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Líderes dispuestos a servir

Por Amanda M. Bachus


El tema central de esta edición trata sobre el liderazgo laico de la iglesia local y de la importancia de elegir líderes competentes para que trabajen en áreas donde puedan utilizar sus dones espirituales.

Les presentamos ejemplos de líderes laicos que han decidido tomar ciertas funciones para producir cambios en su congregación y la comunidad donde viven. En este número, vemos a dos jóvenes que diseñaron y crearon un proyecto en una zona rural de Arizona, que ya beneficia a miembros de esa comunidad en un pueblito y escuela para niños.

Muchos jóvenes impactan la vida de su congregación de una manera muy positiva, inclusive rompiendo modelos antiguos de liderazgo.

Otros miembros de iglesias asumen roles importantes en su conferencia, otros asumen liderazgo fuera de la iglesia.

Es importante capacitar a los futuros líderes para que tengan éxito en las funciones que desempeñen. Los Módulos I, II, III del Plan Nacional para el Ministerio Hispano-Latino han probado ser muy eficaces para la capacitación de misioneros y misioneras laicos. Consulte con su pastor o su conferencia, si usted desea asistir a uno de estos módulos que se dan por todo el país.


 

Una vez que los líderes laicos descubren sus dones espirituales, pueden caminar junto a su pastor o pastora para realizar programas efectivos para su congregación. La orientación y posterior capacitación es fundamental. Al aprender cómo desempeñar sus roles, se sentirán seguros y dispuestos para el cumplimiento de su trabajo.

Los líderes también deben consultar el Libro de la Disciplina de la Iglesia Metodista Unida, para orientarse sobre las responsabilidades de cada posición de liderato en las iglesias locales. Todos los roles y posiciones a desempeñar por el laicado están bien definidos en esa guía administrativa.

El diálogo abierto y las reuniones frecuentes entre pastor y líderes benefician la planificación del trabajo, mantiene a todos al tanto de lo que pasa y fortalece el trabajo que se debe realizar.

Una vez que los líderes ponen mano a la obra, deben recibir el apoyo de los ministros y pastores. Se les debe ofrecer la posibilidad de continuar su capacitación con miras de seguir el ministerio ordenado.

¿Cuál es su llamado? En esta época de Cuaresma, escuche las palabras del Cristo crucificado en la cruz que testificó de su amor y que llama a seguirlo, a llevar su palabra y atender al necesitado. No olvidemos el precio que nuestro Señor Jesucristo pagó por nuestra redención. ¿Será que vamos a escuchar el llamado y tomar un paso de fe para el servicio en la iglesia? Ojalá que sí.
 

--Amanda Bachus

el Intérprete, marzo-abril, 2012