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Los Hispano-latinos y el Sistema Carcelario: Un Desafío Misional

 

Por Carol Barton


Para los jóvenes hispano-latinos en los Estados Unidos, de hecho existe una especie de "tubería" que va directamente de la escuela a la prisión. En 2004, por ejemplo, el número de estudiantes hispano-latinos que las escuelas derivaron a la policía fue siete veces mayor que el de jóvenes blancos, aunque la mayoría de sus infracciones podrían haberse resuelto en las escuelas mismas.

El problema más serio es que una vez que esos jóvenes entran en contacto con el sistema de justicia juvenil, aumentan sus probabilidades de abandonar la escuela y de terminar en la cárcel como delincuentes adultos.

Pero, ¿por qué esta juventud tiene tantos problemas desde una edad tan temprana? La respuesta es: el racismo institucionalizado. Esta juventud nace, crece, estudia, trabaja y funciona en comunidades muy afectadas por la desigualdad racial. El racismo se traduce en serias desventajas, como servicios educacionales y médicos inadecuados e insuficientes; escasa ayuda de consejería e intervención, particularmente en casos de abuso o negligencia; segregación de la vivienda, lo que limita el acceso a una buena escuela; segregación en las mismas escuelas, donde los hispano-latinos son el grupo más segregado; el acceso tan limitado a la educación superior (solamente el 52% de los hispano-latinos completan la escuela secundaria en comparación con el 85% de la población blanca).

Además, los jóvenes hispano-latinos se ven perjudicados por la criminalización de infracciones menores en las escuelas; el prejuicio racial del sistema de justicia se hace evidente cuando la policía interroga y detiene en forma selectiva y arbitraria a personas de "perfil" étnico o racial; los prejuicios de los jurados; una defensa legal pública insuficiente y leyes de imposición de penas prejuiciadas racialmente.

¿Por qué esta juventud tiene tantos problemas desde una edad tan temprana? La respuesta es: el racismo institucionalizado.

El índice tan alto de encarcelamiento de los hispanos en los Estados Unidos se agrava debido a las nuevas políticas federales de inmigración, que procuran criminalizar a los inmigrantes indocumentados. En marzo de 2008, la cantidad de juicios criminales contra inmigrantes indocumentados superó todas las cifras anteriores. Es más, en 2008 los casos de encarcelamiento por problemas de inmigración ocupan el tercer lugar después de los casos por delitos de drogas y de armas. Muchos de estos "casos criminales" se basan en infracciones no violentas, como cuando un extranjero regresa a los Estados Unidos después de haber sido deportado o porque ha usado una tarjeta falsa de seguro social.

Las Mujeres Metodistas Unidas se están movilizando misionalmente. Mediante la "Iniciativa de Derechos Civiles de los Inmigrantes", abogan por una reforma inmigratoria, cuestionando las redadas y los arrestos de inmigrantes y ofreciendo solidaridad y apoyo a las familias inmigrantes. Mediante el énfasis de Educación Pública de la Campaña para la Infancia, exigen igualdad racial en la educación pública. Mediante la oficina de Justicia Racial y el Código de Justicia Racial, desafían el "complejo carcelario-industrial" y apoyan a grupos dedicados a la "justicia restauradora". ¿Qué podría hacer su unidad para responder solidariamente a este desafío misional?

Si necesita información y apoyo, por favor comuníquense con Ministerios de Lenguaje (mvillarr@gbgm-umc.org) o con Acción Comunitaria (cbarton@gbgm-umc.org).



--Carol Barton es Secretaria Ejecutiva de Acción Comunitaria de la División de Mujeres. (Anjali Jaiman, una interna de dicha agencia, contribuyó a este artículo).

Artículo producido por la Oficina de Recursos en Español de la Junta General de Ministerios Globales de la Iglesia Metodista Unida.


el Intérprete, noviembre-diciembre, 2008