha, es porque no quiere.

El liderazgo hispano-latino de la Conferencia Anual Carolina del Norte está compuesto de latinos, anglos y otros. Se ha gastado mucha energía en concientizar a quienes tienen oídos para oír. Es un trabajo duro, y no siempre se tiene éxito en solidificar un nuevo ministerio, porque para que un ministerio o programa tenga éxito se necesita proveer de recursos suficientes.

Quisiéramos que se terminaran las actitudes negativas contra nuestro pueblo, pero estamos empezando a creer que ya hemos levantado nuestras voces tantas veces que si la conferencia no nos escucha, es porque no quiere.

Es cierto que se han creado planes comprehensivos para crear diversidad. Estos planes han sido aprobados, a fin de llegar a ser una denominación inclusiva y diversa. Sin embargo, la mayoría de nuestras iglesias está compuesta de gente blanca de clase media o alta, en donde no se da un ambiente confortable para quienes vienen de otra cultura.

El pueblo latino es objeto de una constante hostilidad y carece de recursos.

Por lo tanto, hacemos esta proclamación: "No somos su diversidad. Estamos aquí porque somos la iglesia". Estas son las palabras de la Rda. Rosanna Panizo, quien conoce mejor que nadie el clamor de los latinos de Durham, Carolina del Norte. La Rda. Panizo pastorea la congregación "Cristo Vive" y camina entre el rebaño. A menudo es la sierva a quien la ciudad y la conferencia no escucha. Pero su labor está a punto de morir porque no hay dinero para financiar su ministerio.

Los miembros de su congregación se ofrecieron para levantar fondos por medio de vender pollo asado cada mes. La idea vino de un miembro que trabaja 60 horas a la semana para sostener a su esposa y dos hijos. Gana sólo $250 a la semana y así su diezmo es de $25. Uno se sorprende e indigna porque no se puede concebir cómo la gente no entiende que esto no es suficiente.

Durante el año 2008, hemos estado enfocándonos en los niños y jóvenes hispano-latinos. Son el legado que debe ser empoderado y protegido de los efectos que causan las mentiras de una sociedad que les dice que no valen nada o que no son bienvenidos o que no tienen futuro. El empoderar a la juventud latina debe ser una prioridad vital en la Conferencia de Carolina del Norte.

Otra vez los llamamos a abrazar la visión. Los desafiamos a ser embajadores del amor de Dios a esta población joven que se pierde en la lucha por adaptarse a la nueva cultura, por aprender una lengua diferente, por querer ser aceptados y entendidos en su nuevo país. Debemos buscar las formas de que los niños y jóvenes latinos desarrollen las habilidades necesarias para tener éxito en la sociedad americana. Debemos plantar las semillas que nos hagan crecer como una iglesia inclusiva, a fin de producir una juventud que nos guíe hacia el futuro. Ellos se unirán a la lucha por la justicia y la paz.

Los jóvenes latinos tienen un potencial increíble. Si caminamos con ellos en su trayecto hacia llegar a ser bilingües y discernir sus sueños, esperanzas y metas, estaremos edificando el futuro. ¡Ellos pueden ser parte del futuro de la iglesia! Si tan sólo pudiéramos imaginarnos a esas caritas trigueñas presentes los domingos en nuestras congregaciones, presentes en nuestras páginas Web y directorios fotográficos de las iglesias. Así el mundo conocerá que Jesús está entre nosotros.

Los jóvenes latinos tienen un potencial increíble.

El pueblo latino es objeto de una constante hostilidad y carece de recursos. Carece hasta de lo más básico, como alguien que les dé aliento, los apoye y les diga que son bienvenidos, importantes y que tienen un gran futuro por delante. Estas son las cosas que la Palabra de Dios enseña. Los llamo a comprometernos a implementar estrategias que difundan estos mensajes bíblicos, especialmente a los niños y jóvenes.

El pueblo latino es valiente, apasionado, determinado e inspirador. Sabemos que toda persona merece respeto e igualdad, ¡especialmente en la iglesia! Y nosotros somos el pueblo de la Iglesia Metodista Unida.


--Rda. Josefina (Cookie) Santiago
Directora de Ministerios Hispano-Latinos
Conferencia de Carolina del Norte
​csantiago@ncumc-org


el Intérprete, septiembre-octubre, 2008