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Liturgia de confirmación

Por Emilio Müller


Introducción

La confirmación se puede definir como la experiencia por la cual una persona confirma que cree. Es una profesión de fe. Aunque está abierta a todas las personas, por lo general, no se ofrece a niños por debajo del sexto grado de la escuela primaria. Antes del sexto grado, los niños todavía no han despertado del todo a la conciencia personal, y ven la fe como una actividad familiar. Al llegar al sexto grado, despierta en ellos la capacidad para tomar la importante decisión de adoptar la fe como algo personal en forma conciente y voluntaria. Como dice la Disciplina, "la juventud que está terminando el sexto grado, debe ser, normalmente, la gente más joven" (párrafo 216.3) que toma la confirmación.

"Cuando las personas se unen como miembros profesos a una Iglesia Metodista Unida local, lo hacen profesando su fe en Dios, el Padre Todopoderoso, Hacedor del cielo y de la tierra, y en Jesucristo su Único Hijo y en el Espíritu Santo. Así, expresan su deseo de vivir vidas cotidianas como discípulos de Jesucristo. Dichas personas hacen un pacto con Dios y con los miembros de la iglesia local de guardar los votos que son parte del orden de la confirmación y recepción en la iglesia" (Disciplina, párrafo 217).

Liturgia

Ofrezco aquí parte de una liturgia de confirmación, la que tiene que ver con las preguntas que el oficiante hace a los confirmantes en frente de toda la congregación y los padrinos/madrinas.

¿Cuándo te hiciste miembro de la Iglesia Universal de Cristo?

Me hice miembro de la Iglesia Universal de Cristo cuando fui bautizado. Hoy asumo los votos hechos en mi bautismo y testifico que creo en Jesucristo como mi Señor y Salvador. Confirmo que quiero seguirlo por todos los días de mi vida en fiel discipulado.

¿Qué es la iglesia?

La Iglesia es el Cuerpo del cual Jesucristo es la cabeza, y los que han sido bautizados son sus miembros.

¿Cómo se describe a la iglesia en el Credo de los Apóstoles?

El Credo la describe como Una, Santa, Católica y Apostólica. Una, porque es un solo cuerpo; Santa, porque el Espíritu Santo vive en ella; Católica, porque es universal, en todo tiempo y lugar, y para todas las personas; Apostólica, porque continúa fielmente en la enseñanza de los Apóstoles.

¿Cuál es tu santo deber como miembro de la iglesia?

Mi santo deber es seguir a Cristo, adorar a Dios cada domingo en su templo, trabajar, orar y contribuir con mis bienes para el crecimiento de su reino.

¿Cuántos Sacramentos ordenó Cristo a su iglesia?

Dos sacramentos solamente, lo cuales son el Bautismo y la Santa Comunión.

¿Qué quieres decir cuando dices Sacramentos?

Me refiero a un signo exterior y visible de una gracia interior dada a nosotros. Dios lo ha ordenado como un medio por el cual recibimos su gracia y su presencia.

¿Por qué se estableció el Sacramento de la Eucaristía?

Para el continuo memorial de la muerte de Cristo y de los beneficios que hemos recibido gracias a su muerte.

¿Cuales son los signos exteriores de la Eucaristía?

Los signos exteriores son el Pan y el Vino, los cuales el Señor nos ha ordenado recibir.

¿Cuál es su significado?

El pan y el vino simbolizan el Cuerpo y la Sangre de Cristo, que recibimos espiritualmente en la celebración de la Cena del Señor.

¿Cuáles son los beneficios que recibimos cuando celebramos la Eucaristía?

Nuestras almas son fortalecidas por el Cuerpo y la Sangre de Cristo, así como nuestros cuerpos fortalecidos por degustar del Pan y del Vino.

¿Qué se requiere de quienes toman la Eucaristía?

Se requiere que nos examinemos a nosotros mismos y nos arrepintamos de nuestros pecados con el fiel propósito de llevar una vida nueva, de tener una fe viva en la gracia de Dios a través de Cristo, y de permanecer en caridad/amor con nuestro prójimo.

(El oficiante bendecirá a cada confirmante y colocara una estola alrededor de su cuello como muestra del yugo de Cristo y de su nueva vida como discípulo del Señor Jesucristo)


--Rdo. Emilio Müller, Director de Ministerios Hispano-latinos de la Conferencia California-Pacífico
revmuller@aol.com


el Intérprete, septiembre-octubre, 2008