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Llamado a los metodistas hispano-latinos

 

Por Oscar Ramos


Después de Katrina

Ya han pasado más de tres años que la ciudad de New Orleans quedara bajo las aguas del Golfo de México. El huracán Katrina es lo que ahora define a la ciudad de la música y de los carnavales, claro reflejo de su pasado Latino. La vida ahora se describe usando un AK o un DK (Antes de Katrina y Después de Katrina), lo cual ha marcado la vida de miles de familias para siempre.

De alguna manera, Katrina ha dejado ver los pecados ocultos de los sistemas opresivos que siguen operando fragantemente en nuestras comunidades. Lo que llevó a la muerte y al desamparo a tanta gente en dicha catástrofe no fueron necesariamente los vientos y las aguas del huracán, sino la corrupción, el abandono, las estructuras socio-políticas y la indiferencia de autoridades y ciudadanos que no quisimos poner atención a lo que ya se veía venir. Nada pudo haber causado más dolor que la tormenta después de la tormenta. La incapacidad de nuestro gobierno para responder a la increíble tragedia de la gente de New Orleans sigue presente, no se ha ido, sus vientos y aguas se siguen sintiendo en la vida de miles de personas que no han podido recuperarse ni de la primera ni de la segunda tormenta.

Sin el trabajo de las iglesias y de la comunidad hispana, New Orleans todavía estaría de espaldas al suelo.

De las 480.000 personas que habitaban esta bulliciosa ciudad AK, solo quedan 280.000 personas a la fecha. En la situación AK, la comunidad Hispano-latina de la ciudad solo representaba el 3% de la población (unas 14.000 personas). Hoy se cree que la población Latina llega al 20% de la población (de 55.000 a 70.000).

Es importante mencionar que mucha de la gente que está repoblando la ciudad son personas que nunca antes habían vivido en la ciudad. Muchas familias no han podido regresar porque no han podido reconstruir sus casas o porque se están construyendo muy pocas viviendas de apoyo social, sólo unas 800 de las 4500 unidades originales. Esto ha creado las condiciones para que la ciudad se inunde de "homeless people" o gente sin hogar.

Sin el trabajo de las iglesias y de la comunidad hispana, New Orleans todavía estaría de espaldas al suelo. En los últimos 30 meses, más de un millón de voluntarios han venido para prestar ayuda. Sesenta mil de la Iglesia Metodista Unida. ¡Gracias a Dios por este tremendo testimonio de amor práctico que la iglesia ha dado! Sin embargo, es muy bajo el número de afro-americanos, asiáticos e hispano-latinos metodistas que ha mostrado solidaridad a través del programa "Voluntarios en Misión".

El llamado

Por tanto, aquí quiero llamar a nuestra comunidad Hispano-latina de nuestras conferencias a que se pongan en acción. Este es un llamado a todos los hombres y mujeres que actúan como pastores, coordinadores de Ministerios Hispanos, superintendentes de distrito y personal conferencial. Los llamo a proveer a sus congregantes experiencias de voluntariado y servicio que producirán una vida cristiana de madurez. Como dijo el Gran Maestro, dar es más bienaventurado que recibir.

Oren por la gente de New Orleans y por las iglesias que tratan de responder de la mejor manera a tanta necesidad. Oren para que podamos, a través de su liderazgo, traer más metodistas hispanos-latinos a servir en la ciudad de New Orleans.

Esperamos ver en nuestra gente hispano-latina un esfuerzo más resuelto por servir a Jesús por medio de servir a los más desaventajados.

Para mayor información comuníquese con el coordinador(a) de Voluntarios en Misión de su conferencia o con la persona encargada de organizar grupos de trabajo. También podría contactarse con nosotros, escribiendo a orgallardo@msn.com o llamando a: (504) 483-4888.


--Rdo. Oscar Ramos, misionero del Plan Nacional para el Ministerio Hispano-latino con la Junta General de Ministerios Globales.

el Intérprete, septiembre-octubre, 2008